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"Esta crisis será mucho peor de lo que parecía para el empresario español"

Las devastadoras consecuencias económico-sociales del coronavirus ya son palpables en todo el planeta. Los diferentes países están implantando medidas para paliar los efectos de la crisis, pero en el caso de España, una de las economías más afectadas, la recuperación será mucho más larga, con las consecuencias que acarrea para las empresas

28 DE mayo DE 2020. 08:30H Alexandra Gheorghiu

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El coronavirus ha arrasado con todo a su paso y el mundo pos-COVID-19 será totalmente diferente. Requerirá una adaptación al cambio por parte de las empresas y ciudadanos y una mayor colaboración a nivel mundial para superar esta crisis. En este sentido, se han acelerado numerosos procesos y tendencias que ya estaban presentes y que son más necesarias que nunca: transformación digital, robótica, colaboración global o la redefinición de los modelos productivos para reducir la dependencia de otros países, entre otras. 

De Estados Unidos a China, pasando por España o Alemania: DIRIGENTES hace un recorrido por la situación económica que ha dejado la pandemia en los diferentes países del mundo con Juan Verde, destacado asesor de presidentes estadounidenses, así como estratega corporativo. Además, hablará acerca de la vía económica que finalmente tomará España ante la posibilidad del rescate europeo, sobre el futuro de las relaciones económicas entre el gigante norteamericano y el Viejo Continente y la pugna entre EE.UU y China.

¿Qué retrato haría sobre el mundo empresarial pre-COVID-19 y la imagen que se tendrá tras la pandemia?

Esta crisis será mucho peor de lo que parecía para el empresario español. Va a marcar un antes y un después a nivel empresarial y económico. La COVID-19 acelerará muchos procesos, aunque la inmensa mayoría de ellos ya estaban ahí.

El teletrabajo va a ser una realidad. Aproximadamente 1.200 millones de personas trabajan desde casa por el coronavirus. Esto va a tener repercusiones de cara al futuro para los empresarios, muchos se van a cuestionar el espacio que van a necesitar verdaderamente, tendrán políticas más flexibles de teletrabajo y también será una medida de ahorro. 

La digitalización de las empresas ya no admite marcha atrás. Muchos empresarios van a querer utilizar la tecnología para maximizar su eficiencia y, desde luego, para dejar de depender tanto de la mano de obra tradicional. Esto es una oportunidad para la robótica, la automatización de procesos o para la inteligencia artificial.

Tendremos menos poder adquisitivo en los próximos años y esto va a tener un impacto en el consumo, pero estoy convencido de que será un modelo low cost con valores. A partir de ahora el cliente buscará el ahorro, pero también la proveniencia de los productos o, incluso, el mensaje o la narrativa de la empresa. No obstante, ya íbamos hacia un proceso de transición hacia un nuevo modelo económico y empresarial. 

Habrá un factor disruptivo y es que parte de la cadena de suministro se va a reubicar para acabar con la dependencia absoluta de terceros países. En EEUU el 95% de los antibióticos se producen en China. Lo que eso significa, desde el punto de vista de vulnerabilidad para el país, y, sobre todo, para una situación de posible conflicto comercial o de otro tipo o una futura pandemia. No creo que Europa y EEUU sean capaces de fabricar todo lo que necesitan porque es imposible en un mundo tan globalizado como este, pero sí minimizar esa dependencia. 

De las grandes crisis surgen también grandes oportunidades. Por ello, ¿Qué lecciones considera que ha dejado el coronavirus en materia económica y social? 

Debimos haber estado más preparados. En gran medida, no nos debería sorprender esto. La comunidad científica, la OMS, llevaba 21 años avisando de la pandemia y todos los países lo ignoraron. En el reporte que emite todos los años a los jefes de Estado: 1) avisaba de que venía una pandemia, 2) no estábamos preparados y 3) se requería una mayor colaboración. 

El Banco Mundial calcula que la contaminación atmosférica causa hoy entre seis y siete millones de muertes prematuras al año. Este año, además del COVID-19, vamos a tener 19 y 20 millones de refugiados climáticos y para el 2030, se esperan 100 billones de personas que pasarán a la pobreza extrema de manera directa por el cambio climático. Es la nueva realidad y representará un problema similar al de la pandemia. 

A nivel empresarial: necesidad de planes de contingencia. Una mayor planificación a largo plazo. Entender lo que es la gestión de crisis. En segundo lugar, espero que surja una tendencia de escuchar voces fuera de la empresa. Hacen falta más consejos asesores. La mayoría de los empresarios están preocupados por el día a día, pero la realidad del siglo XXI es que tenemos que entender que el mundo ha cambiado y un consejo que les doy es buscar gente con criterio objetivo con quien contrastar ideas, expertos en otros temas. 

¿Cómo valora la actuación en materia socio económica frente al covid-19 del Gobierno español?

Me preocupa mucho la situación de incertidumbre y de caos del país en estos momentos. Hoy más que nunca, nos haría falta una coalición de Gobierno mucho más unida, tanto partidos de oposición como partidos de Gobierno. No veo que todos remen en una misma dirección y eso tiene una consecuencia directa en el empresario, el cual necesita reglas claras. Esta crispación política está creando un ambiente totalmente inestable, lleno de incertidumbre para el empresario, y eso solo puede empeorar más la situación económica. 

Contexto mundial.

De Europa me preocupa un posible renacimiento del nacionalismo y proteccionismo. Lo que se necesita para salir de esta crisis económica es mayor colaboración y una mayor integración europea. Particularmente, cuando hay dos grandes monstruos a ambos lados, EEUU y China, nosotros tenemos que unirnos para crear mercados más eficientes, para aumentar la competitividad o, incluso, para definir las reglas de juego de cara a la salida de esta crisis de manera conjunta.

A nivel mundial, una nota de optimismo es el hecho de que solo hay diez países dirigidos por mujeres y esas han sido las mejores gestoras de esta crisis. Desde Angela Merkel en Alemania a Dinamarca. Actuaron con firmeza y han transmitido a la población mayor confianza en las políticas de recuperación. 

La gran oportunidad a nivel mundial en todo esto son los planes de recuperación económica. Vamos a invertir trillones de dólares para salir adelante. Lo cierto es que es una ocasión, el escenario es perfecto para construir un nuevo modelo de capitalismo. Un crecimiento económico que tenga en cuenta, no solo la economía, sino también el planeta, la ética social y las personas. No es un crítica al capitalismo, ya que lo necesitamos. Pero no un capitalismo feroz, cruel y no equitativo. Los planes de recuperación económica son una gran oportunidad y se haga bajo unos pilares de desarrollo sostenible. Significa apostar más por la tecnología, la innovación, depender menos de los fármacos de EEUU o los combustibles fósiles de terceros cuando hay tecnologías que te permiten no necesitarlos. Ser más autónomos y, al mismo tiempo, apostar por un modelo económico mucho más competitivo. 

La propuesta franco-alemana de crear un Fondo de Reconstrucción para apoyar a los sectores y regiones más afectadas por la COVID-19 ha sido bien recibida, pero la opción del rescate europeo sigue sobre la mesa, aunque de momento prefieren no acudir a él. ¿Cómo valora la situación y el futuro español? 

No veo forma de que España pueda evitar un rescate. Es una de las economías más afectadas por esta crisis, particularmente por su dependencia en turismo y servicios. No es sostenible en el tiempo y no veo cómo se podría salir adelante sin una intervención o por lo menos una ayuda directa y significativa de la Unión Europea. Eso obviamente va a requerir una serie de condiciones. Hay mucho gasto excesivo en España, en las Comunidades Autónomas, por ejemplo. Para mí no tiene ningún sentido que España tenga per cápita exponencialmente más funcionarios que Alemania. Podemos hacer las cosas mejor, ser más eficientes y más responsables. 

En EE.UU el coronavirus está provocando una sangría en materia de empleo, con casi 40 millones de puestos de trabajo destruidos. En lo que respecta a la gestión de la pandemia del presidente Donald Trump, ¿en qué situación se encuentra el país y qué futuro augura?

No soy nada objetivo en este apartado. Estoy en el comité de campaña de Joe Biden y soy demócrata. No puedo hablar del aspecto económico sin incidir en el político. Creo que la gestión de esta crisis en Estados Unidos ha sido absolutamente desastrosa. En primer lugar, por la reacción inicial de Trump de ignorar la crisis y, en segundo lugar, por su falta de reacción a tiempo, intentando evitar una caída de los mercados y premiando más la economía que las personas. Su actitud ha sido criminal e irresponsable. Ha estado pensando más en las próximas elecciones de noviembre que en las próximas generaciones. Eso ha tenido un impacto económico horrible y ya sabemos que los indicadores económicos son peores que en la Gran Depresión de 1929, en cuanto a número de desempleo o empresas que van a bancarrota. Quizá aquí la gran diferencia con eso es que aquí vamos a salir antes. Estados Unidos es un país muy resiliente como economía y muy dinámico.

Soy optimista con la recuperación económica de EEUU, más que la de España u otros países. Simplemente por la vulnerabilidad de estas economías versus la americana. EEUU tiene esa capacidad de recuperarse muy pronto y el tejido industrial y económico del país es mucho más diversificado, depende mucho más de la tecnología y la innovación. 

Ante el aislacionismo que promueve Trump, ¿qué pasará con las relaciones económicas entre el gigante norteamericano y Europa?

La mejor forma de predecir el futuro es analizar el pasado. Lo cierto es que el periodo de estabilidad más largo social y política que ha vivido Europa, ha tenido que ver con ese fortalecimiento de esa relación bilateral entre EEUU y Europa, desde 1945 hasta ahora. 

El que venga el presidente Trump a cuestionar esa unión tan importante, crea mucha incertidumbre y es altamente negativo. Si ganan los demócratas, veremos una vuelta a esa tendencia a fomentar una mayor integración y colaboración. A que ambas tengan un frente común. Si ganan los republicanos, será un periodo más largo. Creo que cuatro años más de Donald Trump sería catastrófico para el mundo, pero no sería el final y aprenderíamos unas lecciones muy importantes. 

¿Y cómo avanzará, por otro lado, la pugna entre EEUU y China?

Sea quien sea elegido en las elecciones, creo que vamos hacia un mundo polarizado, por lo menos en el medio plazo, donde van a haber dos grandes monstruos, donde la inmensa mayoría de los países van a tener que elegir u otro. Habrá dos bandos y eso se traduce desde la tecnología 5G a defensa, innovación, patentes. Este es el futuro y será un mundo tecnológico. 

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