liderazgo

"Hemos creado una necesidad"

Entrevista con la fundadora de Nails Factory, Yolanda Beltrán

28 DE septiembre DE 2018. 11:39H Carmen

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Yolanda Beltrán (45) nunca estaba satisfecha con la manera en que le hacían las uñas porque "se notaban que no eran naturales" y estaba convencida de que tenía que existir una forma de hacerlas mejor. Por eso, decidió hacer un curso de técnico de uñas. El problema llegó cuando el primer día de curso coincidía con el primer día de universidad. "Los estudios son tres años y esto solamente quince días. Me da tiempo", relata de manera anecdótica Yolanda a DIRIGENTES.

Dos décadas después no se imaginaba mezclando sus dos pasiones: las uñas y la enseñanza. Esta educadora social se lanzó a la conquista del sector en 2008 y diez años después su marca -Nails Factory- es conocida en toda España. Y queda poco para llegar a Italia y Portugal.

Comenzaste esta andadura profesional en plena crisis económica. ¿No es así?

Si, comencé mi proyecto en un año bastante complicado. Pero creo que eso ayudó al éxito. En ese momento la gente no se podía comprar un coche, un abrigo o grandes cosas, pero hacerse las uñas sí se lo podía permitir porque es algo económico. En realidad fue algo que Nails Factory hizo económico, porque antes no era así. Eso fue parte del éxito.

La verdadera democratización de las uñas de gel en España llegó en el año 2012.

Es así. Inauguramos la primera tienda de Nails Factory hace 13 años sin intención de que fuera una franquicia. Era simplemente mi idea, mi proyecto, mi ilusión. La marca como tal se lanzó tres años después. Por eso este año hacemos el décimo aniversario. Entre los años 2008-2010 fue cuando empezamos a abrir las primeras tiendas como franquicias. Abrí cinco como en año y medio. Ahora estamos abriendo entre dos y cuatro al mes. Sigo en una locura mayor. Es muchísimo.

La gente gasta una media de 139 euros al año en hacerse las uñas. ¿Eso significa que acude dos veces al mes?

Puede parecer mucho, pero yo siempre pongo el mismo ejemplo. ¿Cuánto pagaría una persona por tener el pelo perfecto siempre? Mucho más. En Nails Factory, por tener las uñas bien dos veces al mes se pagan menos de 20 euros. Yo estaría dispuesta a dar más de 20 euros por tener el pelo bien todos los días. El algo que mucha gente se puede permitir, ya que es un servicio económico y duradero.

En el momento actual tenéis registrados más de 160 establecimientos. ¿Qué factores han contribuido a esta expansión tan fuerte?

Prácticamente casi todas las semanas abrimos uno. Entonces si me preguntas dentro de quince días y seguimos este ritmo, la cifra habrá cambiado. La verdad es que ha sido un cómputo de muchas cosas: el buen servicio que damos junto con el precio. También la rapidez. Hemos democratizado los precios, pero también hemos dado un servicio de mucha calidad. Hemos creado una necesidad que hasta entonces no existía. Recuerdo que la primera franquicia que abrimos fuera de Madrid fue en Burgos. Cuando la inauguramos, la gente nos decía que le hacía falta ese servicio. Me sorprendió porque me dedico al mundo de las uñas desde hace muchos años. Y no había en Burgos. Eso lo hemos creado nosotros. Antes la gente no estaba tan pendiente de las uñas, sobre todo, las mujeres, que es nuestro público objetivo.

Los grandes núcleos como Madrid es donde más cifra de negocio se mueve. ¿Qué rentabilidad media ofrecen vuestros centros?

Por volumen de negocio, en la Comunidad de Madrid tenemos más de 60 franquicias, pero por comunidades autónomas, Madrid, Cataluña y Andalucía son muy potentes en cuanto a nivel de gasto. Estamos casi siempre en torno al 15%, pero esto es una media. Tenemos franquicias que se mueven en el 12% y otras en un 20%. Se trata de una rentabilidad buena teniendo en cuenta que es una inversión muy baja. Estamos hablando de 22.900 euros. No me gusta hablar de rentabilidades porque las medias no reflejan realidad. Pero sí que es verdad que este sector mueve mucho dinero en España.

¿Hay alguna capital de provincia donde no esté presente Nails Factory?

Todavía sí. En Teruel, que me encantaría estar, pero aún no hemos podido. En Huesca y Soria tampoco. Pero por ejemplo, en sitios más pequeños como Zamora o Palencia, ya tenemos presencia y las cifras son estupendas. España es grande y aún nos quedan muchos sitios. Pero ahí estamos trabajando para llegar a todos los rincones.

Uno de vuestros requisitos para poder franquiciar es que la población sea superior a los 50.000 habitantes. ¿Por qué?

No es exactamente así. Por ejemplo, estamos presentes en Don Benito (Extremadura) que no alcanza esa población, pero es cabeza de partido. Es decir, con el resto de municipios colindantes llega a esa cifra. El problema es que si nos limitamos a núcleos más pequeños, tu público se reduce y es más difícil alcanzar unos determinados resultados.

En Nails Factory estáis volcados con el tema de la calidad. De hecho, los productos que usáis tienen la catalogación 5 free. ¿Qué valor añadido aporta?

Hay cinco componentes que están permitidos por la Unión Europea que son legales, pero no son tan beneficiosos para la salud. Se trata de resinas, tuleno, etc. que nosotros no tenemos dentro de nuestros productos. Es cierto que se utilizan de manera habitual en cosmética, pero preferimos no tenerlos. En estudios se ha demostrado que no son tan buenos como parecen. Por ello, desde hace muchísimo tiempo no trabajamos con estos productos, igual que tampoco consumimos aquellos que son testados en animales. Para nosotros es importante el bienestar de cualquier ser vivo. De hecho, el tema animal para mí es muy importante. Todo el tema que tiene que ver con la RSC que la llevamos muy a cabo. Ayudamos a La Caixa con cursos de formación y contratamos a gente en riesgo de exclusión social. Mujeres que por sus características que tienen es más complicado que se incorporen al mundo laboral. Médicos sin Fronteras también colaboramos. Tenemos ese perfil social que no tiene por qué quedar bien, si no que yo vengo del mundo social. Estudié Educación Social y eso lo llevo dentro.

¿En qué consiste dicho acuerdo con La Caixa?

Dado que es más complicado que las chicas puedan venir a la central -que es donde impartimos la formación- damos cursos en sus instalaciones de Madrid. También hemos dado una en Puertollano. De hecho, de éstas tengo tres chicas trabajando para mí y dentro de la red hay muchas que se han incorporado. Llevamos colaborando con ellos más de cinco años.

Muchas de vuestra franquiciadoras llegan a tener siete centros. ¿Qué ofrece Nails Factory que no tenga la competencia?

Cuando una persona tiene un espacio en Nails Factory, significa que le va bien y por eso quieren más. Realmente nosotros damos un servicio al franquiciado a nivel de atención formativo y personalizada. Si no, no repetirían con nosotros. No me gusta hablar de la competencia, porque no es ni bueno ni malo, pero sí me gusta hablar de todo lo que ofrecemos. Eso para mí es una satisfacción. Muchas de nuestras trabajadoras que han trabajado haciendo uñas ahora tienen espacios de Nails Factory. Esto quiere decir que están contentos con la marca. Significa que están bien, que le gusta el método de trabajo y todo lo que rodea a Nails Factory. Porque sabiendo hacer uñas montarían su propia empresa. Sin embargo confían en nosotros. Esto es una de las cosas que más me gustan.

¿Habéis pensado ampliar vuestros productos?

Somos especialistas en uñas y eso es parte de nuestro éxito. Si las condiciones del local nos permiten ponemos un servicio que nos ha demandado el franquiciado y que hemos implementado que es la depilación con hilo. No está en todos nuestros espacios y es opcional. Pero somos especialistas en uñas. Eso es una cosa que nos diferencia de la competencia porque hay muchos centros de estética y peluquería que hacen uñas y más cosas. Pero para nosotros, nuestro principal servicio la belleza integral de manos y pies.

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