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HM CINAC avanza en la investigación del párkinson

Detectan alteraciones en la corteza cerebral de pacientes recién diagnosticados

22 DE febrero DE 2021. 11:24H Dirigentes

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Investigadores del Centro Integral de Neurociencias AC (HM CINAC Madrid), área integrada en el hospital universitario HM Puerta del Sur de Móstoles (Madrid), han publicado un estudio científico que demuestra la existencia de alteraciones en los circuitos inhibidores de la corteza motora primaria en pacientes con párkinson. Dicha alteración existe en todos los estadios de la enfermedad y llamativamente en pacientes recién diagnosticados con apenas sintomatología motora.

Este hallazgo, publicado en la revista especializada en neurología Brain, evidencia una alteración cortical temprana, que podría facilitar la realización del diagnóstico de manera precoz en personas que lo sufren y abre la puerta a la posibilidad terapéutica de actuar sobre la corteza para enlentecer la progresión de dicha patología. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, esta enfermedad afecta a unas 150.000 personas en España en el momento actual, cifra que podría llegar a triplicarse en el año 2050.

“Nuestro estudio demuestra una alteración de los circuitos inhibitorios de la corteza motora en el cerebro de pacientes con enfermedad de párkinson, con la novedad de que esta alteración ya se encuentra presente en pacientes recién diagnosticados con mínima sintomatología”, comenta la primera autora del artículo, la investigadora Claudia Ammann. El autor de correspondencia es el doctor Guglielmo Foffani. 

Según precisan en una nota, este descubrimiento aporta más argumentos a una nueva teoría sobre el origen del párkinson, en el que se baraja que la corteza cerebral juega un papel importante en la patogénesis. Precisamente, esta es la tesis en la que está trabajando el equipo coordinado por el doctor Foffani en HM CINAC Madrid. “Proponemos que la corteza cerebral no sería simplemente el destino final de una degeneración patológica que empieza en la periferia, tal y como postula la teoría dominante, sino que estaría implicada en el origen de la patología empujando las neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra hacia la degeneración, lo que explicaría el inicio focal de los problemas motores asociados a la enfermedad”, remarca Foffani. 

Estos resultados sirven de base para una investigación más profunda sobre el papel de la actividad cortical sobre su origen y evolución. El proyecto se encuentra liderado por Foffani y financiado por la Fundación La Caixa, en el marco de su programa ‘Health Research Call Program’, cuya duración será de tres años y se cimentará sobre los resultados de esta investigación. “Si nuestra hipótesis sobre el rol patogénico de la corteza cerebral es correcta, el gran paso será testar si la neuromodulación cortical puede ser una terapia eficaz para parar o, por lo menos, ralentizar la evolución de la enfermedad”, asegura Foffani, quien sostiene que se mueven en esa dirección gracias al proyecto de La Caixa. 

En el citado estudio han participado 166 pacientes de HM CINAC Madrid y tiene dos posibles implicaciones para ellos. Por un lado, la detección de una alteración cortical podría ayudar en el diagnóstico temprano de la enfermedad. Por otro, la alteración cortical temprana podría contribuir en la patogénesis de la enfermedad. De cumplirse, la doctora Ammann asegura que se abriría la posibilidad terapéutica de actuar sobre la corteza para modificar la progresión de la enfermedad. De hecho, esta es su principal línea de investigación en el momento actual. 

Estos avances, que pueden resultar disruptivos a la hora de diagnosticar y abordar terapéuticamente el párkinson, se han logrado gracias a la estimulación magnética transcraneal. Se trata de una herramienta no invasiva que permite la activación de las neuronas de la corteza cerebral mediante la aplicación de estímulos magnéticos. Esta técnica ha jugado un papel crítico en el presente estudio, ya que les ha permitido proporcionar información sobre el estado de los circuitos inhibitorios y facilitadores de la corteza cerebral gracias al empleo de determinados protocolos de estimulación, tanto en pacientes como en los controles sanos. 

El siguiente paso se centra en continuar con un seguimiento longitudinal de algunos pacientes implicados en el estudio hasta dos años después de la primera evaluación. Con ello, se podrá establecer de manera definitiva si la alteración cortical evoluciona o no con la progresión de la enfermedad. Asimismo, también se podrá testar si la alteración cortical de cada paciente puede tener un valor predictivo sobre el párkinson.

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