martes, 18 junio 2019
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Liderazgo

Las acciones del CEO impactan un 35,9% en la reputación de la compañía

El conocimiento del CEO puede potenciar los comportamientos de apoyo para la compañía hasta en un 18% en el caso de “compraría sus productos” y “recomendaría la empresa”

28 de marzo de 2019. 14:15h Pablo Fernández-Alonso Araluce
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Se ha celebrado en Madrid el evento “La Voz del CEO en la reputación corporativa”, organizado por Reputation Institute, Thinking Heads y Corporate Excellence-Centre for Reputation Leadership. El encuentro ha estado dirigido a los líderes de nuestro país interesados en aumentar su visibilidad y fortalecer su posicionamiento corporativo.

Durante la mañana, Enrique Johnson, Senior VP Country Leader Spain&Latam de Reputation Institute, ha presentado el estudio CEO REPTRAK® SPAIN 2019 que, entre otros, revela datos sobre cómo influye la reputación del CEO en los resultados de la empresa desde la perspectiva global y española. El informe CEO Reptrak® se ha realizado con 28.000 valoraciones de países del G15 y se han analizado 145 CEO. En España, se han registrado 1.700 valoraciones para 17 CEO. El Estudio se ha realizado entre los meses de febrero y marzo de 2019.

“Un nuevo contexto social obliga a los CEO a tener un papel más transversal que trasciende la dimensión de negocio para pasar a ser un activo corporativo que representa los valores de la empresa”, afirmaba Enrique Johnson al comienzo de la presentación. El activismo del CEO, según apuntan los datos globales, obliga a este perfil a posicionarse públicamente en temas políticos y sociales, donde ser responsable y comportarse de forma ética impulsa casi un tercio su reputación.

El conocimiento del CEO en España

Por su parte, la figura del CEO nacional obtiene una baja notoriedad, ya que sólo 1 de cada cinco españoles dice conocer bien o muy bien a alguno de los CEO de las principales grandes empresas del país. No obstante, ser notorio no implica tener una buena reputación, ésta se encuentra ligada a otros factores, como la compañía o el sector al que pertenecen. Pero cuanto más familiar es el CEO, mayor reputación se le otorga, ya que aumentar 1 punto el conocimiento del CEO incrementa su reputación en 10 puntos.

Así, dar a conocer a los CEO de las compañías es importante. En España, la reputación de las compañías cuyos CEO son conocidos es 7,3 puntos superior a las que tienen CEO poco conocidos (a nivel global este dato aumenta hasta los 10,5 puntos).

Responsabilidad social y fiscal

Según el Estudio, la responsabilidad aparece como la dimensión más valorada en un CEO en España, ya que su comportamiento ético, en cuanto a lo social y fiscal, le adjudica un 37,2% en su reputación (6 puntos más que a nivel global); un 22,4% viene dado por su liderazgo; un 21,2% por su influencia y el 19,2% por su gestión. Cabe destacar que la integridad del CEO es la dimensión que más impacta en la reputación de la compañía, alcanzando los 7,4 puntos.

Según se desprende de los datos, el CEO con mejor reputación del mundo es Sundar Pichai, de Google, con una puntuación de 81.4; en España el primer lugar del pódium lo ocupa Ignacio Rivera, de Estrella Galicia con una valoración de 75,8.

Enrique Johnson concluía: “Los CEO ocupan una posición cada vez más importante en las empresas, siendo su imagen la que puede hacer de palanca para mejorar la reputación de las mismas. Un CEO que basa sus acciones en la ética y transparencia resulta clave para la mejora de la reputación de la compañía a la que pertenece. En definitiva, el activismo del CEO impulsa la mejora de la reputación de la compañía y mejora los resultados empresariales”.

Por otro lado, durante el evento Daniel Romero-Abreu, presidente y fundador de Thinking Heads, dio las claves sobre qué deben hacer los principales directivos para fortalecer su liderazgo, construir su posicionamiento e incrementar la reputación de la compañía: “En el mundo actual, existen 4 factores que plantean a los líderes empresariales unos retos enormes sobre la gestión de su reputación y la de la entidad que representan.

Por un lado, el exceso de información y la confusión social que genera las fake news provoca que la opinión pública confíe en terceras personas para que interpreten los temas de los que no tienen conocimiento. Le dan más relevancia y credibilidad al análisis de personas cuyo criterio consideran válido. Por otro, aumenta la exigencia de participación de los directivos de las empresas en el debate político y social: tienen que tomar una posición respecto a diversos temas sociales. A esto se suma que vivimos en la tercera ola de transparencia en la que la ciudadanía exige conocer más y mejor a los líderes de esas organizaciones, para saber si están de acuerdo con sus valores.

Si sumamos las redes sociales estamos viviendo una sociedad cada vez más plana con más acceso a los responsables de las grandes decisiones. Todo esto obliga a las empresas a planear cuál es el valor único como líder que ofrece un CEO públicamente, siempre alineado con la estrategia corporativa. El objetivo es que el más alto directivo se convierta en un activo crítico para la organización diseñando una estrategia de posicionamiento, antes de implementar las correspondientes plataformas de influencia para difundir sus mensajes: Esto es primordial para posicionarse como referente para influir, no actuar solo como portavoz corporativo”.