liderazgo

“Las empresas familiares son la base de la economía y del progreso”

Entrevista a Jordi Tarragona, autor de ‘Los Aristegui: una familia, una empresa’ donde reflexiona sobre la evolución de estas compañías y las claves para su supervivencia en el tiempo

23 DE marzo DE 2021. 08:20H Isabel Garrido

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Con el objetivo de ayudar a familias y empresarios, Jordi Tarragona se embarcó hace años en el mundo de la asesoría y, tras publicar Temas clave de la empresa familiar (2019) y Ángeles y demonios de la familia empresaria (2020), el autor aterriza ahora con Los Aristegui: una familia, una empresa, un libro creado conjuntamente con Jordi Vilagut y publicado por la editorial PROFIT. En una charla con DIRIGENTES, el autor expone que, a diferencia de los ejemplares anteriores, en esta ocasión pretende mostrar una lectura más próxima al lector y, a lo largo de sus páginas, destaca una conclusión principal: la importancia de la planificación. 

Uno de los retos a los que se enfrentan las empresas familiares es conseguir su continuidad a lo largo de las generaciones. ¿Cuáles son los impedimentos que se pueden encontrar?

La empresa familiar tiene dos pilares: empresa y familia. Si una generación son aproximadamente 25 años, pensemos cuánto cambia un negocio en cuatro generaciones, que serían 100 años. El simple paso del tiempo dificulta la continuidad de los negocios, sean familiares o no. Una cuestión clave para la continuidad es el relevo, lo cual quiere decir la capacidad de los predecesores de formar a los continuadores, construir estructuras y dejar paso a la siguiente generación, que no siempre es fácil. Otro tema principal sería luchar contra la desafección y el desinterés por el negocio familiar, que cada día es más creciente. 

¿Qué es lo más importante a la hora de buscar el equilibrio entre los intereses del negocio y los miembros de la saga?

El elemento clave es la comunicación sincera y empática, que no solo es hablar, también es entender al otro. La comunicación dentro de la empresa y de la familia es esencial y no es fácil porque a veces, donde menos comunicación hay es dentro de una empresa familiar. Los dos principales errores son la incomunicación y la improvisación. Los temas de la familia empresaria se pueden posponer muy fácilmente y esto hace que no se planifique. Si improviso las probabilidades de error son más altas. 

¿Qué otro elemento no debe faltar?

La profesionalización. La empresa quiere decir resultados, economía y meritocracia, mientras que familia significa amor y comprensión. Con comunicación, la empresa ha de profesionalizar su funcionamiento con sistemas de decisión y medición. En una empresa familiar la propiedad está muy cercana a las decisiones y, por lo tanto, ha de ser más profesional que un simple inversor. 

Habitualmente se habla de las vicisitudes a las que se enfrentan las empresas familiares, pero, ¿cuáles son las ventajas que presentan este tipo de compañías?

A nivel global son importantísimas. Las empresas familiares son la base de la economía y del progreso, y en prácticamente todo el mundo, la inmensa mayoría de los puestos de trabajo dependen de ellas. La empresa familiar tiene mayor implicación, mayor capacidad de sacrificio y más implicación local, con lo cual, en principio, se garantiza más la continuidad. También es más fácil que esté orientada a la calidad porque los resultados a corto plazo, siendo importantes, lo son menos que en una empresa no familiar.

Otro de los aspectos importantes en este contexto es el proceso de sucesión con el fin de establecer un nuevo liderazgo. 

A mí me gusta hablar de relevo. A veces son instantáneos porque no estaban previstos y hay una sucesión inmediata, pero normalmente una buena sucesión quiere decir planificación. Hay que hablar y construir el proyecto futuro y cómo se va a hacer. El símil es una carrera de relevos donde los dos corredores avanzan en paralelo durante un tiempo, se acercan, uno le pasa la posta al otro y el segundo la coge y tira para delante. 

Lo bueno es que sea un proceso en el cual haya una transmisión de valores e, incluso, de conocimientos para que la nueva generación los pueda tener en cuenta. Respecto a la formación de la siguiente generación, lo más importante son los hábitos y los valores, porque los conocimientos del negocio se pueden adquirir fácilmente o comprar.

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