liderazgo

"Las empresas necesitarán flexibilidad para ajustarse a la realidad que vendrá"

Entrevista al vicepresidente de la CEOE y presidente del Instituto de Estudios Económicos, Iñigo Fernández de Mesa

02 DE abril DE 2020. 06:17H Alexandra Gheorghiu

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Las medidas que va impulsando el Gobierno para contener la expansión del coronavirus y así mitigar el efecto sobre la economía están impactando directamente sobre el funcionamiento de las empresas. Esta semana ha restringido aún más las actividades consideradas como esenciales, una normativa que ha despertado la duda de muchos trabajadores. 

En medio de esta situación de incertidumbre, DIRIGENTES habla con el Vicepresidente de la CEOE y Presidente del Instituto de Estudios Económicos, Iñigo Fernández de Mesa, para conocer su valoración, como representantes de los dirigentes españoles, acerca de este decreto, la prohibición de los despidos, así como el escenario que dejará el coronavirus el día después. 

¿Cómo valora la situación actual tras la publicación del real decreto que establece las actividades económicas esenciales?

El mundo de la empresa lo que quiere es que la curva se aplane cuanto antes y que volvamos a la normalidad. 

El problema de esta medida es que no se ha consensuado con los empresarios y cuando no se hace esto, se genera improvisación y se generan problemas. El primero de ellos es que sigue existiendo mucha incertidumbre sobre lo que se considera esencial y no esencial. Hay muchas zonas grises y cuando no se consensúa con los sectores, no se definen. Estas medidas no se pueden tomar en un despacho con un funcionario, tienes que estar en la calle, con las personas que llevan las actividades.

En segundo lugar, hay que tener una estrategia y definir los escenarios. Escenario A: todo va como lo previsto, no hay que cerrar la economía y es un poco donde estaba el Gobierno y donde también se le decía que estábamos a los empresarios. Y el Ejecutivo era antagónico respecto a la posición de las Comunidades Autónomas que había que cerrar más. No se puede improvisar un cambio de estrategia. Hay que ser transparente e ir definiendo las estrategias. Eso ayuda a las empresas a prepararse, porque si sorprendes a compañías que tienen equipos a punto de salir para cubrir mercado en miles de sitios del mundo y de repente lo cierras, tiene un coste muy alto y no da tiempo a resolverlo. (Por ejemplo, fábricas que a lo mejor no se pueden dejar cerradas porque luego te cuesta arrancarlas).

Estas cosas, si se hubieran dialogado, se hubieran preparado. El coste económico habría sido menor. Dentro del mundo de la empresa, hay muchísima gente que lo está pasando muy mal, que está muy angustiada (soldadores, pintores, manicuristas, autónomos que viven del día a día, que no pueden hacer su actividad y que no tienen recursos para estar parando más de un mes). 

En un comunicado conjunto entre CEOE y Cepyme indican que "es imprescindible que esta medida vaya acompañada de otras que eviten un agravamiento de la situación ya dramática que atraviesan las empresas, entre otras pymes y autónomos españoles, y que no provoquen una destrucción masiva de tejido empresarial y del empleo de manera definitiva". ¿Qué otras medidas consideran?

A las empresas hay que dejarles flexibilidad en primer lugar. Esto no sé si va a ser una recuperación en la que todo vuelva a la normalidad, no sé si el Gobierno se compromete al día después de que se aplane la curva o se levante la cuarentena a que todos los restaurantes abran y admitan a todo el mundo, o todos los hoteles abran y estén al 100%.

El día después seguramente no va a ser igual. Para sobrevivir, las empresas necesitarán flexibilidad para ajustarse a la realidad que vendrá. Tendrán que dar flexibilidad para que el sector privado fluya hacia una demanda distinta. 

El tema de pago de impuestos, si se está generando cero y cuanto más parada esté la economía, menos capacidad de pagos de impuestos van a tener los empresarios.

¿Cómo considera que afectará este parón en los diferentes sectores? ¿Quién pagará la factura? ¿Podría incurrir en un mayor número de ERTEs o cierre de negocios?

Al final, la factura siempre la paga el ciudadano y el contribuyente. Pero el contribuyente para pagarla tendrá que tener ingresos y para tener dinero tiene que estar trabajando.Entonces, al final, la vamos a tener que pagar todos. Hace falta generar y producir. Por lo tanto, si uno quiere cubrir las necesidades de la gente vulnerable, lo que tiene que hacer es que la actividad económica cuando se tenga que recuperar, que lo haga lo más rápidamente posible. El tema económico es muy importante, si no hay una recuperación económica lo vamos a pasar muy mal todos. Lo que hay que tener es solidaridad y cubrir las necesidades de los más vulnerables, pero si la actividad no se recupera no va a haber ingresos.

Respecto a las críticas que ha recibido el Gobierno que hablaban de "improvisación", por el real decreto que se publicó a escasos minutos de la medianoche, en el que se incluía una moratoria de únicamente un día a las empresas. ¿Qué opina?

Si hace una semana se decía que no iba a haber parón total, lo que tiene que haber es estrategia. Plan A: hay parón total. Plan B: esto se va de las manos y hay que hacer una vuelta de tuerca para parar. El sector privado se adapta y se va preparando, pero no les puedes sorprender porque el impacto de la medida es mucho más negativo. Se improvisa porque tienes que tomar una decisión en 12 horas y no estás preparado para tomarla. Esa decisión se tenía que haber preparado hace diez días. Cuando se decide el confinamiento, se hace un plan estratégico y se habla de distintos escenarios y uno de ellos es el actual. 

De la misma manera que habrá que preparar los escenarios dentro de tres semanas, que no nos sorprenda. 

¿Cómo describe el sentimiento colectivo de las empresas?

Incertidumbre y falta de definición y liderazgo en el Gobierno.

Sobre la medida que comunicó la ministra de Trabajo acerca de prohibir los despidos, ¿cómo lo valora? 

No se prohibieron, se encarecieron. El día después no va a ser posiblemente igual que el día de antes y a lo mejor hay sectores que necesitan más gente, porque quizá por miedos la gente demanda más y hay otros en los que el público demanda menos. Habrá que dar flexibilidad para que se mueva la gente de un sector a otro y todo lo que sea poner puertas al campo por parte del Gobierno, impedir la movilidad de un sector a otro y encarecer despidos, hará que la economía se recupere mucho más lento. Y que lejos de recuperarnos en una forma de V, pues tengamos un proceso de recesión más continuado. Porque va a haber lógicamente una recesión este año y lo que se trata es de que sea lo más corta posible.

¿Qué pasará con España el día que finalice esta crisis sanitaria y cómo será el escenario que dejará?

El sector privado español y los empresarios españoles son, y lo demostraron en el año 2012, un sector tremendamente adaptable y competitivo y capaz de vender por todo el mundo todos sus productos. En la medida en la que las cosas no se les pongan absolutamente difíciles por parte del Gobierno, creo que va a ser capaz de salir adelante. Somos súper positivos. Lo único que hace falta es un poco de colaboración. 



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