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"Los datos de empleo de marzo recogen solo la punta del iceberg"

Según la OIT estaríamos ante "la peor crisis planetaria desde la Segunda Guerra Mundial". DIRIGENTES entrevista al Director de Adecco Group Institute, Javier Blasco

08 DE abril DE 2020. 08:00H Alexandra Gheorghiu

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Marzo finalizó con 302.365 personas más en situación de desempleo, lo que supone la mayor subida en el mes que ya ha sido bautizado como el peor de la historia, provocada por la pandemia. Servicios fue el sector más perjudicado. Tanto es así que 9 de cada 10 empleos correspondieron a él y a los más afectados también se unen construcción e industria. Mientras que la Seguridad Social también pierde casi 900.000 afiliados.

Los datos de marzo constituyen una primera aproximación del impacto del coronavirus en el mercado laboral español. Pero a nivel mundial, ante la intensificación de esta masiva perturbación económica, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha actualizado sus estimaciones y apuntan a que en el segundo trimestre de 2020 habrá una reducción del empleo del 6,7%, que equivale a 195 millones de trabajadores a tiempo completo. Unas alteraciones en el mercado de trabajo sin precedentes que, desde la OIT, califican como "la peor crisis mundial desde la Segunda Guerra Mundial".

En este contexto, las perspectivas para abril no son halagüeñas, de hecho, arrojarán datos peores. Desde el centro de estudios del Grupo Adecco hablan ya de 900.000 afiliados menos y 600.000 parados más. Para ampliar detalles sobre estas previsiones, DIRIGENTES habla con el director de Adecco Group Institute, Javier Blasco, quien también destacará las lecciones que dará la pandemia o qué escenario laboral dejará el COVID-19 el día después. 

¿Los datos de marzo reflejan la situación actual o cuándo se verá el impacto real del virus en el empleo?

Los de marzo no recogen los datos del coronavirus en su plenitud. En el mes de abril se verá mejor. Desde el día tres que salieron los datos de paro hasta hoy, ya solo el volumen de personas afectadas por ERTEs se ha visto aumentado casi en un millón y medio. El martes, eran dos millones de personas afectadas y ya estamos prácticamente en un tercio de las empresas.

Ahí no está el efecto de finalización de contratos temporales que, evidentemente, motivados por el coronavirus muchos han terminado. Lógicamente, en cuanto salgamos de la situación de alarma, esos contratos van a finalizar porque las empresas no pasan de la noche a la mañana de no actividad a actividad. El que se haya prohibido extinguir contratos temporales, no va a hacer que se mantengan vivos eternamente. 

Los datos de empleo de marzo recogen solo la punta del iceberg de la situación porque no ha habido tiempo para recabarlos. En el mes de abril tendremos, por un lado, toda la parte negativa que conlleva la orden de confinamiento y este permiso retribuido, pero a favor tendrá que el día 14 de abril resulta que permiten nuevamente que se vuelvan a las obras. Hay sectores que pueden retomar su actividad de la noche a la mañana, pero hay productos y servicios que son de consumo recurrente o puntual y que no se retoman. Los datos de empleo de abril serán peores que los de marzo, seguro. 

Por eso apuntábamos en torno a 900 mil afiliados menos y prácticamente 600 mil parados. Hablamos de una cifra similar en afiliación y casi el doble en incremento del paro. El paro y la contratación son mucho más indicativos de la situación de crisis que la afiliación, porque la afiliación esconde la gente que está parada (ERTE). Cuando llegue abril y veamos el número de contratos que se han llevado a la práctica es cuando veremos el impacto real de la crisis. 

¿Qué supone en materia de empleo cada mes que la economía se encuentra paralizada?

Cada mes que pasa sin actividad son tres puntos del PIB en cómputo mensual. Creo que no va a haber un mes más de parón de actividad, creo como se ha dicho, el día 14 habrá una parte que podrá seguir teletrabajando, otra que podrá volver a las fábricas y otra que volverá a la construcción. 

Para entonces todo lo que son mascarillas de protección y los protocolos de protección estará listo. España es de los pocos países del mundo donde tienen la normativa de prevención más exigentes. Yo creo que se debería retomar la actividad en sus diferentes manifestaciones y es verdad que habrá sectores donde no habrá actividad porque básicamente ahora no hay dinero y creo que el turismo, por ejemplo, va a ser un año casi perdido.

No es solo el mes y medio de parón es todo lo que viene después, es una crisis global donde todos los mercados se afectan y lógicamente, cuando tienes un país que en los últimos años no cumple en materia de deuda y de déficit y ahora tienes que gastar un dineral, pues lógicamente habrá que pagarlo.

¿Cómo valora las medidas puestas por parte del Gobierno para pymes y autónomos?

La impresión general es que han llegado un poco tarde y que son insuficientes. Cuando escucho las voces de quienes dicen que hay que pagar a todos, lo que pasa es que la capacidad de España desgraciadamente no es la de ningún otro país. Partimos desde un punto malo porque tenemos un déficit y una deuda que tampoco promete muchas alegrías, ya que estaríamos hipotecando al país e ir directamente a la intervención. Pero ojo, el rescate te obliga a medidas que son muy impopulares. En Portugal cuando se terminó, se bajaron pensiones, prestaciones por desempleo y eso aquí ni se plantea. 

Más allá de que sean suficientes o no, desde el punto de vista económico, es imposible cubrir todo y somos conscientes. Desde el punto de vista jurídico sí que parecen, o al menos en mi opinión, son muy improvisadas, con muchísimas contradicciones. Mucha inseguridad jurídica y eso genera inquietud y desconfianza y muchas de las medidas se precipitan. Es decir, cuando ahora alguna queja hay de que muchas empresa que se han ido al ERTE casi de cabeza es que el escenario que se ha puesto encima de la mesa ha sido de una improvisación absoluta. De la noche a la mañana hemos visto Real Decretos que se han publicado en el BOE a las doce de la noche. 

Jurídicamente, las medidas del Gobierno tienen enormes críticas. La realidad no se puede forzar a través de un BOE. Pero a nadie le gustaría estar en el pellejo del Gobierno porque la situación se le viene grande a cualquier país. 

¿Qué lecciones deja la pandemia en materia de empleo?

Las principales lecciones tienen que ver con las carencias que tiene nuestro sistema. Son aquellas que tienen que ver con la deuda pública y privada (esto no es el mercado del trabajo, es una consecuencia dentro del modelo macroeconómico) y tenemos que tener un aprendizaje. Toda la fragmentación de la normativa sí que debería ser un aprendizaje. El Estado no puede seguir regulando de esta manera. En España el marco normativo es una rémora y eso sí que afecta directamente al mercado del trabajo. 

La segmentación y la dualidad del mercado de trabajo sí que puede ser un aprendizaje. En España seguimos teniendo un mercado muy polarizado, temporal e indefinidos. Lo que tiene que ver con el sistema educativo y de formación, de momento, hay una mala noticia, y es que el último Real Decreto-ley, dice que el dinero de la formación para el empleo se va a ir a las prestaciones por desempleo. Vamos a tener millones de personas que se van a ir al paro y que van a tener necesidad de reconvertirse y de renovarse y recualificarse y esto hay que pagarlo. Ahora es más esencial que nunca la cualificación de las personas porque tenemos un modelo que en ese aprendizaje vaya a perfiles mucho más versátiles, más competitivos para poder estar adaptados a las circunstancias. Hoy es una pandemia pero mañana puede ser la digitalización. 

Creo que es un momento para la negociación colectiva y el diálogo social. Ahora los sindicatos y empresarios deben demostrar generosidad, flexibilidad, visión de Estado para tratar de salir adelante porque el estado de alarma está a la vuelta de la esquina. Y seguir trabajando en clave de productividad, favorecer la competitividad, el talento y la inversión en i+D+I. 

¿Qué escenario laboral quedará el día después?

Tendremos un periodo de transición. Habrá que reimpulsar el teletrabajo. Más allá de las cifras, de las personas en paro, del tema de la formación. Los departamentos de recursos humanos van a salir más potenciados que nunca. Porque en estos días se han visto las grandes carencias que hay en las organizaciones. Desde la óptica de los recursos humanos faltan métricas. Va a exigir que los departamentos de RRHH tengan que liderar este proceso de cambio cultural. Para mí el principal cambio del día después es cómo poner en valor a las personas, que son, en definitiva, quienes están sacando adelante el barco. 

Que las personas puedan ser más productivas y que los salarios vayan vinculados a esa productividad y así poder atraer talento extranjero. La pelea en España para seguir siendo un país competitivo se juega en el talento.

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