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Los expertos en estrategia: subir impuestos es "lo último"

Los presidentes de las principales consultoras de España piden planes a largo plazo. Siga la jornada en DIRIGENTES

22 DE junio DE 2020. 11:39H Mario Talavera

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La segunda semana de la Cumbre de CEOE, "Empresas Españolas liderando el futuro", ha dado la oportunidad a las empresas más destacadas de consultoría, asesoramiento y estrategia de explicar cómo puede salir reforzada de la crisis la economía española.

Los presidentes de las filiales españolas de Accenture, Deloitte, E&Y, Kearney, KPMG y PwC han incidido en la necesidad de proporcionar certidumbre a las empresas. Además, creen fundamental aprovechar la crisis y las ayudas europeas para reforzar los puntos débiles del tejido empresarial español.

Domingo Mirón, presidente de Accenture, ha destacado que en España existe un "mercado laboral rígido" que hay que modificar para que el "coste social y económico" de la crisis sea menor. Asimismo, la transformación económica debe llegar por medio de la orientación de los fondos europeos hacia la digitalización y la transición ecológica.

En todo caso, Mirón invita a los legisladores a "ir más allá" y a plantearse un "objetivo más ambicioso", de manera que España no se conforme con alcanzar la media europea, sino que se convierta en un referente en Europa y en el mundo. Además, considera útil que España pueda mejorar sus condiciones para la inversión, de modo que se genere un "entorno de atracción para centros de innovación y tecnología".

Su homólogo en Deloitte, Fernando Ruiz, defiende que las pymes y los autónomos deben centrar la acción del Gobierno. Junto a eso, el marco regulatorio debe ser revisado para "atraer inversión extranjera". Como novedad, Ruiz propone incentivar programas de investigación científica, si bien España tiene una situación fiscal peor que la de Alemania u otros países. Por ello, intuye que en España "vamos a tener que ser originales e inteligentes" en el diseño de planes de recuperación.

En cuanto al ámbito fiscal, cree que deben crearse incentivos para "no ir hacia atrás". Así, confía en que "todas las actuaciones que vayan dirigidas a mejorar la competitividad y la inversión redundarán en la generación de empleo".

Federico Linares, presidente de E&Y España, abunda en las ideas de los anteriores ponentes, al explicar que deben tenerse presentes las cuestiones más urgentes, pero también hay que considerar "los 10 próximos años". De ese modo, Linares augura que España puede "aspirar al liderazgo digital de Europa".

Para ello, el presidente de E&Y advierte de que "no es el momento de plantear bajadas o subidas de impuestos". "No hay capacidad económica que gravar", por lo que "si lo que queremos es mantener el empleo, reactivar la economía y el consumo, lo último que tenemos que hacer es detraer rentas", avisa Linares.

Por su parte, Pedro Mateache, presidente de Kearney España, lamenta que el tejido empresarial "está seriamente afectado". Desde su punto de vista, es imprescindible "actuar para que no sea irreversible". En particular, se ha referido al sector de la logística y el transporte, que tendrá que pasar por un proceso de integración o consolidación. En ese sentido, reclama la ayuda de la administración pública para consolidar empresas viables.

En el caso de Hilario Albarracín, presidente de KPMG, ha puesto el foco en la incertidumbre que produce el proceso de vuelta a la normalidad, en vistas de que "mientras no haya vacuna entraremos en el terreno de lo incierto". Albarracín cree que debe apostarse por la flexibilidad para que todas las medidas puedan adaptarse a cada circunstancia.

En esa línea, cree que es "imprescindible dar oxígeno a las empresas y, aún más, no restárselo". En vistas de lo incierto de la situación, cree que "debemos evitar abrir nuevos interrogantes".

La mesa ha estado cerrada por el máximo representante de PwC España, Gonzalo Sánchez. En este momento, el presidente de PwC cree que "España necesita acciones a largo plazo", aunque sea difícil arbirtrar "entre el corto y el largo plazo", teniendo en cuenta las necesidades inmediatas de liquidez de las empresas.

Sin embargo, lamenta que "en Europa se piensa a largo y en España, a corto". Ello impide resolver problemas estructurales porque se requieren consensos y acuerdos políticos de calado. En ese sentido, llama a no caer en el cortoplacismo, que puede llevar a incurrir en medidas "más orientadas al gasto que a la inversión".




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