viernes, 16 agosto 2019
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Luz y temperatura: claves para mejorar el entorno de trabajo

Diversos estudios inciden en la influencia de la temperatura, la calidad del aire o la luz en la productividad y el estado de ánimo de los trabajadores

28 de abril de 2019. 00:00h Dirigentes
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Nueve de cada diez personas sienten que su estado de ánimo, su energía y su sueño se altera con los cambios de luz y clima que suceden cuando se pasa de una estación del año a otra. Es por ello que numerosas empresas tratan de ayudar a otras a controlar variables como la luz o la temperatura, como es el caso de Geeksme.

A propósito de la celebración este 28 de abril del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo, Geeksme analiza qué condiciones hay que tener en cuenta para mejorar el estado de ánimo y la salud de los trabajadores. En concreto, esas condiciones hacen referencia a la luz, la temperatura, la calidad del aire, a la necesidad de moverse y renunciar al sedentarismo, además del peligro que suponen las pantallas para la vista.

En lo que concierne a la luz, Steven Lockley, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard, afirma que cuando esta es más brillante y azul estimula el cerebro. Junto a ese beneficio, la luz natural ayuda a conciliar el sueño por la noche. En ese sentido, según una encuesta de YouGov, siete de cada diez personas creen que la luz natural influye de forma positiva en su productividad.

La sensación ligera de calidez genera relajación y bienestar, tal y como demostró el profesor Christopher Lowry, de la Universidad de Colorado. Es por ello que la vigilancia de la temperatura en el entorno de trabajo se presenta como una cuestión fundamental. La Universidad de California demostró la relación entre las altas temperaturas y la irritación. No obstante, hay que tener en cuenta que el frío puede provocar desigualdad, en tanto que el cuerpo de la mujer necesita 3 grados más de temperatura para alcanzar una sensación de normalidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) identificó que existe un “síndrome del edificio enfermo”, en referencia a las patologías que se producen por la contaminación de las ciudades, la limpieza deficiente, el abuso de sistemas de climatización o una mala ventilación. La Universidad de Harvard demostró que trabajar en zonas limpias mejora el funcionamiento cognitivo y la toma de decisiones. En concreto, la mejora de los ambientes saludables a los contaminados era del doble.

Con respecto al sedentarismo, cada vez más trabajos se desarrollan en una silla y un escritorio. En concreto, se calcula que el 80% de los españoles pasa una de cada tres horas del día sentado en una silla. Esto contradice el consejo de la OMS de pasear cada 30 ó 60 minutos. Según esta organización, existen treinta enfermedades y trastornos que pueden desarrollarse a consecuencia del sedentarismo.

En relación con el sedentarismo aparece la esclavitud de las pantallas. Además del tiempo que pasamos frente al ordenador en el trabajo, Eurostat calcula que pasamos entre dos y tres horas más frente a pantallas después de la jornada laboral. Frente a eso, el oftalmólogo Jeffrey Anshel creó la regla 20-20-20, que consiste en descansar de la pantalla cada veinte minutos para mirar a una distancia de seis metros (20 pies) durante vente segundos.