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"Muchas de las políticas de distanciamiento social son muy draconianas"

La mayor diferencia de esta crisis con las anteriores es la incertidumbre por la evolución de la pandemia, según la investigadora Michelle Baddeley

15 DE julio DE 2020. 08:30H Mario Talavera

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La pandemia de coronavirus afecta a todo el mundo y, particularmente, a aquellas economías en las que el contacto humano es más imprescindible. Teniendo en cuenta que muchos trabajos dependen de esos sectores más afectados, la incertidumbre ha hecho presa de los inversores y consumidores.

¿Cómo han reaccionado los gobiernos ante la crisis? ¿Cuál es el principal reto que ha puesto la pandemia sobre la mesa? ¿Existe una alternativa a la política económica tradicional? ¿Qué es la economía conductual?

La Academia Sueca reconoció en 2017 al economista estadounidense Richard H. Thaler con el Premio Nobel. Su principal mérito fue avanzar en la creación de una nueva rama de la economía, la denominada "Economía conductual", que cuestiona la forma en la que funciona el mundo y que adquiere especial relevancia en esta crisis por cómo se ha producido.

Thaler es el máximo exponente de la "Economía conductual", que se asienta sobre dos principios. El primero es que la economía no funciona en base a la idea clásica de que el individuo busca siempre su máximo beneficio y ello mantiene el mercado en equilibrio, sino que entran en juego diversos factores psicológicos. El segundo es que, para estudiar cómo funciona la economía, se necesita la contribución de la psicología porque, como se ha dicho, el individuo no siempre actúa conforme a la lógica, sino que influyen otros factores.

El origen de la crisis de la covid-19 no es económico, sino que procede de la paralización a la que ha obligado la pandemia. No obstante, ello ha influido en que la economía se encuentre ante un posible colapso, dada la incertidumbre que reina. Eso es lo que opina la investigadora y experta en la Economía conductual, Michelle Baddeley.

Tal y como comenta Baddeley a DIRIGENTES, en esta crisis entran en juego otros factores que van más allá de lo económico. "Esta vez hay mucha más incertidumbre por que el futuro no es predecible y los impactos han sido muy amplios", indica la investigadora. Además de eso, cree que se han incrementado "las preocupaciones por los problemas socioeconómicos y de salud mental", lo que contribuye a que el consumo permanezca congelado.

La experta en economía conductual reflexiona sobre las políticas que se han hecho necesarias para frenar la expansión del virus. "Muchas de las políticas de distanciamiento social son muy draconianas", advierte Baddeley.

¿Cómo actuar? "Construir confianza en las instituciones para asegurar que los ciudadanos saben que 'estamos todos juntos en esto'", recomienda. De ese modo, recalca la necesidad de crear un entorno seguro y confiable para los ciudadanos en el que la economía pueda salir reforzada. Por ello, Baddeley cree que "es muy importante que los líderes políticos den ejemplo y hagan todo lo posible para evitar que el miedo se apodere de la situación".

¿Qué guía la acción de la política conductual? Además de actuar sobre las cosas tangibles, la economía del comportamiento se propone influir en aquellos aspectos más irracionales, los sesgos que sirven de base a los consumidores para tomar sus decisiones. Por eso Baddeley insiste en términos como incertidumbre, miedo o confianza, dado que uno de los propósitos de la economía conductual consiste en proporcionar perspectivas positivas sobre ellos.

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