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Nacho Muñoz: "La gente que no tiene tanto éxito desvía la culpa hacia fuera"

Entrevista con el autor del método Mindset Hacking, Nacho Muñoz

25 de agosto de 2019. 00:00h Mario Talavera
  • Nacho Muñoz: "La gente que no tiene tanto éxito desvía la culpa hacia fuera"

La mentalidad es lo que hace la diferencia entre el éxito y el fracaso. Eso es lo que asegura el coach Nacho Muñoz, que ahonda en el concepto del mindset para descubrir cuáles son esas aptitudes que hacen triunfar a los empresarios más exitosos del mundo. Así lo explica en esta entrevista con DIRIGENTES.

De las personalidades de éxito que analiza el libro, ¿qué tienen en común?

Las dos o tres cosas más en común es que tienen una responsabilidad extrema y personal. Toman responsabilidad de todo lo que pasa en sus vidas. La gente que no tiene tanto éxito como emprendedor o empresario muchas veces está desviando la culpa hacia fuera: “La culpa es del dinero, del gobierno, de los impuestos, de mi jefe, de los clientes...”. Y estas personas lo asumen todo. Cuando lees sus biografías te das cuetna que gente como Warren Buffet, Amancio Ortega o Mark Zuckerberg se sienten los primeros responsables. Eso les permitía cambiar y hacerse cargo de las cosas.

¿Hay diferencias sustanciales entre los distintos patrones mentales que analiza?

Cada uno tiene su tema especial. De todos los que hablamos en el libro, cada uno tiene tres patrones diferentes. Tiene que ver con la vida que han tenido. En el caso de Warren Buffet, su padre le daba mucha caña para que no se comparara con nadie, solo con él mismo, con cómo era ayer. Consistía en medirlo con una tarjeta de puntuación interna, no con una tarjeta de puntuación externa, y para él cada uno queda marcado sobre todo en la infancia, si bien cada persona ha seguido un patrón distinto. No obstante, es cierto que son derivados de un tipo de mentalidad similar, pero cada uno tiene su versión.

Hablaba de la influencia de Warren Buffet y de su entorno. ¿Podría decirse que el entorno o la posición son claves en el éxito de algunos emprendedores?

Hay algunos que sí son de ese estilo, pero de los 14 del libro, hay 12 que no eran hijos de padres empresarios ni nada parecido. Lo que sí que tenían eran unos valores diferentes sobre el esfuerzo, ganarte lo que quieres tener. Por ejemplo Jack Ma se fue a la puerta de un hotel para aprender inglés. Allí hacía tours gratuitos para aprender inglés, y de hecho se le llama Jack porque era el nombre que le daban en los shows turísticos que ofrecía. En ese caso, empezó desde cero. Así hay muchos, pero lo que sí tienen en común es que en su infancia pensaban que podían hacer algo más por el mundo y de alguna forma han mamado esa responsabilidad y ser personas de recursos. Es importante tener el número de la persona que sabe hacer las cosas o el que sabe buscarse la vida.

Además de la mentalidad, ¿qué valor le daría a la suerte en estos casos?

En ninguno de estos casos se ve una importancia particular de la suerte. Ninguno hizo su primer intento y le funcionó, sino que su éxito fue consecuencia de lo anterior. Los catorce que hay en el libro han esperado a la segunda o a la tercera ocasión porque a la primera esa suerte quizás no estaba ahí. Si la suerte te pilla trabajando tendrás suerte. Si no te pilla trabajando no la podrás aprovechar. Para cuando llegue la suerte ellos van a estar ahí trabajando y no es tanto cuestión de suerte, sino cuestión de tiempo.

También habla de la preparación de los emprendedores. ¿Qué habría que hacer en España para que podamos estar más preparados?

Lo que pasa en España y en muchos países similares es que todavía tenemos una cultura muy industrializada. El sistema educativo está basado en crear trabajadores y empleados para la industria, y no enfocada en crear nuevos emprendedores. En el sistema educativo, si vas a una guardería con un sistema avanzado, fomentan que los niños aprendan a hacer cosas, se manchen y busquen soluciones. En las otras guarderías fomentan que aprendan a contar o que conozcan las letras. Hoy en día para ser emprendedor necesitas saber ensuciarte las manos, resolver problemas y tener habilidades sociales. Hoy por hoy eso se enseña muy poco. No se enseña a que seamos personas de recursos, sino que seamos empleados y por eso hay menos emprendedores y lo pasan peor.

En muchos casos el emprendimiento se presenta como la única salida o por necesidad. Habrá muchos que estén preparados y lo quieran hacer, pero también habrá otros tantos que no estén preparados y se vean abocados a emprender igualmente.

Creo que hay una gran diferencia entre estos dos perfiles. En realidad todos podemos ser emprendedores porque si lo necesitas y tienes que hacerlo puedes encontrar los recursos. El ser humano tiene un potencial ilimitado para adaptarse. Hay personas que se encuentran bien en una empresa, dentro de una estrategia y con unos objetivos, una ambición en común y te puedes desarrollar, también hay que valorar el emprendimiento dentro de la empresa. Puedes ser un emprendedor desde cualquier altura en la que te muevas buscando soluciones más creativas, proponiendo opciones nuevas. Eso también es emprender aunque seas empleado.

Existe el otro tipo de emprendedor, que es el loco, como los catorce que hay en el libro o como yo. Son los que deciden formar parte del juego de la incertidumbre, sin saber lo que puedes ganar cada mes, ser responsable de los empleados que tienes, y todos los jaleos en los que te metes. Creo que todos los emprendedores estamos un poco locos porque es verdad que es un juego súper peligroso pero también súper atractivo y hay quienes hemos nacido para esto. Lo vemos como una ayuda al mundo.

¿Sería útil validar en qué medida las personas tienen las capacidades de los emprendedores?

Más que un examen por las capacidades, que las puedes adquirir con programas o cursos, miraría las motivaciones que tienes. Si tu motivación es ganar dinero, no te hagas emprendedor. Emprender no va sobre ganar dinero, sino sobre ayudar a los demás y cobrar por ese servicio. Es decir, cobras por esa ayuda que prestas y en relación a la cantidad que ayudas. Si ayudas más, cobras más. Si engañas, te termina pasando factura. Vería más las motivaciones, que no sea a la desesperada o que sea nada más que para ganar dinero.

En los casos de esas catorce personas, ¿cuáles son las claves de sus liderazgos?

Lo que todos tienen en común es que tienen una claridad total de qué es lo que aceptan y lo que no. Tienen muy claro lo que buscan en su vida y lo que no. Saben decir que no a todas las cosas que no van acordes a esos estándares. Tienen claridad absoluta en cuál es su negocio, a quiénes se dirigen, por qué lo hacen... La claridad es lo que les da poder liderar tan bien como hacen.

¿Cómo ha realizado este estudio?

Todo el estudio que he hecho de estas personas lo he hecho con PML Programación neuro lingüística, que lo que hace es decodificar los programas mentales que utilizamos. Todo lo que vemos es porque tenemos un programa mental que nos hace pensar así. Una creencia, unos valores...

Pongamos que una persona se pone a leer este libro e identifica que su personalidad es como la de uno de estos personajes de éxito. ¿Qué tiene que hacer para conseguir triunfar?

Currar. Puedes tener la mentalidad de cualquiera de esto, pero lo que les une es que todos han trabajado como unos locos para conseguir lo que tienen y que han fracasado muchas veces. Todos han ido de fracaso en fracaso hasta conseguir el éxito. Si tienes la mentalidad, lo que te falta es la acción. Hay que ir a por ello y no rendirte, esos pasos son clave en el proceso.