viernes, 14 diciembre 2018
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Navarro: "La UE junta es una potencia, separada su papel es muy inferior"

DIRIGENTES entrevista a Emma Navarro, vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones (BEI)

21 de noviembre de 2018. 00:00h Mario Talavera
  • Navarro: "La UE junta es una potencia, separada su papel es muy inferior"
    Emma Navarro, vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones / Foto: BEI

El Banco Europeo de Inversiones es la herramienta que utiliza la Unión Europea para financiar proyectos que apoyen la consecución de sus objetivos en ámbitos como la construcción de infraestructuras o el cambio climático. Dentro del comité de dirección del banco se encuentra la española Emma Navarro, que ejerce como vicepresidenta tras desempeñar cargos como el de secretaria general del Tesoro y Política Financiera, miembro del consejo de Gobierno del Banco de España o Presidente del ICO.

¿Qué inversiones concretas se han hecho en España en los últimos años? ¿Qué previsiones hay en el corto plazo?

España ha sido uno de los países que tradicionalmente más financiación ha recibido del BEI. El año pasado España fue el segundo país de la EU que mayor financiación del recibió del banco de la UE. En el marco del Plan Juncker, un pilar muy importante en el que estamos volcados, España es el tercer país en volumen de financiación. Desde que se puso en marcha el Plan en 2015 hasta hoy, se han apoyado más de 100 operaciones, con una financiación del Fondo Europeo de Financiaciones Estratégicas por un volumen total de unos 7.700 millones de euros, con los que se espera movilizar una inversión total de alrededor de 40 mil millones de euros.

Entre los ejemplos de proyectos financiados por el BEI bajo el Plan Juncker, en el ámbito de la innovación hemos financiado a Grifols en sus investigaciones para buscar nuevos tratamientos para enfermedades raras y crónicas, a Rovi en la lucha contra el cáncer, a Talgo, y también operaciones de eficiencia energética y proyectos de energías renovables, como parques eólicos y solares. Además, también apoyamos proyectos de vivienda social y sostenible en ciudades como Barcelona o Pamplona. Con Ilunion hemos apoyado su labor para tratar de favorecer la inclusión social de personas con discapacidad y también para fomentar sus investigaciones. La lista de proyectos es enorme.

Dentro de la actividad general del BEI, una operación muy destacable es un préstamo de 1.200 millones al Ministerio de Ciencia e Innovación para financiar actividades de I+D+i del sector público en España, una de las mayores operaciones realizadas por el Banco en este ámbito. Esperamos poder firmar este préstamo próximamente. Ya está aprobado por el BEI y se están terminando de ultimar los aspectos contractuales.

A nivel práctico, ¿de dónde salen los fondos del BEI? Por otro lado, el presupuesto comunitario se encuentra en torno al 1,12% del PIB. ¿Cree que ese porcentaje es suficiente para financiar su actividad?

El BEI se financia en los mercados. Nosotros dependemos de los mercados financieros. Somos un banco público, nuestros accionistas son los Estados Miembros, pero aparte del capital que ellos ponen a disposición del BEI, salimos a los mercados financieros. No recibimos fondos del presupuesto comunitario. Otra cosa es que en el marco de nuestras actuaciones disponemos de instrumentos financieros que se apoyan en el presupuesto comunitario. El caso del Plan Juncker es un claro ejemplo, donde se dispone de una garantía con fondos del presupuesto comunitario y del propio BEI. Esa garantía nos permite apalancarnos y entrar en proyectos con un mayor perfil de riesgo que las operaciones estándares del Banco, lo que ayuda a movilizar a otros financiadores para esos proyectos.

Otro ejemplo en el que el BEI se apalanca en el presupuesto comunitario es nuestra actuación fuera de la Unión. En algunos países actuamos bajo mandato de la UE, y estas operaciones están cubiertas por el presupuesto. Gracias a esta garantía podemos ir a países a los que sería difícil acceder porque el rating es inferior al grado de inversión, y esto nos permite asegurar la sólida calificación crediticia del Banco, nuestra triple A.

También en algunas de nuestras actuaciones, la UE y sus Estados Miembros participan con subvenciones, que es una parte pequeña del total, pero que sirve como complemento a la financiación que nosotros ofrecemos, una financiación que es muy atractiva en cuanto a plazos y precio.

Comentaba que uno de los objetivos es favorecer la cohesión entre los distintos territorios de Europa. No obstante el borrador que ha presentado la Comisión del Marco Financiero Plurianual (MFP) para la próxima década prevé que haya un recorte de esos fondos. ¿En qué medida afecta eso al BEI en cuanto al objetivo de cohesión?

El MFP que ha presentado la Comisión Europea es un marco financiero que se ha elaborado en una situación bastante excepcional, porque es el primero que vamos a hacer sin el Reino Unido. Lo importante en esto es que el Reino Unido es contribuyente neto, por lo tanto, se ha tenido que hacer un plan sin la contribución de este país y eso ha tenido unas consecuencias. En términos de Renta Nacional Bruta, siempre se ha mantenido un porcentaje del 1% más o menos. La propuesta de la Comisión aumenta ligeramente el techo de compromisos respecto al actual marco, hasta el 1,1%. Pero esa aportación debe verse teniendo en cuenta que se va a ir un socio importante que no va a contribuir, y que hay otras prioridades que hay que atender, como son la seguridad o la inmigración.

Es verdad que desde el punto de vista económico un presupuesto con ese tamaño no sirve como instrumento de estabilización, pero un 1% de la Renta Nacional Bruta de la UE es un volumen importante. Lo que hay que buscar son formas eficientes de utilizar estos fondos escasos para que el dinero llegue a los ciudadanos y que puedan atenderse los retos que tenemos por delante. Una de las lecciones de la crisis es que el Plan Juncker ha sido una forma muy eficiente para movilizar inversión privada, utilizar unos recursos limitados del presupuesto, apalancándose en la capacidad del BEI para movilizar un mayor volumen de inversión. Pueden repetirse estas fórmulas, y el Banco de la Unión Europea puede ser un instrumento clave.

En cuanto a la Política de Cohesión, es cierto que en este MFP ha sufrido un recorte, un 10%, que sin embargo no ha sido homogéneo porque se ha centrado en los países del este mientras que los países del sur, que se han visto bastante afectados por la crisis económica, registran incrementos moderados. Está por ver cuál es la solución final que adopten los colegisladores, Consejo y Parlamento Europeo, pero lo que está claro es que será necesario usar estos fondos de forma más eficiente posible, buscando mecanismos que permitan hacer más con menos recursos.

Hablaba de los proyectos que viene financiando el BEI durante los últimos años. Son muy numerosos y se habla de una cantidad muy grande de dinero. Sin embargo, estoy casi seguro de que si saliera a la calle a preguntar a la gente si conoce lo que es el Banco Europeo de Inversiones, la gente me diría que no sabe quiénes son ni lo que hacen. ¿Por qué cree que esta institución no tiene esa notoriedad que sí tienen otro tipo de organismos?

Creo que desde el BEI se está haciendo un esfuerzo porque se conozca esta institución europea que es muy importante y que para la sociedad española ha jugado un papel clave, porque ha tenido una contribución muy destacada en la modernización de nuestro país y en su integración europea. De hecho, a principios de los años 80 y antes de la adhesión de España, no sé si lo conocerá el ciudadano de a pie, el BEI ha financiado los principales proyectos de infraestructuras de este país. Ha dado un apoyo a las pymes fundamental y ha sido un factor decisivo para contribuir a la modernización de España. Hay que hacer un mayor esfuerzo por parte del BEI para acercarse al ciudadano. Esto no siempre es fácil en el caso de un banco, aunque sea un banco público, sobre todo en el caso de un banco de inversión que financia grandes proyectos. Nosotros intentamos que el ciudadano conozca la contribución de la financiación de una institución europea.

Posiblemente tenemos una menor repercusión que otras instituciones europeas porque el BEI da buenas noticias, apoyamos proyectos de inversión a largo plazo y ofrecemos financiación atractiva a las empresas y a los promotores públicos y privados y a veces, lamentablemente, el mayor foco mediático está en aquellas instituciones que traen peores noticias o exigen una mayor presión.

Le preguntaba esto por el escepticismo que se ve en torno a las instituciones europeas. Digamos que están activas, como el BEI que realiza tantos proyectos, y sin embargo cada vez surgen más movimientos que quieren desmembrar la Unión Europea desde dentro.

Desafortunadamente esos movimientos existen. Todas las instituciones europeas y también los propios gobiernos europeos tienen que hacer una labor de explicar y enseñar a los ciudadanos las ventajas que ha traído el proceso de integración comunitario. Estamos hablando de un éxito de la construcción europea ligado a la paz en Europa, al desarrollo económico, hablamos de una población de 500 millones de ciudadanos. Europa junta es una gran potencia, con Europa separada, nuestro papel en el mundo es muy inferior. Y de hecho todos los ciudadanos europeos, y España es un claro ejemplo, nos hemos beneficiado mucho de esta unión. Evidentemente, el problema con estos movimientos populistas que vivimos es que, por un lado, hay que explicar al ciudadano todas las ventajas que este proceso ofrece y, por otro lado, la crisis ha tenido unos efectos sociales que todavía son visibles. Esto ha propiciado el resurgir de estos movimientos.

Es cierto que supone un reto estar unidos y tener una moneda común, pero los beneficios que ofrece para las economías, para el potencial inversor y el desarrollo económico son claros.

Un 31% del Plan Juncker, y gran parte del poder de acción de la UE se dirige a las pymes. ¿Cree que el hecho de que haya tanta inversión hacia las empresas también refleja un punto débil del tejido empresarial español y europeo?

Las pymes actualmente en Europa y en España son el grueso de nuestro tejido productivo. Por lo tanto, apoyar a las pymes resulta fundamental. Su contribución al empleo es clave. Apoyar a las pymes es apoyar un crecimiento sostenible y apoyar a la creación de empleo. Para afrontar los retos de competitividad, de incremento de la productividad, tenemos el desafío del crecimiento empresarial. Esto es una labor que también corresponde hacer a los gobiernos, que se den las condiciones que permitan hacer crecer a sus empresas. En el caso del BEI, por un lado tratamos de favorecerlas dando financiación y préstamos en condiciones muy ventajosas. Por otro, también estamos apoyando con el Fondo Europeo de Inversiones actuaciones de garantías, de aportación al capital en proyectos de inversión y que favorezcan la creación de startups. Estas son actuaciones encaminadas a favorecer la mejora del tejido empresarial y también la innovación.

Hablaba de la apuesta por la innovación por parte del BEI. ¿Cómo se podría relacionar esta prioridad con el desarrollo de una economía más sostenible?

Precisamente esos dos son retos que tienen Europa y todas las economías avanzadas. Por un lado, la innovación resulta fundamental para continuar manteniendo una economía competitiva y hacer frente a nuevos retos como la digitalización para mejorar la productividad. Hemos tenido niveles de crecimiento de la productividad relativamente bajos que debemos aumentar si queremos mejorar el crecimiento a largo plazo y hacer frente a cuestiones como el envejecimiento de la población.

Por otro lado, aparte de favorecer el crecimiento a largo plazo, tenemos que asegurarnos de que sea sostenible. Como bien se dice, solo tenemos un planeta, no tenemos un planeta B. Tenemos que saber que los recursos son limitados. El BEI fue el primer emisor de un bono verde, lo hicimos hace ya once años, y es una apuesta apoyar los objetivos de París y los de Naciones Unidas acerca del cambio climático. En la próxima Conferencia de Cambio Climático en Katowice (Polonia), Europa seguirá liderando las actuaciones en cambio climático.

Por poner un ejemplo, el Banco Asiático de Inversiones no solo tiene actuaciones dentro de China, sino que se extiende alrededor. ¿Realiza el BEI algo similar fuera de las fronteras europeas?

Nosotros somos el banco de la Unión Europea y el grueso de nuestra financiación se realiza dentro, entre el 85 y el 90%, en función de cada año. En 2017, el 10% de nuestras actuaciones se hizo fuera de la Unión y esto supuso cerca de 8.000 millones de euros de financiación. Y es que el BEI es un instrumento claro para la implementación de la política exterior de la Unión Europea.

En mi caso, yo soy la responsable de supervisar las actuaciones en América Latina y en el norte de África. Actuamos prácticamente en todas las áreas geográficas. En algunas estamos intentando potenciar nuestras actuaciones en respuesta al reto de la migración. De hecho, el Banco ha puesto en marcha hace un par de años una iniciativa con la que se persigue aumentar la resiliencia económica de aquellos países en los que se ha constatado que se hace frente a un reto migratorio. Lo que tratamos de hacer es apoyar inversiones en el sector privado que hagan economías más fuertes, que permitan desarrollar infraestructuras de apoyo social y que se aborde el problema desde la raíz. El Banco se ha comprometido a que en cinco años se movilicen en esos países, en el norte de África y en los Balcanes, 6.000 millones de euros adicionales a la financiación ordinaria que ya aportamos para la zona.

Otro de los grandes focos en la actuación fuera de la Unión es el cambio climático, para apoyar a los países en sus actuaciones de adaptación y mitigación climática. Este es un objetivo prioritario para el BEI, que de hecho es el mayor financiador contra el cambio climático de todos los bancos multilaterales del mundo. Y otro de nuestros ejes de actuación es el apoyo a los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas. Este pasado mes de septiembre lanzamos una emisión de bonos sostenibles de 500 millones de euros, con la que intentamos canalizar inversión en apoyo de los objetivos de desarrollo del milenio. Esta primera emisión la dedicamos a proyectos dedicados al agua, que es un elemento clave para luchar contra la pobreza y por el bienestar de poblaciones desprotegidas. Vamos a intentar que las próximas emisiones se dirijan a otros sectores, como la educación y la sanidad.

Como una de las principales representantes con más rango en las instituciones europeas y por otra parte como mujer, me gustaría que valorase el papel de los españoles que están en estas instituciones, y también de las mujeres.

Es cierto que soy la única mujer de nuestro comité de dirección del Banco, y para mí es una satisfacción que España haya propuesto mi candidatura para este órgano y que haya contribuido a mejorar la diversidad de género. La apuesta por una mayor igualdad de género en puestos de responsabilidad es algo que no solo es necesario desde un punto de vista social, sino que desde el punto de vista económico es beneficioso. Existen numerosos estudios que muestran cómo aquellas instituciones que están caracterizadas por una mayor diversidad son mucho más eficientes a la hora de tomar sus decisiones, y el BEI está haciendo un esfuerzo para mejorar la diversidad de género en todos sus puestos directivos. En este caso, corresponde también a los Estados Miembros elegir mujeres entre sus candidatos.

Con respecto a la representación de españoles, es un tema que considero muy relevante. Es necesario mejorar la representación de españoles a nivel de los puestos clave en la Unión Europea. En este momento tenemos la vicepresidencia del Banco Central Europeo, que es un puesto muy importante, pero hay que continuar apostando por una mejora.