sábado, 25 mayo 2019
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Liderazgo

“Nos hemos hecho un lío con la transformación digital”

Entrevista a Margarita Álvarez, fundadora del Instituto de la Felicidad de Coca Cola y Secretaria General del Instituto de Innovación para el Empleo

07 de mayo de 2019. 00:00h Mario Talavera
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DIRIGENTES conversa con Margarita Álvarez acerca de la importancia de que los empleados se sientan satisfechos en su trabajo, además de la representación de la mujer en puestos gerenciales, entre otros temas.

En su libro desgrana los ingredientes de la felicidad. ¿Cuáles son?

Yo diría que hay tres que son fundamentales. Uno de ellos tiene que ver con el hedonismo, con disfrutar de las cosas que nos pasan en el día a día. La mayoría de las veces tienen mucho valor pero como las tenemos ahí no las valoramos lo suficiente. El tomar una caña con un amigo, llamar por teléfono a tu madre... Un montón de cosas en el día a día que son pequeños milagros.

El segundo milagro es tener la sensación de que nuestra vida tiene un sentido. De que dejamos huella, de que lo que hacemos impacta en otras personas. Luego el tercer ingrediente es que según todos los estudios que hemos hecho nacionales e internacionales, es que somos sociales. La forma en que nos relacionamos con los amigos, con la pareja, con la familia tiene un efecto brutal en cómo de bien nos sentimos. Acerca de este elemento, ya Sócrates hablaba de él, Harvard concluyó en un estudio que independientemente de la edad y del momento vital de la persona, la calidad de las relaciones sociales de la gente es lo que determina cómo de bien o de mal se encontraba esa persona. Tiene un efecto crucial.

Atendiendo al ámbito empresarial, ¿cómo de importante es que los empleados se sientan felices?

Es importante por dos partes. La primera por las personas. El objetivo prioritario del ser humano según Aristóteles es ser feliz. Las empresas no son entes, son personas. Nuestro objetivo es sentirnos plenos y satisfechos de la vida que llevamos, y eso depende de a lo que nos dedicamos en nuestro día a día. Para una empresa lo mejor que le puede pasar es que las personas que trabajan en ese proyecto se sientan plenas, se sientan satisfechas, comprometidas, felices con lo que hacen cada día. ¿Eso quiere decir que tienen que estar en un estado de felicidad constante, que no se enfaden o que nunca haya problemas? No. Quiere decir que cada mañana te levantes pensando que a pesar de los problemas lo que haces te gusta. Que te identifiques con los propósitos de la empresa y que tengas un ambiente en el que disfrutas.

Desde el Observatorio de la Innovación para el Empleo y prestando atención al emprendimiento, ¿observan que en los últimos diez o quince años ha cambiado el perfil del emprendedor?

Ha sido curioso porque es verdad que la situación económica que hemos vivido en los últimos diez años ha cambiado enormemente el perfil del emprendedor. De repente, en los últimos cinco o diez años nos hemos encontrado con que hay un mayor número de mujeres que emprende y luego también la edad ha variado. Cuando pensamos en un emprendedor pensamos en una persona joven y ahora te puedes encontrar gente mayor de 50 años empezando proyectos empresariales de la misma manera.

Creo que eso nos ha beneficiado a todos. Es una forma de trabajar que va a afectar a todo el ecosistema. Hay una corriente en Estados Unidos, conocida como Knowmad, nómadas del conocimiento, que está relacionado con que cada uno de nosotros, independientemente de si trabajamos por cuenta propia o ajena, vamos a tener que ser células de conocimiento pero vamos a tener que ser nuestro propio producto. Más allá de si permanezco más o menos tiempo en un proyecto o en una empresa, lo que aporto es mi conocimiento y mi experiencia. Tengo que preocuparme y ocuparme de que ese conocimiento vaya creciendo para ir aportando en las distintas funciones y exigencias que vaya enfrentando. Eso tiene que ver con esa nueva forma de trabajar y emprender. El hecho de que haya gente con 20 ó 25 años de experiencia en una empresa y cree su propio proyecto aporta muchísimo. Te das cuenta de que en los proyectos en los que encuentras mucho más enriquecimiento es aquellos en los que tienes jóvenes con conocimiento digital y empuje, y de repente te encuentras alguien senior que aporta toda la experiencia y el sentido común. Es una mezcla muy buena de empuje, conocimiento y sabiduría que nos está favoreciendo a todos.

¿Qué opina de lo que supone la tecnología para el empleo?

Es verdad que la irrupción de la tecnología ha supuesto un montón de retos, sobre todo por la forma de afrontarla. Creo que nos hemos hecho un lío muchas empresas con lo de la transformación digital. Hemos creído que teníamos que traer cinco expertos que analicen todos los procesos y que utilicen toda la tecnología que puedan, y no es eso. La transformación digital tiene que ser un proceso en el que pensemos qué queremos ser dentro de cinco años. Analizar cómo me puede ayudar la tecnología, pero no es un fin, es un medio que me va a ayudar a alcanzar las metas que me he marcado. Si lo entendemos mal y desembarcan expertos en una empresa hacemos que se produzca un desajuste en nuestra empresa, tanto para los clientes como para el propio equipo.

Los retos se nos han presentado cuando hemos entendido mal lo que necesita una empresa. Las ventajas son muchas. La tecnología nos permite crecer como nunca antes habíamos crecido, no solo como empresa, ya sea grande o pequeña. Además le permite llegar a muchísima más gente de una forma paradójicamente mucho más humana.

Se encuentra entre las 50 mujeres más poderosas de España, según Forbes. ¿Qué reflexión puede hacer de la situación de la mujer en nuestro país?

Me encantaría que mis hijos vivieran una realidad muy diferente a la que yo he vivido. He tenido situaciones en las que tenía que estar con mi jefe al teléfono hablando con otros clientes de fuera de España porque ellos no querían negociar con una mujer. Creo que estamos muy lejos todavía. Estamos dando grandes pasos, estamos más sensibilizados nosotros y nosotras. Eso ya es un paso enorme, el que la gente y la sociedad sepa de la importancia de esto. Cuando analizas las cifras de directivas trabajando o de mujeres en puestos de alta dirección aún siguen siendo ridículas. Cuando haces la misma comparación entre mujeres y hombres trabajando, no se entiende. Ellas están trabajando pero se quedan de la escala media hacia abajo. Como sociedad no lo debemos permitir. Estamos perdiendo una parte muy importante. Las decisiones del cliente de una empresa, por razones de estadística pura, las toman en un 50% las mujeres. En compra de productos de alimentación o de consumo, ese porcentaje es aún mayor. Empresarialmente tiene todo el sentido que todos rememos en la misma dirección. Vamos hacia el camino adecuado pero nos falta mucho.

Ha trabajado en empresas como Adecco o Coca-Cola, que tienen una imagen positiva. ¿Qué cosas buenas y malas se pueden aprender en estos lugares?

Hay algo que es una máxima tanto para las personas como para las empresas, que si las cumpliéramos todos no habría cosas malas. Siempre hay que ser de verdad. Que lo que digamos sea cierto. Desde el punto de vista de marketing o de comunicación, que cuando cuentas una cosa a la sociedad o al consumidor, tiene que ser 100% verdad. Tienes que llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Lo que no sea eso, te pillan. Cuando eliges unas líneas de comunicación, lo que yo llamo alma, tiene que ser de verdad. Si es cierto, no tendrías nunca ninguna contradicción interna, de lo que puedes contar o no a un periodista, de lo que el público conoce de ti, etc. Eso es lo que he aprendido.