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Una vida sin problemas de dinero: ¿Es posible?

Buscar la libertad financiera no es tan fácil como lo pone el escritor Sergio Fernández, pero él cree el consumidor nunca ha tenido tanto poder como ahora.

10 DE junio DE 2019. 14:21H Stefanie Claudia Müller

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¿Es cierto que el dinero rompe el carácter?

El dinero es neutro y, como tal, no es ni bueno ni malo, ni afecta positiva ni negativamente a las personas. Esta idea de que “los ricos son malas personas” es un mito que hace mucho daño a nuestra formación financiera porque nos sitúa en un marco de rechazo al dinero, que no deja de ser un mero instrumento. Los ricos son personas y como tal habrá buenas y malas personas ricas. Lo que sí puedo asegurar es que la mayoría de la gente que he conocido que ha tenido buenos resultados económicos en sus vidas ha tenido que contar con la confianza de muchas personas como trabajadores, proveedores, clientes, jefes, etc., porque sin generar confianza es muy difícil generar y mantener dinero.

¿Qué le parece la cruzada contra Amancio Ortega?

Es un ejemplo más de cómo el imaginario colectivo de que los ricos son malas personas o sospechosos de algo nos lleva a la creencia generalizada de que, cualquier cosa que haga un rico, aunque sea algo que revierta de manera clara y concreta en el bien colectivo de la sociedad, es negativo.

Los “millenials” y la generación X tienen ya otra relación con el dinero. ¿el dinero sigue siendo una motivación para tener una carrera profesional?

A pesar del analfabetismo financiero del que son víctimas todas las generaciones, incluida la millenial, las investigaciones apuntan a que muestran una preferencia a buscar el significado y propósito de sus vidas frente a simplemente ganar dinero. En términos generales no tienden mayoritariamente a un enriquecimiento rápido sino a buscar la forma de ganar “dinero consciente” que es algo que en otras generaciones apenas se planteaba. Su planteamiento de carrera profesional, afortunadamente, está cada vez más orientada a un propósito de vida que a la mera recompensa económica.

Hay tanta información que nos perdemos. ¿Dónde hay que invertir?

A todas las personas que me preguntan dónde invertir les contesto que, si no saben dónde invertir, en el primer lugar donde deben hacerlo es en ellos mismos. Si no sabemos dónde colocar nuestro dinero es porque, probablemente, no tenemos la formación suficiente como para saberlo, y por eso es necesario que invirtamos en nosotros para entonces saber responder a esta pregunta. Dicho de otro modo, invierte en ti mismo hasta que no tengas que preguntarte más en dónde invertir tu dinero. La forma en la que durante muchos años se esclavizó a las personas fue prohibiéndoles que aprendieran a leer y escribir. Desde siempre se ha sabido que el conocimiento hace libres a las personas.

La forma en la que hoy se mantiene a gran parte de la población mundial esclavizada es gracias al analfabetismo financiero. El nuevo analfabetismo, que está impidiendo que muchas personas vivan sus vidas con plenitud y propósito, es el analfabetismo financiero, que les aboca a intercambiar tiempo a cambio de dinero.

¿Por qué da igual cuanto ganamos tenemos siempre la sensación de que no llegamos a final de mes?

Me gusta mucho la metáfora de la carrera de la rata: esos hámsteres domésticos que están en una rueda en la que, por mucho que corran, no logran avanzar ni un centímetro. Muchas personas pasan todo el mes trabajando duramente para pagar sus compromisos, corriendo a toda velocidad, para descubrir a final del mes que se han gastado todos sus ingresos por lo que, inevitablemente, tienen que seguir corriendo. El hecho de que la mayoría de la población carece de conocimientos financieros básicos y el hecho de contar con una única fuente de ingresos genera, en gran medida, que las personas no sean capaces de llevar un control real de sus ingresos y gastos y malgasten sus vidas financieras como si de una rata doméstica dentro de una rueda se tratara.

¿Qué hay que hacer para mejor gestionar los recursos personales?

En mi libro sobre libertad financiera me refiero a conceptos básicos que todo el mundo puede entender y que son el “abc” para ordenar nuestras finanzas personales y establecer una nueva relación con el dinero. Por ejemplo, muchas personas no conocen la diferencia entre activos y pasivos y por eso tampoco entienden que nuestra educación y sistema económico nos anima a comprar pasivos y no a crear activos.

O como yo digo, “primero el flujo (de dinero) y luego el lujo”. Otro concepto básico es entender cuáles son los tres frenos a nuestro desarrollo económico, las tres “íes” que son los impuestos, los intereses y la inflación. Sin entrar a valorar si pagamos muchos o pocos impuestos, es importante que las personas sepan que pasan alrededor de la mitad del año laboral trabajando para pagar impuestos, que la inflación se come sistemáticamente el valor de sus ahorros y que los intereses, en concreto aquellos de su deuda mala, ahogan el crecimiento de sus economías.

¿Cómo enseñarlo a los chicos?

Ya no es sólo pensar en cómo enseñarlo, sino en asumir que es necesario enseñarlo. Durante años me he preguntado por qué los sistemas educativos no enseñan absolutamente nada de una herramienta, el dinero, con la que trabajamos a diario y que es tan importante en nuestras vidas.

Por qué en 20 años de formación de una persona normal alguien puede “salir” a la vida real y no tener conocimientos de finanzas personales, de bancos, de hipotecas, etc. Aprender sobre finanzas personales no consiste sólo en incorporar algunas palabras o conceptos a nuestras vidas, sino sobre todo en pensar de una manera diferente. Los problemas de dinero no sólo están generados por aquello que ignoramos, sino también por aquello que hemos aprendido de manera equivocada. Aquello que creemos del dinero pero que en realidad no es cierto (los famosos “mitos del dinero” de los que hablo en el libro). Sueño con el día en el que las escuelas enseñen a los niños conceptos básicos sobre dinero para que puedan dejar de ser analfabetos financieros.

¿Qué influencia tiene el cambio climático en nuestro uso del dinero?

Es importante entender el cambio climático no sólo como un problema global al que es necesario poner freno, sino como una oportunidad para que entendamos que todos somos parte de un proyecto colectivo llamado Tierra en el que tenemos nuestras responsabilidades. Si entendemos la idea de “un euro, un voto” y que la democracia es mucho más que ir a votar cada cierto número de años, entenderemos que, como individuos, tenemos una capacidad enorme de hacer cambiar las cosas con la manera en la que gastamos e invertimos nuestro dinero. El dinero, y las compras y gastos que hacemos con él, tiene una relevancia directa enorme sobre empresas y gobiernos. Y es un poder y una capacidad que mucha gente todavía no ha comprendido.

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