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Bilbao, centro de arquitectura y negocios

Era una ciudad gris y ahora es el centro empresarial del norte de España, a la que lo único que le falta es el AVE. Sin embargo, para estar mejor conectada con el resto del país, los vascos tendrán que esperar todavía unos años.

30 DE junio DE 2022. 11:55H Stefanie Claudia Müller

Cuando uno sale del avión en el pequeño, pero muy moderno, aeropuerto de Bilbao, le entra esta sensación rara de estar en otro país como Suiza o Austria. Todo parece más pequeño y sus colinas verdes recuerdan al paisaje de los trenes de Märklin, aunque todavía no hay AVE y lo más rápido sigue siendo el avión para ir desde Madrid a País Vasco. Hasta 2026, parece que esto seguirá así. Es la desventaja de una región autónoma que se autofinancia y autogestiona en gran parte y que vivió hasta hace unos años un conflicto armado. 

Tomando el autobús o el taxi para ir al centro de esta ciudad antigua y tan industrial, uno se da cuenta de inmediato de que todo es más caro en esta comunidad autónoma tan especial. Pero, al mismo tiempo, se nota que los impuestos parecen estar mejor invertidos. Todo funciona como un reloj suizo y el ritmo de la ciudad parece diferente al de otros lugares como, por ejemplo, Madrid. 

El bilbaíno parece pasar menos tiempo en el bar, aunque “ir de pintxos” también es una actividad muy popular. En general, la sociedad vasca desprende armonía para quien viene de fuera y refleja cierto orden dentro de una arquitectura muy variada y no muy armonizada. Algunos pecados arquitectónicos como el puente de Santiago Calatrava, que también ha diseñado el aeropuerto, están a la vista de todos. 

Disarmonía urbanística versus potencia y unidad empresarial

Con la construcción del Puente Zubizuri (en vasco, “puente blanco”) del famoso arquitecto valenciano se pretendía revitalizar una zona de Bilbao que se había paralizado tras el declive de la industria naviera, pero al final es uno de los ejemplos de megaproyectos fracasados en la región que también ha sufrido, aunque en menor medida, corrupción política y fraude empresarial.  Además, su multimillonario puente en el centro de la ciudad ha enfadado a muchos contribuyentes debido a sus fallos técnicos. 

La primera polémica surgió cuando el vidrio no resultó ser el material más adecuado para una pasarela. Sobre todo, teniendo en cuenta que el número de días de lluvia en Bilbao es superior a la media en el País Vasco. Finalmente, se decidió cubrirlo con una moqueta de plástico antideslizante, lo que ha quitado el efecto de transparencia. 

Los desajustes, fallos y maravillas arquitectónicas se ven muy bien desde el mirador de Artxanda, utilizando el funicular típico de Bilbao que sube hasta su cima. Mirando la ciudad desde arriba se percibe toda su historia, sus esfuerzos y logros industriales, con sus partes feas y bonitas que han dejado la imagen de una ciudad descompuesta y armónica al mismo tiempo. Símbolos emblemáticos son, entre otros, Bilbao Iberdrola Torre o el museo Guggenheim. 

La reconversión de edificios históricos 

Menos grande y conocido es la antigua Alhóndiga de Bilbao, hoy llamada Azkuna Zentroa. Es un lugar rediseñado por Philippe Stark, donde las perspectivas y formas seducen al visitante de manera mágica. Así, cuando entras y miras arriba, puedes ver desde abajo a personas nadar, porque en el tejado hay una piscina con un fondo transparente. Azkuna Zentroa también es una de las mejores localizaciones de Intimidad, ahora mismo una de las series más vistas de Netflix a nivel internacional. “Es sin duda una enorme promoción para nuestra ciudad”, reconoce Xabier Ochandiano, concejal por el PNV de las áreas de Desarrollo Económico, Comercio y Empleo en la corporación real de Bilbao. 

Ambientada en la actualidad, la serie da una muy buena idea de la ciudad de Bilbao hoy en día, resultado de su pasado industrial y su presente cosmopolita, influido por su cercanía con Francia y del impacto de las fábricas y los mundos obreros. Tal y como refleja la producción, una sociedad católica y tradicional se ve enfrentada con fenómenos como el ascenso de las mujeres y el impacto del mundo digital. Asimismo, también es la primera producción sobre el País Vasco con impacto mundial que no trata sobre el conflicto armado, lo que demuestra una sociedad diligente y trabajadora, compuesta cada vez más por mujeres fuertes. El empresario bilbaíno Ricardo Garrastazu, entre otras cosas cofundador de Telepizza, no solamente cree que la fuerza femenina vale mucho más que la masculina para solucionar conflictos. Él piensa también que la sociedad vasca ya es mucho más internacional y abierta que hace 10 años cuando todavía atentaba ETA: “La pacificación ha sido lo mejor que ha podido pasar a Bilbao y a su economía”. 
 

Noticia actualizada: 04-07-2022 08:22

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