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Cómo debe ser un roscón de reyes de calidad

Hay que fijarse en la masa que debe ser esponjosa, pesada y algo seca, entre otros elementos

03 DE enero DE 2019. 07:17H religión y credos

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El roscón de reyes es junto a los turrones o mazapanes uno de los dulces más típicos de las fiestas navideñas. Lo más curioso de este manjar dulce ya asentado como una tradición para celebrar el último momento mágico de la Navidad, es su origen. Éste nada tiene que ver con el cristianismo, ni si quiera con la epifanía. De hecho, los primeros roscones surgen fruto de una festividad romana para conmemorar que los días iban haciéndose cada vez más largos, lo que se conocía como las saturnales romanas, dedicadas a su dios Saturno. El dulce original era una torta de forma redonda con miel, higos y algunos dátiles, que se repartía entre el pueblo. Con el tiempo, se añadió en el interior de la masa del bollo, a modo de juego, un haba seca y a quien le tocaba se le tildaba de “rey de reyes”.

Después, en el siglo XVIII parece ser que el rey de Francia Luis XV se quedó prendado de este dulce y el monarca, acorde con su estatus cambió el haba por una moneda de oro. En España, durante la misma época fue el primer miembro de la casa Borbón en regentar el país, el rey Felipe V, quien lo extendió dentro de nuestras fronteras. Este vínculo con la realeza hizo que comenzara a llamarse “roscón de reyes”, no obstante poco a poco fue pasando a ser una delicia no sólo exclusiva de la nobleza, sino también del pueblo llano.

Ahora el roscón de reyes es un dulce para todos los públicos, especialmente para los más golosos, que lo pueden degustar tal cual, es decir, como un bollo con sus frutas escarchadas, o con el relleno que más guste, para lo que últimamente la imaginación ha dado lugar a fórmulas de todo tipo.

Propiedades de un buen roscón de reyes

Si queremos disfrutar de un buen roscón de reyes, esto es, que al ingerirlo se nos deshaga en la boca y no nos provoque demasiado cargo de conciencia, sobre todo, si este año nos hemos propuesto quitarnos esos kilos de más, hemos de huir de las ofertas industriales. Los roscones de las grandes superficies no tienen la misma calidad que los que nos ofrecen en las pastelerías tradicionales. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), estos poseen cada vez más ingredientes de “dudosa calidad y con grasas poco recomendables”.

Cómo debe ser un roscón de reyes de calidad

Ahora bien, es recomendable cerciorarse de que efectivamente esa elaboración es artesanal y se siguen las pautas para considerar que estamos ante un verdadero roscón de reyes realizado con materias primas de calidad. Se trata de huir de los conservantes o colorantes, y de que la fermentación sea de varias horas. Los productos han de ser naturales y amasados de forma manual. El resultado es “una masa fermentada, esponjosa, pesada y relativamente seca”, indican desde la OCU. Aún así, desde este organismo matizan que últimamente los gustos están cambiando y se prefieren masas ligeras al estilo de los bollos suizos.

La masa tiene que ser de mantequilla, y no de aceites de girasol u otros aceites vegetales como el de coco, palma, palmiste, etcétera. Lleva además ralladura de naranja o limón y agua de azahar.

La decoración exterior debe contener una serie de elementos que son característicos de cada roscón, comentan desde la OCU:

Almendras: ha de ser cruda ya que se busca su tueste en el horneado. A veces, se añade en láminas, molida o en bastoncitos, pero el resultado debe ser el mismo, es decir, crujiente. Si la almendra se muestra rancia y blanda es que el roscón fue congelado previamente.

Frutas escarchadas: lo más clásico son las guindas y las naranjas, pero últimamente se usa calabaza que se presenta en forma de colores artificiales rojos y verdes.

Azúcar: se puede aderezar con azúcar en diferentes presentaciones, suelta, en trozos...

Y, muy importante, todos esto elementos se tienen que incorporar sobre la masa antes de introducir en el horno el roscón.

En cuanto al precio, lo normal es que un roscón de reyes artesanal cueste entre 40 y 60 euros el kilo, mientras que en un supermercado probablemente los encontremos por menos de 15 euros.

Cómo debe ser un roscón de reyes de calidad

El relleno

El roscón de reyes original carecía de relleno, pero con el tiempo se fue consolidando esta variante, sobre todo, el relleno de nata, aunque ahora los hay de crema o chocolate. Lo más importante en estos casos es que los rellenos empleados tampoco sean artificiales y no no nos topemos con un mix vegetal, como ocurre en ocasiones, con los de nata, que incluye coco, palma o palmiste.

Como relleno original destaca el que este año ha preparado el artesano Moncho López para sus tiendas y cafés de Madrid. Se trata de un roscón en el que combina su tradicional receta con un relleno diferente en el que mezcla nata con crema de cacahuete.

La imaginación está en manos de los pasteleros y hoy día podemos encontrar rellenos de roscón de reyes a base de turrón, trufa con chocolate blanco, tiramisú, cremas de café y cacao o también crema de castaña o mandarina, entre otros. Todo es cuestión de gustos.

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