lunes, 22 julio 2019
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La accesibilidad llega al turismo de cruceros

Los agentes del sector han detectado en el turismo de cruceros la ocasión de dirigirse a las personas con discapacidad. Se trata de un colectivo que presenta un gran potencial de demanda y abre un nuevo mercado para la industria turística

03 de julio de 2019. 12:19h Carmen Muñoz
  • La accesibilidad llega al turismo de cruceros

Se estima que alrededor de siete millones de personas en España eligen el destino de sus vacaciones en función del nivel de accesibilidad y alrededor de 90 millones de usuarios lo hacen en toda Europa. Son datos recabados por el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) en los que se incluyen tanto personas con discapacidad como personas mayores y sus acompañantes y que reflejan una necesidad a la que, poco a poco, se están adecuando los agentes del sector turístico.

Precisamente, en el marco de este contexto es donde va a celebrarse el I Congreso Internacional ‘Tur4all’ de Destinos Accesibles de Cruceros. Impulsado por la Plataforma Representativa Estatal de Personas con Discapacidad Física (Predif) en colaboración con Turisme Comunitat Valenciana y la Asociación Italiana de Esclerosis Múltiple (AISM), entre otros, esta iniciativa tendrá lugar entre el 2 y el 3 de diciembre en Valencia.

En el momento actual, existen en España un total de 3,85 millones de personas con discapacidad, el equivalente al 9% de la población, principalmente, con problemas de movilidad o discapacidad visual o auditiva. A estas cifras hay que añadir el aumento del envejecimiento de la población española. Los nacidos en la década de los 60 comenzarán a llegar a la jubilación a partir de 2024, por lo que también es importante empezar a tener en cuenta a este colectivo de cara a la profesionalización del personal, así como para la construcción de puntos accesibles. Dentro de la Unión Europea solamente el 9,2% de las instalaciones tienen algún nivel de accesibilidad, por lo que la gran mayoría no se encuentran preparadas para atender a este tipo de clientes.

Por ello se trata de una oportunidad que se presenta a los agentes del sector como un nicho muy potente. Además de reducir la estacionalidad -este colectivo realizó una media de siete viajes al año en 2015- suelen viajar acompañados, lo que redunda a su vez, en un mayor desembolso durante la estancia. Es más, con el fin de asegurar las condiciones de accesibilidad, suelen gastar un 28% más en comparación con el resto de turistas. Debe tenerse en cuenta que son un tipo de clientes más fieles que el resto de usuarios, por lo que cuando encuentran un destino accesible, suelen repetir.

En este sentido, la repercusión que genera no es baladí. Los viajes realizados por las personas con necesidades de accesibilidad a lo largo de la Unión Europea tienen un impacto económico sobre el PIB total de la zona de 384.000 millones de euros, el equivalente al 2,75% de la región.

En el marco de este escenario, la idea no solo pasa por posicionar a la Comunidad Valenciana como un destino turístico accesible a nivel internacional, sobre todo, en materia de cruceros, sino también en sensibilizara los profesionales de este sector sobre la importancia de abordar este aspecto. “Hay que crear una joint venture entre el destino, el puerto y la naviera”, señala la jefa de Marketing de la Autoridad Portuaria de Valencia, Francesca Antonelli Ibáñez.

Ante la respuesta de por qué los cruceros, los datos hablan por sí solos. Según se desprende de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) alrededor de medio millón de españoles se decanta por esta opción para sus vacaciones y, muchos de ellos, con repetición. En España, casi seis de cada diez personas que han viajado en crucero lo han hecho en más de tres ocasiones. La innovación constante de este nicho de mercado en materia de renovación, itinerarios y conectividad ha redundado en una mayor actividad. En 2018 más de diez millones de pasajeros embarcaron, desembarcaron o transitaron por alguno de los 26 puertos nacionales habilitados para ello, hasta situar a España como segunda potencia europea, solo por detrás de Italia.