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La compañía austriaca de cosmética vegana

Con presencia en 34 países, el grupo facturó 160 millones de euros en el año de la pandemia.

22 DE abril DE 2021. 10:55H Carmen Muñoz

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Los austriacos Andreas Wilfinger y Ulla Wannemacher representan un claro ejemplo de visionarios. Esta pareja comenzó a fabricar y vender cosmética vegana mucho antes de que comenzara a cuestionarse la experimentación animal en este tipo de productos. Cuando se cumplen 25 años del inicio de esta andadura, la compañía puede presumir de haber llegado a 34 mercados, entre ellos, España. En un año para el olvido, como ha sido 2020, su modelo de negocio online les ha llevado a registrar un incremento de las ventas del 38%, hasta los 160 millones de facturación.

¿Cuál es el origen de Ringana?

Todo empezó hace más de 25 años, cuando nuestro hijo trajo a casa un tubo de pasta de dientes de la guardería. Nos sorprendió la cantidad de ingredientes dudosos. También nos dimos cuenta de que la mayoría de los productos para el cuidado de la piel contenían ingredientes cuestionables, y pensamos que teníamos que hacer algo para cambiarlo. Ese fue el momento en que nació nuestra idea empresarial enfocada en productos fabricados sin ingredientes innecesarios.

¿Qué valor diferencial aporta respecto al resto de compañías del sector que también son veganas?

Desde el principio, nuestra filosofía se ha basado en la sostenibilidad a lo largo de todo el proceso de producción y, por supuesto, en la absoluta frescura de nuestros productos. Una de nuestras grandes fortalezas también es el desarrollo constante con el objetivo de ser, cada vez, más sostenibles e innovadores. 

Los productos se elaboran con ingredientes naturales y sin aditivos químicos ni microplásticos. ¿Podría ponerme algún ejemplo de los compuestos de dos o tres productos estrella de la marca?

El concepto de frescura de Ringana se basa en el uso de sustancias fitosanitarias secundarias altamente sensibles. Utilizamos sustancias sensibles y altamente antioxidantes porque nuestro objetivo es crear productos de alta gama con un efecto concentrado de la forma más suave y sostenible posible. Por supuesto, son veganos y no contienen microplásticos.

Debido a lo anterior, los cosméticos tienen fecha de caducidad. ¿Cuál es el promedio de duración?

Siempre están recién embotellados y no poseen conservantes artificiales. Eso hace que su vida media útil sea de unos seis meses, en función del artículo. 

La cosmética vegana destaca por ser respetuosa con los animales y el medio ambiente. ¿Cómo testáis los productos?

Los controles y la supervisión constantes son una parte crucial de la filosofía de Ringana. Desde la extracción de las materias primas hasta la venta final del producto acabado, las muestras se comprueban con regularidad en la empresa y se envían a institutos independientes como la Agencia Austriaca para Salud y Seguridad Alimentaria (AGES) y la Agencia de Certificación de Respeto al Medio Ambiente (Ecocert Greenlife) para que analicen todo el proceso. También recibimos visitas periódicas de inspectores. 

¿Qué planes tiene la compañía para este 2021?

Ahora mismo estamos centrados en la puesta en marcha de la nueva sede del grupo, el Campus Ringana, ubicado en ST. Johann in der Haide (Austria), cuya fase de construcción ya se encuentra en la etapa final. También contemplamos nuevas inversiones. En cuanto a la expansión internacional, tras desembarcar el pasado 2020 en Hungría y Países Bajos, este año hemos apostado por Suecia.

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