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La nueva imagen de Bodegas Virtus

Bajo la sombra del Castillo de Peñafiel y rodeada de 22.000 cepas viejas, la bodega que allí regenta desde 1998 la familia López de la Osa Escribano es testigo de la lucha incesante de varias generaciones dedicadas en cuerpo y alma a elaborar vinos de calidad.

12 DE junio DE 2020. 09:03H Dirigentes

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Ahora, con los conocimientos, experiencias y desarrollo en el sector que atesora la bodega, se elaboran en ella unos vinos que responden al nombre de Bodegas Virtus; Su propulsor, Íñigo López de la Osa junto a su familia, toma en 2013 las riendas de esta bodega para emprender un nuevo proyecto que nace para elaborar un vino único, exclusivo y exquisito, bajo los pilares de la innovación, la investigación y la tradición.

Armonía entre tradición y modernidad

La historia de Bodegas Virtus comienza a escribirse con toda la ilusión y el amor a una tierra cuidada con esmero y cariño, con el fin de extraer el mejor fruto de la variedad de uva cultivada. Los años de esfuerzo y dedicación, sumado al uso de las técnicas enológicas más modernas, han hecho que la bodega afiance su presencia en la denominación de origen en la que se ampara, la Ribera del Duero, y se abra camino en el mercado nacional e internacional.

A través de la dedicación, el cuidado, la sabia combinación, la selección de variedades autóctonas y su proceso en Bodegas Virtus han logrado elaborar vinos de la más alta calidad, con acusada personalidad, que recuerdan en cada copa la esencia que los hace posibles.

Y es que, dicen que todo vino es el resultado de la visión de su intérprete y, los de Virtus, son el puro reflejo del terroir al que pertenecen. En ellos se entremezcla un aluvión de sensaciones y cualidades como la elegancia, la pureza, la complejidad y el sabor frutal. En definitiva, tres tintos -Virtus, Vega del Yuso y Alma- y un blanco que, sin duda, conquistará los paladares más exigentes.

Transición hacia una nueva imagen

La ampliación y mejora tecnológica de las instalaciones, y la elaboración de vinos únicos, supone la consagración definitiva de Bodegas Virtus como referente en la elaboración de vinos de la más alta calidad. Y ahora, algo nuevo está en camino...

Se está fermentando un proceso de cambios que dará lugar a una renovada imagen; un renacer que surge de la necesidad de transmitir la calidad que les define, que aporte el valor de lo natural, de la “tierra”, de sus cepas, y que a su vez defina los principales valores de la marca. Para ello, se han modificado todos los elementos de su identidad visual, desde las tipografías, pasando por las ilustraciones y el material empleado, con el objetivo de alcanzar una imagen homogénea y diferenciada.

Así pues, el nuevo logotipo de Virtus es el resultado de la fusión de los elementos de identidad que han dado lugar a un sello de indiscutible personalidad. Estos elementos son, por un lado, el racimo, materia prima de bodega que se imprime sobre el sello de la marca de una forma única y, por otro lado, la letra capital, que define la marca y la convierte en su símbolo referencia de su carácter.

Si bien, todo lo demás es un secreto que habrá que esperar a que sea revelado... Íñigo y su familia apuestan por poner en sintonía la calidad y la tradición con esta nueva imagen.

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