viernes, 16 noviembre 2018
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Roostiq, una finca en el corazón de Chueca

El restaurante abre sus puertas en el antiguo Bardemcilla, el restaurante capitaneado por los Bardem obligado a cerrar en 2013

13 de julio de 2018. 14:36h Carmen Muñoz
  • Roostiq
    Sala reservado de Roostiq

Del núcleo a la superficie. Bajo esta filosofía nace Roostiq, un restaurante que trae la gastronomía de una finca de Ávila al centro de la capital española.

Ubicado en la calle Augusto Figueroa, 47 - antiguo Bardemcilla- la base de Roostiq son sus productos naturales, procedentes directamente de la finca que regentan los dueños del restaurante para servirlos al público tras su paso por la cocina abierta, situada en el fondo del local.

Precisamente es el fuego uno de sus elementos distintivos. El comensal podrá degustar en Roostiq los alimentos elaborados tanto en fuego de leña en su horno napolitano, como fuego a carbón en su parrilla o fuego directo, salteando el alimento a la llama. Tres variantes que buscan conseguir que la humedad de los alimentos se conserve ofreciendo sabores únicos.

En ese horno que mantiene una temperatura de 485 grados, se elabora uno de sus platos estrella: pollo Roostiq, que conserva en el interior todas sus propiedades y jugosidad. También merece especial atención la parrilla de carbón donde se elaboran las espinacas baby y rúcula con vinagreta de bacon y huevo frito, el entrecot o la hamburguesa de buey. Completan la apuesta culinaria las acelgas salteadas a la llama, cocinadas directamente en el fuego. Aunque la propuesta más arriesgada e innovadora son los torreznos con champán, que se sirven bajo el sobrenombre de bella y bestia.

Y para los paladares más dulces, Carmen Acero ha sido la encargada de los postres como el bizcocho de queso y chocolate con avellanas, la piña glaseada a la brasa, tarta de manzana y el brownie de chocolate.

Por su parte, la carta líquida está compuesta por 78 referencias de vinos y las creaciones mixólogicas del conocido barman Joel Jamal, campeón de España en coctelería.

Una proposición gastronómica única en un ambiente decorado de la mano de María Villalón. Para esta ocasión, la interiorista ha escogido por combinación de rojos y azules con maderas naturales que evocan la estructura de la tierra que parte de un núcleo con altas temperaturas y que sigue por diferentes capas hasta llegar a la superficie.