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Asia-Pacífico crecerá alrededor del 5% en 2022

La recuperación económica del primer semestre de 2021 puede dar lugar a un enfriamiento generalizado en 2022. Los estímulos globales, tanto fiscales como monetarios, se van a contraer. Y, con ellos, las exportaciones procedentes de Asia

16 DE febrero DE 2022. 08:30H Alberto J. Lebrón (Pekín)

CINCO LOCOMOTORAS EN ASIA

India basará su recuperación en el consumo interno. El ritmo de vacunación contra la COVID-19 está por encima del 50%. Y esta vuelta a la normalidad, junto con el creciente gasto en capital del gobierno, consolidará un crecimiento cercano al 9%. Vietnam, Filipinas, Malasia e Indonesia crecerán por encima del 5%.

Un evento relevante para estos cuatro países fue, sin lugar a dudas, la entrada en vigor el 1 de enero del Regional Economic Comprehensive Partnership (RCEP). Este acuerdo, que eliminará aranceles sobre casi todos los bienes comercializados entre sus signatarios, es el primer tratado de libre comercio del mundo. Abarca casi al 50% de la población mundial. Suma, entre todos sus miembros, un tercio del comercio internacional. Y la apertura del sector servicios se estima en un 65%.

CHINA

Según los últimos datos de coyuntura, China ha consolidado su recuperación en 2021. Ventas minoristas, o producción industrial, crecieron cerca del 4%. La inversión en activos fijos aumentó un 5,2%. Y el paro urbano registrado descendió, dos décimas, hasta situarse en el 5%.

También destaca la apuesta por sectores económicos punteros. La producción de robots industriales se incrementó un 27,9%. Y la fabricación de vehículos eléctricos un 112%. La inflación, si bien preocupa bastante menos que en otros países, ronda el 2,5%. Y el crecimiento anual del PIB de 2021 se situó en torno al 8%. Sin embargo, según el consenso de los analistas consultados por DIRIGENTES, esta cifra podría caer al 5% en 2022.

JAPÓN Y COREA DEL SUR

La economía surcoreana también repuntará en 2022 gracias al consumo doméstico. Esto impulsará la inversión privada hasta niveles del 2-2,5%. Pero los tipos de interés coreanos, debido a la inflación, podrían subir dos o tres veces este año. Japón, en deflación desde los años 90, tiene otros frentes abiertos. Registró un fuerte retroceso del PIB durante el tercer trimestre de 2021 debido a la pandemia. Su deuda pública, tras los estímulos fiscales destinados a minimizar la acción del coronavirus, es aproximadamente un 260% del PIB. El último estímulo fiscal asciende hasta casi 500 mil millones de dólares. Y preocupan, además, las disrupciones en los suministros.

El año recién comenzado puede ser bueno para Japón, con permiso del COVID-19, pero la deuda es alta. Y las inversiones derivadas de los estímulos fiscales, excesivamente dependientes del consumo en una nación demasiado propensa al ahorro, deberán escogerse con tino.

RIESGO GEOPOLÍTICO

La situación es tensa. El cierre fronterizo ha frenado considerablemente los intercambios personales. Según datos de la European Chamber of Commerce, un 40% de los profesionales extranjeros expatriados China ha abandonado el país. Esto, junto con las medidas contra el virus, también ha provocado problemas de suministro. Las barreras han fragmentado el mundo. Y es difícil, en estas circunstancias, garantizar un flujo completamente normal de la producción. Según ha podido saber DIRIGENTES, EE.UU. está incentivando el traslado de sus empresas, actualmente en China, a América Latina.

Obviamente, eso tiene unos costes, pero estas mismas fuentes confirman la voluntad de subvencionar dichos costes incluso desde instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (IDB). Se trataría de acortar las cadenas de valor para reducir este nuevo riesgo geopolítico. Pero, al mismo tiempo, es una declaración en toda regla de guerra fría económica contra China. EE.UU., además, está presionando a los gobiernos latinoamericanos para que no profundicen en sus relaciones comerciales con China. Y todo esto, con cuestiones como Xinjiang o Taiwán de fondo, elevan el riesgo futuro de conflicto China-EE.UU..

TECNOLÓGICAS EN CHINA

Por último, el que tenga tecnológicas chinas en su cartera deberá armarse de paciencia, también durante 2022. Las empresas, por lo general, son solventes. Pero están sometidas a una estricta regulación desde el gobierno chino.

Didi, el “Uber” chino, está en fase de abandonar la bolsa estadounidense para mudarse a Hong Kong. Weibo, el “Twitter” chino, afronta medio centenar de multas por “incumplir las regulaciones relacionadas con el contenido”. Y la acción de Alibaba, con una ratio precio-beneficio casi cuatro veces inferior a la media del sector, acumuló unas pérdidas cercanas al 50% durante 2021.

Dicho con otras palabras: los inversores, simplemente, se están cubriendo ante posibles pérdidas derivadas del poder “regulatorio” que ejerce el gobierno chino sobre las tecnológicas.

Otro ejemplo: la vacuna de Pfizer contra el COVID-19 no tiene autorización en China. Al parecer, compite en calidad con una dosis del tipo mRNA que espera lanzar la china Walvax, seguramente durante 2022. Guo Guangchang, fundador del gigante empresarial Fosun, apostó por adquirir dosis de Pfizer en cuanto estuvieran disponibles. Pero la aprobación nunca llegó. Y su fortuna personal se ha reducido en mil millones de dólares solamente durante los últimos doce meses. Por tanto, conviene estar atentos al “riesgo (geo)político”, también durante 2022.

Tres claves en China

Primero:

En pleno debate sobre la actual falta de suministros. Y si las empresas deben abandonar China, o no, la inversión extranjera recibida por el gigante asiático cerró 2021 en máximos históricos. Es decir: las multinacionales no están marchándose de China, al contrario, apuestan cada vez más por el gigante asiático.

Lo dicen las estadísticas: la inversión extranjera directa en China supera ampliamente los 150 mil millones de dólares anuales. Y solamente Estados Unidos recibe más inversión desde el extranjero que China. Por tanto, a la vista de los datos del Ministerio de Comercio, no existe tal desacoplamiento de China. Más al contrario, el flujo de inversión extranjera directa hacia sectores como la alta tecnología, en China, ha crecido un 25% durante 2021.

Segundo:

La crisis inmobiliaria en China es otro de los asuntos a tener en cuenta este 2022. Evergrande, Shimao o Kaisa están en default. Y la segunda compañía del sector, Evergrande, debe unos 400 mil millones de dólares aproximadamente. La mitad son viviendas sin entregar. Y un tercio de todo lo adeudado son pagos pendientes a proveedores.

El sector financiero no parece estar lo suficientemente expuesto como para hablar de crisis sistémica. Los préstamos a Evergrande, por ejemplo, son solamente un 1,3% del crédito bancario total en China. Y la deuda total de todo el sector inmobiliario apenas asciende al 19% del PIB.

Tercero:

El año 2022 también será clave, políticamente hablando, para China. El líder chino, Xi Jinping, romperá con la regla no escrita del límite de los mandatos a diez años. Y, en octubre, el Congreso del Partido Comunista de China renovará a Xi por tiempo indefinido.

China tiene objetivos ambiciosos, entre los cuales está adelantar a EE.UU. como primera potencia económica mundial. También espera alcanzar la neutralidad en las emisiones de carbono antes del año 2060. Pero, antes, deberá superar retos geopolíticos como la cuestión de Taiwán. O la “competición estratégica”, especialmente dentro del ámbito comercial, planteada desde EE.UU.

Desabastecimiento y escasez coyuntural de energía

Evergrande en default restringido pero sin riesgo sistémico


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