martes, 21 mayo 2019
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China se suma a la revolución verde del sector automovilístico

Los vehículos eléctricos han aumentado su cuota de mercado durante 2018, con un incremento en las ventas superior al 60%

19 de febrero de 2019. 00:00h Alberto Lebrón (China)
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En China se han vendido 1,25 millones de vehículos energéticamente eficientes solamente durante 2018. En 2001, apenas había diez mil coches que utilizaban como combustible gas natural (no petróleo). En 2030, según estimaciones del propio gobierno chino, la cifra anterior se multiplicará exponencialmente hasta superar los cinco millones de vehículos.

China es, junto con Estados Unidos, uno de los dos primeros emisores de CO2 del planeta. Su rápido desarrollo económico ha traído una contaminación del aire 500 veces superior a lo considerado ‘’peligroso’’ por organismos como la ONU. En China, se han vendido 28 millones de vehículos durante 2018. Y el tráfico rodado, junto con la industria pesada, es uno de los principales problemas del deterioro medioambiental en China.

En Pekín, por ejemplo, un día contaminado acorta la visión hasta una distancia no superior a los cien metros. Según diversos estudios, unos ocho millones de personas mueren cada año por enfermedades directamente relacionadas con la polución del aire, sobre todo cáncer e infartos. Ahora, sin embargo, la polución en las grandes ciudades chinas se ha reducido notablemente desde 2013. Shenzhen, por ejemplo, es la primera ciudad del mundo donde todos los autobuses son eléctricos. Y en la capital china, Pekín, es posible encontrar automóviles con las matrículas de color verde (frente al tradicional fondo azul correspondiente a los coches normales).

El verde identifica a los vehículos híbridos, o solamente eléctricos, que ofrecen una serie de privilegios para incentivar su venta. Por ejemplo, si matricular un nuevo vehículo cuesta dos años como mínimo, las matrículas verdes se conceden de inmediato. Y, obviamente, estas matrículas ‘’ecológicas’’ también están exentas de las restricciones que prohíben conducir un día aleatorio entre semana. BYD, o FOTON dentro del segmento de los camiones, son marcas chinas que están apostando con éxito por producir vehículos eléctricos a gran escala. BYD, la primera empresa china que ha desarrollado autobuses eléctricos en Brasil, también ha diversificado sus inversiones hacia el sector fotovoltaico brasileño, con nuevas plantas para producir paneles solares, acompañadas de centros I+D.

‘’Las empresas chinas tienen enormes incentivos para invertir en energías limpias’’, apunta Liu Bo, Director Internacional del conglomerado empresarial Zhisland, a DIRIGENTES, ‘’lo cual hace que se expandan rápidamente por toda la cadena de valor’’. China, a largo plazo, no descarta comercializar vehículos de motor fotovoltaico.

ENFRIAMIENTO DEL SECTOR TRADICIONAL

Las ventas de coches, en China, han retrocedido un 4% durante 2018. Se trata del primer descenso en los últimos veinte años. En total, se han vendido 28 millones de automóviles, casi el doble comparado con Estados Unidos. Sin embargo, los analistas consultados por DIRIGENTES auguran un estancamiento, o nuevos descensos, también en 2019.

El crecimiento económico chino es posible que se sitúe en torno al 6% debido, entre otras cosas, a la desaceleración del consumo interno. Serían cinco décimas porcentuales menos que en 2018. Esto, sumado a la guerra comercial con Estados Unidos, está lastrando las previsiones del sector. China, es preciso recordarlo, adelantó a Estados Unidos como el primer mercado automovilístico del mundo en 2010. FORD ha reconocido, recientemente, no estar sabiendo adaptarse a los cambios competitivos del mercado chino.

Sus ventas en China se han desplomado un 38% (su peor registro desde 2012). GENERAL MOTORS, que vende un automóvil cada ocho segundos en China, es pera eludir los efectos adversos de una guerra arancelaria con Estados Unidos. De momento, sus ventas han descendido un 10%, si bien la multinacional norteamericana confía en revertir esta tendencia.

Las automovilísticas europeas, por otra parte, podrían verse beneficiadas si China incrementa sus aranceles sobre los vehículos procedentes de EE.UU. La alemana AUDI, por ejemplo, ha batido un nuevo récord de ventas en China durante 2018. Según cifras consolidadas, las ventas totales de AUDI han subido un 11%, hasta los 660.888 automóviles. Este año 2019, además, el gigante alemán tiene previsto lanzar al mercado una nueva gama de vehículos eléctricos 100%. Y otras marcas premium, como MERCEDES o CADILLAC, también han incrementado sus ventas alrededor del 15%.

DEL ‘MADE IN CHINA’ AL ‘HECHO POR CHINA’

China, con una fuerza laboral tan abundante como barata, ha sido el lugar escogido tradicionalmente para ensamblar los vehículos de las grandes multinacionales. Luego, tras superar a Estados Unidos como el primer mercado automovilístico mundial, en 2010, los chinos han alcanzado una cuota global del 30%. Esto es, uno de cada tres nuevos utilitarios vendidos en el mundo tiene como destino China.

Al gigante asiático, por otra parte, todo esto le ha servido para dos cosas. En primer lugar, para aumentar el nivel del empleo, además de los salarios, dado que la china rural no ofrece mejores oportunidades. Y, en segundo lugar, para forzar una transferencia tecnológica que permitiese lanzar marcas propias a medio-largo plazo (con el consiguiente incremento del valor agregado). Las automovilísticas que deciden fabricar en China solamente pueden hacerlo mediante joint-ventures con socios locales. Y esto, en definitiva, hace que algunas firmas internacionales estén viendo amenazada su posición frente al auge de fabricantes chinos como GEELY, que ha triplicado sus ventas desde 2010.

En América Latina, sin ir más lejos, las marcas chinas está previsto que dominen el mercado hacia 2030. En Chile, por ejemplo, las ventas de vehículos chinos han sumado un 16% del total durante 2018. Y en países como Ecuador, Perú, Panamá, Costa Rica, Colombia o Argentina, entre otros, la expectativa es que China termine dominando estos mercados. Con todo, pese a tener una excelente relación calidad-precio, no todas las marcas chinas son capaces de triunfar en China. Las ventas totales de vehículos chinos retrocedieron un 8% en 2018. Y, si bien es cierto que la cifra final rondó los diez millones de automóviles, el porcentaje sobre las ventas totales no llega al 50%.

QIANTU, EL PRIMER VEHÍCULO CHINO QUE SE COMERCIALIZARÁ EN ESTADOS UNIDOS

Siguiendo la estela de otros pioneros, como TOYOTA o HYUNDAI, QIANTU (que en Mandarín significa ‘’por delante del camino’’, espera llegar a Estados Unidos el año próximo. ‘’No será una tarea fácil’’, señalan fuentes del sector automovilístico a DIRIGENTES, ‘’sobre todo debido a la guerra comercial de China con EE.UU’’. QIANTU, además, pretende desembarcar en territorio americano con un modelo sedán eléctrico 100%, comercializado bajo la marca K50. Esto, por un lado, supone entrar en competencia directa con el gigante norteamericano TESLA.

Y, por otro, entrar en un mercado donde están operando otras marcas de reconocido prestigio como MERCEDES, SUBARU o AUDI. Sea como fuere, el QIANTU K50 cuenta con dos motores eléctricos, puede alcanzar los 200 km/ h, tiene una autonomía de, aproximadamente, 400 kilómetros. Y cuesta, en estos momentos, unos 125 mil EUR.