sábado, 15 diciembre 2018
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El retroceso estadounidense en políticas medioambientales

Desde que Donald Trump tomara las riendas de Estados Unidos, las políticas estadounidenses en materia medioambiental han desaparecido prácticamente de la agenda

29 de septiembre de 2018. 00:00h Cristina Rodríguez (Nueva York)
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El presidente de EEUU, Donald Trump ha sacado aEstados Unidos del acuerdo de París. Sin duda, su intención es desmantelar el legado contra el cambio climático de su predecesor en la Casa Blanca, Barack Obama.

Pero, según científicos de la Universidad de Harvard, los cambios propuestos por Trump para las políticas medioambientales conducirían a unas 80.000 muertes adicionales por década y causarían problemas respiratorios a más de un millón de personas en diez años, muchos de ellos niños.

EL ‘CUENTO CHINO’

“El concepto del calentamiento global fue creado por y para los chinos, con el objetivo de hacer la industria de Estados Unidos no competitiva. Esta mierda carísima del calentamiento global tiene que acabarse. Nuestro planeta se congela, marca temperaturas mínimas históricas y los científicos están atrapados en el hielo. Lo que dicen los medios sobre el calentamiento global es ficción”, decía Trump en Twitter ya en el año 2012.

Desde entonces inició su lucha contra el cambio climático y su rechazo al mismo no ha hecho más que aumentar con los años. En 2015, como candidato republicano a la presidencia, afirmaba: “no creo en el cambio climático. Las medidas que se toman al respecto ponen en peligro a las empresas de nuestro país”. Donald Trump criticó también al entonces presidente estadounidense Barack Obama, que afirmó que “el cambio climático era lo más importante de su gabinete”. El día de la investidura de Trump, el 20 de enero de 2017, el magnate afirmó que acabaría con todas las iniciativas en pro del medioambiente realizadas por Obama y con el Plan de Acción Climática.

LAS ‘ANTIPOLÍTICAS’ AMBIENTALES DE TRUMP

1. PLAN DE ENERGÍA "AMÉRICA PRIMERO"

Apenas 2 meses después de instalarse en la Casa Blanca, Donald Trump firmó una extensa orden ejecutiva de Independencia Energética y Crecimiento Económico, que revertía el plan de energía limpia de Obama diseñado en 2015 para contener las emisiones de dióxido de carbono de las plantas de energía a carbón existentes, así como promover la producción de energía renovable y una mayor eficiencia energética que obligaba a los estados a bajar las emisiones de carbono de sus centrales eléctricas.

Trump busca aumentar así el uso de combustibles fósiles activando las minas de carbón para “salvar a los mineros y reactivar un amplio sector industrial, generando así decenas de miles de nuevos empleos”. Trump proclamó el inicio de una “nueva era” para la producción de energía en EE.UU. al lanzar el “Plan de energía de América Primero” que además busca la independencia energética del país. “La acción que estoy tomando eliminará la extralimitación del Gobierno federal y permitirá a nuestros trabajadores prosperar, competir y tener éxito en igualdad de condiciones por primera vez desde hace mucho tiempo”, enfatizó Trump.

2. ADIÓS AL ACUERDO CLIMÁTICO DE PARÍS

Una de las acciones más importantes de Donald Trump en la lucha contra el cambio climático fue sacar a su país del Acuerdo de París, firmado en diciembre de 2015 por 195 países en París y ratificado en junio de 2016, por el que se planteó el objetivo de energías limpias y reducción de la temperatura general de la Tierra a menos de dos grados a fines del siglo XXI.

Y eso demandaba a todos los países a bajar la emisión de gases contaminantes, sobre todo a Estados Unidos, India, China y Europa. También dispuso a partir de 2020 un fondo de 100.000 millones de dólares anuales para implementar parte de aquellas modificaciones. Tan solo dos países no firmaron el acuerdo de cambio climático de París entonces: Siria y Nicaragua. “Es hora de poner a Youngstown, Detroit y Pittsburgh por delante de París”, clamó Trump en junio de 2017 justo cuando apartó a Estados Unidos del acuerdo. Además, Trump ha propuesto cancelar los programas de apoyo a Naciones Unidas (ONU) destinados a la generación de energía alternativa renovable, y que mitiguen las emisiones de gases de efecto invernadero.

3. MENOS DINERO PARA EL CAMBIO CLIMÁTICO

En los presupuestos para 2019 la administración Trump propuso amplias reducciones a los programas diseñados para estudiar y mitigar los efectos del cambio climático, así como recortes en la investigación sobre energías renovables. Entre otras cosas, la Casa Blanca ha propuesto eliminar la Iniciativa Global de Cambio Climático del Departamento de Estado de EE.UU., que en 2017 recibió 160 millones de dólares en fondos. El objetivo principal del programa es ayudar a otros países a enfrentar mejor los impactos del cambio climático.

El presupuesto también aboga por un recorte del 55% en el gasto en los programas de I+D aplicados por el Departamento de Energía. Los recortes reducirían el presupuesto de la agencia de 3.770 millones a poco menos de 1.700 millones de dólares. Al mismo tiempo, el presupuesto reduce las inversiones en investigación en etapa inicial al eliminar ARPA-E, el programa de investigación avanzada de 305 millones del Departamento de Energía. También habla de un recorte de casi el 40% para la Oficina de Eficiencia Energética y Energía Renovable del departamento. Además, el presupuesto para la EPA sugiere eliminar el programa de investigación sobre el cambio climático de la agencia ambiental, que actualmente le cuesta a la agencia 16 millones de dólares al año. Además, la EPA ha propuesto eliminar varios programas voluntarios de reducción de emisiones y el STAR, que financia investigaciones ambientales y becas para estudiantes graduados.Otras partes del presupuesto recortan el Informe ambiental de la EPA o el programa de evaluaciónde riesgos de salud humana de la agencia en casi un 40%.

Estos presupuestos hicieron que los ecologistas se echasen las manos a la cabeza y temen que la verdadera intención de Trump sea desmantelar por completo la Agencia de Protección del Medio Ambiente y propiciar así una marcha atrás de más de cuatro décadas.

4. COSTAS Y OCÉANOS

En 2018 Donald Trump ha rescindido la orden ejecutiva redactada por el expresidente Obama que estaba destinada a proteger a los Grandes Lagos y los océanos que limitan con Estados Unidos de contaminación por extracción de petróleo y gas. La nueva orden de Trump fomenta más perforaciones petrolíferas y otros usos industriales de los océanos y los Grandes Lagos poniendo énfasis en las empresas que usan los océanos. En concreto ha declarado la apertura del 98% de dicho territorio para perforaciones de petróleo y gas.

“Las industrias marinas emplean a millones de estadounidenses y respaldan una economía nacional fuerte”, afirma la nueva directiva de la Casa Blanca. La anterior normativa de Barack Obama fue firmada en 2010, poco después de la explosión de la plataforma submarina de BP Deepwater Horizon en el Golfo de México que provocó la muerte de once personas y el derrame de petróleo durante 87 días. Fue considerado el mayor derrame de petróleo marino en la historia de la industria petrolífera. Además, Trump está pidiendo más perforaciones en los parques nacionales y ha anunciado planes para abrir más tierras federales para el desarrollo energético.

5. APROBACIÓN DEL OLEODUCTO KEYSTONE XL

El presidente Trump ya había complacido a los empresarios del sector petrolero el año pasado con la aprobación de la construcción del polémico oleoducto Keystone XL. Fue en marzo de 2017 cuando el Departamento de Estado de la administración Trump otorgaba un permiso para la construcción de la tubería de TransCanada Corp.

El oleoducto de casi 2.000 kilómetros que conectará las arenas petrolíferas de Alberta en Canadá con las refinerías en Texas permitirá trasladar más de 800.000 barriles de crudo al día. “Es un gran día para el empleo en América y un momento histórico para América del Norte y para la independencia energética”, decía Trump. Los grupos ambientalistas y muchas comunidades aborígenes se opusieron firmemente a la construcción del oleoducto por los efectos nocivos de posibles derrames, emisiones y contaminación del suelo y el agua de la zona por donde transcurrirá la tubería. El presidente Obama había rechazado el proyecto a fines de 2015.

6. SE PARALIZA LA NORMATIVA SOBRE LA CALIDAD DEL AGUA

Scott Pruitt, ex director de la EPA, suspendió formalmente durante dos años la Normativa de Agua Limpia, mientras la administración Trump trabaja para derogar y reemplazar dicha normativa por una propia. La WOTUS fue establecida en la era Obama por la EPA y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército en 2015. Muy celebrada por grupos ambientalistas, amplió la protección de cabeceras de ríos, arroyos y 20 millones de acres de humedales, entre otras cosas. La WOTUS ha sido un objetivo de Pruitt durante años, incluso antes de llegar a la Casa Blanca, como fiscal general de Oklahoma. Los grupos ecologistas están indignados por la decisión de la administración Trump de acabar con la Normativa de Agua Limpia. Jon Devine, abogado del Programa de Agua del Consejo de Defensa de Recursos Naturales, dijo en un comunicado que la acción es “extremadamente irresponsable e ilegal, y que lo denunciarían ante los tribunales”.

7. NORMA DE PROTECCIÓN DE ESPECIES AMENAZADAS

También las especies animales amenazadas están en el punto de mira de la Casa Blanca que está revisando una regulación que lleva en vigor desde 1970. Algunos grupos ambientalistas temen que acaben las protecciones otorgadas a casi 300 especies amenazadas y que otras muchas puedan verse amenazadas y extinguirse en el futuro. La Ley de Especies en Peligro (ESA) ofrece amplias protecciones a las especies al borde de la extinción,lo que impide todo, desde la caza furtiva hasta acercarse demasiado a la especie en la naturaleza.

8. REVISIÓN DE LOS ESTÁNDARES DE EMISIONES

El ex administrador de la EPA, Scott Pruitt, anunció que el gobierno estadounidense revisaría los estándares de eficiencia de combustible de la administración Obama para “automóviles y camiones livianos”. Es el primer paso en la reversión de uno de los mayores esfuerzos de Estados Unidos para frenar las emisiones de carbono. En julio de 2011, el presidente Obama anunció que endurecería las regulaciones de emisiones de gases de efecto invernadero vehiculares, las cuales requerirían que los vehículos tuvieran eficiencias promedio de combustible equivalentes a 54,5 millas por galón por año modelo 2025. Alrededor de una sexta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en los Estados Unidos en 2016 provino de los automóviles de pasajeros y camiones ligeros.

Los fabricantes de automóviles se han mostrado cautelosamente complacidos con el anuncio, y los grupos ambientalistas y de salud pública ya están expresando una feroz oposición. “Comenzar un proceso para debilitar los estándares de automóviles limpios marca un paso más hacia atrás de la lucha para frenar el cambio climático”, comentaba Harold P. Wimmer, presidente y CEO nacional de la American Lung Association. “El cambio climático presenta serias amenazas para millones de personas, especialmente para algunos de los estadounidenses más vulnerables, incluidos los niños, los adultos mayores y aquellos que padecen enfermedades crónicas como el asma”, continuaba Wimmer. A nivel mundial, la reducción de losestándares de emisiones de EE.UU. podría impulsar a otros países a debilitar sus propios estándares de emisiones.

9. ¿CALIDAD DEL AIRE EN RIESGO?

El presidente Trump ordenó a la EPA que aliviase las reglas de calidad del aire, ya que según él “sofocan al sector manufacturero del país” y plantean “barreras innecesarias y obsoletas para el crecimiento nacional”. Scott Pruitt se puso manos a la obra para echar por tierra la Ley de Aire Limpio pero parece que en esta ocasión lo tiene más complicado puesto que en cuatro ocasiones este año, cuatro jueces han obligado a la EPA a seguir la normativa vigente y que deje de retrasar las acciones para reducir la contaminación.

Los funcionarios de Trump están retrasando unilateralmente otras regulaciones de la EPA sobre la contaminación por ozono, los planes de seguridad para las plantas químicas y la contaminación del metano de los vertederos. Respecto a esto último, un nuevo revés para el Gobierno del presidente Trump ya que un tribunal federal ha dicho que no se podrá demorar una norma de EPA que limita la contaminación por metano por perforaciones petroleras y de gas natural.

10.MODIFICACIÓN DE LAS WEBS GUBERNAMENTALES

Trump ha ordenado también anular la plataforma de registros estadísticos históricos sobre el calentamiento global, con los cuales trabajan los científicos para realizar sus cálculos y proyecciones. Además, un informe publicado por Environmental Data & Governance Initiative (EDGI), una organización sin ánimo de lucro que ha monitereado miles de páginas web del Gobierno, dice que varias agencias gubernamentales han eliminado o reducido su contenido web sobre el cambio climático. Sin embargo, no hay evidencia de alteración de los datos climáticos. En algunos casos, el “cambio climático” se reemplaza por las palabras como “sostenibilidad” o “resiliencia”, y en otros se elimina por completo.