sábado, 15 diciembre 2018
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Grandes compañías estadounidenses se rebelan contra Trump

A pesar de las innumerables advertencias de Donald Trump, algunas empresas estadounidenses se niegan a trasladar su producción a Estados Unidos, como les pide el presidente. La última, la automovilística Ford

18 de septiembre de 2018. 00:00h Cristina Rodríguez (Nueva York)
  • Grandes compañías estadounidenses se rebelan contra Trump

Una de las consecuencias de la guerra comercial entre Estados Unidos y China está en los aranceles a los productos que procedan del país asiático. Y muchos de ellos son precisamente productos de empresas estadounidenses que producen en China. Y lo hacen, porque afirman, que tanto el proceso de producción como el precio final del producto es más económico. Trump les ha pedido en innumerables ocasiones, casi amenazándoles, que deben trasladar sus plantas a Estados Unidos para crear más empleo en el país.

El último movimiento del presidente Trump al respecto ha sido sobre el Focus Active de Ford fabricado en China. En un tweet Trump escribió que "Ford ha matado abruptamente un plan para vender un vehículo pequeño hecho en China en los Estados Unidos debido a la perspectiva de aranceles más altos en los Estados Unidos. ¡Este automóvil ahora se puede construir en Estados Unidos y Ford no pagará aranceles!", escribía Donald Trump.

Pero Ford Motor Co. le respondió rápida y firmemente dejando claro que no va a mover la producción de este vehículo a Estados Unidos. "No sería rentable construir el Focus Active en Estados Unidos dado un volumen de ventas anual esperado de menos de 50.000 unidades", dijeron directivos de Ford en un comunicado. "Ford se enorgullece de emplear a más trabajadores por hora de EE. UU. y construir más vehículos en EE. UU. que cualquier otro fabricante de automóviles", continuaba el documento publicado por la compañía automovilística.

De hecho, el 31 de agosto, Ford canceló los planes para importar Focus Active que se fabricaron en China debido a los altos costos arancelarios. Pero eso solo significaba que el automóvil no se venderá en los Estados Unidos. Estos coches se continuarán vendiendo en otras partes del mundo.

"Esta es una prueba más de que ni el presidente ni sus representantes comerciales tienen idea de las complejidades de las cadenas de suministro globales", decía al periódico Detroit Free Press Jon Gabrielsen, economista especializado en la industria automotriz.

Otras compañías como Apple no tiene en mente mover su producción a Estados Unidos, sean cuales sean las consecuencias. La empresa de la manzana ya ha dicho en varias ocasiones que no podría vender sus iPhones, iPads y otros productos a un precio razonable si no fuera por la fabricación en el extranjero. Además Apple ha señalado que la escasez de trabajadores calificados en los Estados Unidos significa que podrían tardar hasta nueve meses en encontrar empleados con experiencia que puedan crear los productos de Apple. En China, esto les llevó solo quince días.

Más aranceles y peticiones para Trump

En un momento en el que Donald Trump ha decido imponer otros 200.000 millones en tasas a los productos chinos, AmCham (una organización sin fines de lucro que representa a personas y empresas estadounidenses que realizan negocios en China) ha dado a conocer una encuesta realizada a 430 firmas norteamericanas que producen en el gigante asiático y que afirma que la suma de todos los impuestos aplicados hasta el momento por Trump ha perjudicado seriamente a sus negocios.

Casi la mitad de los encuestados que trabajan en el comercio minorista, alimentos y manufactura, dicen que los costos de producción han aumentado, y el 42% dijo haber notado una disminución de la demanda de sus productos. Tan solo un 6% afirmó que podrían considerar mudar sus fábricas al suelo estadounidense.

Algunas compañías como Avon, General Electric o AT&T han estado produciendo sus productos en China durante casi 30 años.

Estos líderes empresariales de Estados Unidos en China quieren que Trump reconsidere los últimos aranceles impuestos que entrarán en vigor este otoño.

"La administración de EE. UU. corre el riesgo de una espiral descendente de ataque y contraataque, que no beneficia a nadie", decía en un comunicado el presidente de AmCham, William Zarit.

Los resultados de la encuesta de AmCham se producen justo después de que más de 60 grupos de la industria de Estados Unidos lanzaran una coalición llamada "Americans for Free Trade", que tiene como objetivo detener los aranceles propuestos por la Casa Blanca. La campaña multimillonaria, compuesta por miles de empresas, agricultores y fabricantes, argumenta que la guerra comercial matará los empleos en Estados Unidos y aumentará los precios para los hogares de los estadounidenses.