domingo, 21 julio 2019
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La guerra comercial entre China y EE.UU. beneficia a Europa, Canadá, Japón y México según la ONU

Según los cálculos de la ONU, de los más de 300.000 millones del comercio entre China y Estados Unidos que ya se han visto afectados por los nuevos aranceles impuestos desde julio, es probable que unos 250.000 millones se trasladen a otras economías

12 de febrero de 2019. 00:00h Cristina Rodríguez (Nueva York)
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La guerra comercial entre Estados Unidos y China ha causado grandes interrupciones en los negocios globales, y a pesar de las intenciones proteccionistas de ambos países puede que ninguno salga victorioso. Según ha revelado un estudio publicado por Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) esta situación puede traer beneficios de miles de millones de dólares a Europa, Canadá, Japón y México.

Según dicho estudio, los países que probablemente se favorezcan más de las tensiones comerciales son aquellos que son más competitivos y tienen la capacidad económica de reemplazar a las empresas estadounidenses y chinas. Y afirman que las compañías de Europa, México, Japón y Canadá serían las grandes beneficiadas agregando enormes ganancias en pedidos de exportación si el conflicto entre Estados Unidos y China se prolonga.

Para Pamela Coke-Hamilton, jefa de la división de comercio internacional de la UNCTAD, “sin duda los aranceles entre Estados Unidos y China tendrán principalmente un efecto ‘distorsionador’ y el comercio bilateral entre Estados Unidos y China disminuirá, pero será reemplazado por el comercio originado en otros países”.

Según los cálculos de la ONU, de los más de 300.000 millones del comercio entre China y Estados Unidos que ya se han visto afectados por los nuevos aranceles impuestos desde julio, es probable que unos 250.000 millones se trasladen a otras economías.

El informe apunta que la Unión Europea puede ganar la mayor parte del pastel, alrededor de 70.000 millones de dólares en nuevas exportaciones, y hasta otros 90.000 millones en comercio adicional (aproximadamente 50.000 millones en exportaciones chinas y 20.000 millones en exportaciones de Estados Unidos) ya que tanto China como los Estados Unidos buscan nuevos puntos de venta para sus productos. “Esto se debe a que las economías de la UE en bloque son competitivas a nivel mundial y tienen el mayor potencial para aumentar sus exportaciones”, dice el estudio.

México, Japón y Canadá por su parte podrían sumar más de 20.000 millones de dólares en nuevas exportaciones.

Según explica Carlos Gutiérrez, ex secretario de Comercio de Estados Unidos, a medio plazo habrá algunos beneficios para esas otras economías. Gutiérrez, actual copresidente de Albright Stonebridge Group, cree que México podría beneficiarse de esta situación si las empresas chinas deciden instalar fábricas en el país y esto aumentaría la inversión extranjera directa en México, y las compañías mexicanas podrían entrar o extender su presencia en China “para competir con productos americanos que serán más caros”.

El comunicado de este organismo creado en 1964 en la ONU para asuntos relacionados con el comercio, las inversiones y el desarrollo, advirtió también que los aranceles hacen poco por ayudar a las empresas nacionales en Estados Unidos y China. Algo con lo que se muestra de acuerdo Carlos Gutiérrez: “a corto plazo esta guerra comercial se traduce en un aumento de precios para los consumidores de los mercados estadounidense y chino”.

Coke-Hamilton citó al ex Secretario de Estado de Estados Unidos Cordell Hull, quien comparó los aranceles proteccionistas con “un arma que retrocede sobre nosotros mismos”.

Si antes del 1de marzo ambos países no llegan a un acuerdo, EE.UU. ha amenazado con aumentar los aranceles en 200.000 millones de dólares a los productos chinos, subiendo los aranceles sobre los mismos del 10% al 25%.

Otros efectos de la guerra comercial

La disputa entre Estados Unidos y China también ha distorsionado a las principales industrias en algunas economías y los beneficios para algunos países podrían verse socavados por otros aspectos de la guerra comercial, que ha contribuido ya a una desaceleración económica en China y ha desencadenado la volatilidad en los mercados mundiales.

Según el informe de la ONU, “los aranceles bilaterales alteran la competitividad global en beneficio de las empresas que operan en países que no están directamente afectados por ellas”.

Estos aranceles “corren el riesgo de desencadenar una secuencia perjudicial de efectos negativos en todo el mundo” y puede hacer más daño a la “aún frágil economía global” al interrumpir las cadenas de suministro globales y causar “disturbios” en los precios de los productos básicos y en los mercados financieros. El estudio advierte que “más países pueden unirse a la pelea comercial” imponiendo sus propios aranceles y que “las tensiones comerciales podrían ir en espiral a las guerras de divisas”.

Aunque el informe proyecta que las economías de Asia oriental serían las mayores perdedoras con los aranceles estadounidenses, destacan rivales de China como Japón, Taiwán y Corea del Sur que han aumentado su atractivo en los últimos años para los directores financieros de las compañías. Sin embargo, los centros de producción en crecimiento están en países como Filipinas, India y Vietnam, donde se está produciendo el verdadero cambio de inversión.

De acuerdo con una encuesta de la sociedad de servicios financieros UBS, casi el 60% de las compañías en la industria de “maquinaria y equipo” indicaron que habían trasladado parte de su producción fuera de China en los últimos 12 meses.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo señaló que Brasil ha logrado aprovechar la disputa para convertirse en el principal proveedor de soja a China, pero los productores brasileños se muestran reacios a tomar decisiones de inversión porque “la magnitud y la duración de los aranceles no está clara” y podrían no ser rentables si se revierten dichas tarifas. Esta situación ha provocado otro efecto en las empresas locales brasileñas ya que el aumento en los precios de la soja impulsado por China en Brasil también ha elevado los costos para los empresarios nacionales que necesitan comprar la soja para la alimentación animal y otros usos.

En Europa, incluso si algunas industrias europeas podrían beneficiarse de la situación, muchas de las principales empresas del continente están lejos de ser inmunes al conflicto debido a sus operaciones en todo el mundo. Por ejemplo, los fabricantes de automóviles alemanes Daimler y BMW, que exportan vehículos de alta gama a China desde sus plantas en Estados Unidos, comunicaron que los aranceles chinos para los vehículos fabricados en Estados Unidos estaban perjudicando sus ganancias.

Aunque en el campo de las telecomunicaciones parece que podría haber dos grandes beneficiadas, las europeas Nokia y Ericsson que después de años compitiendo con sus contrapartes chinas de menor costo Huawei y ZTE, ahora tienen la oportunidad de ganar la carrera por la supremacía 5G, sobre todo después de que el gobierno de EE.UU. esté haciendo todo lo posible para mantener a las compañías chinas fuera de la red inalámbrica 5G en todo el mundo.