jueves, 27 junio 2019
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Trump busca paliar el efecto de la guerra comercial con ayudas agrícolas

El presidente Donald Trump lanza un programa de ayuda agrícola de 16.000 millones de dólares para compensar las pérdidas por los aranceles chinos

24 de mayo de 2019. 15:09h Cristina Rodríguez (Nueva York)
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Trump pretende ayudar a los agricultores estadounidenses afectados por el conflicto comercial con China. Las ayudas de 16.000 millones equivalen, según el gobierno, al impacto que provocan en el sector agrícola los aranceles chinos, así como las consecuencias de la disrupción de las cadenas de suministro.

Donald Trump, flanqueado por granjeros y rancheros con sombreros de vaquero, dijo en la Casa Blanca que China se había “aprovechado” de Estados Unidos durante demasiado tiempo y que él se había comprometido a proteger un sector que ha sido “utilizado como un vehículo” por Pekín para dañar la economía de Estados Unidos.

“Los agricultores han sido atacados por China”, comentó Trump, y agregó que si Estados Unidos está en una guerra comercial, “la estamos ganando con diferencia”.

China ha impuesto aranceles en productos como la soja, la mantequilla de cacahuete, la carne de vacuno o el zumo de naranja, entre otros. Por ejemplo, en el caso de la soja, el país asiático antes compraba un tercio de la soja estadounidense y ahora lo está haciendo en otros mercados, lo que ha causado una caída de los precios de este producto en Estados Unidos.

Además, hay un reciente movimiento de Pekín para cancelar un importante pedido de carne de cerdo. Todo esto está afectando los apoyos que Trump tiene en estados como Iowa, Ohio y Wisconsin. Los funcionarios del gobierno están preocupados y creen que por este motivo el presidente pueda perder el apoyo de los agricultores antes de las elecciones de 2020. Muchos de ellos siguen apoyando a Trump pero no están contentos con el rescate financiero, y alguno dicen que preferirían mercados más libres en lugar de subsidios y aranceles.

El secretario de Agricultura estadounidense, Sonny Perdue, comunicó a los medios: “el plan que anunciamos garantiza que los agricultores no sean los más afectados por las represalias arancelarias impuestas por China y otros socios comerciales”.

Un total de 14.500 millones de dólares se usarán a través del Programa Commodity Credit Corporation a través del cual, los agricultores de determinados cultivos como soja, algodón, garbanzos y cerezas, recibirán un pago directo en base a la extensión del cultivo o el peso del producto recogido, en hasta tres tramos, a partir de finales de julio o principios de agosto.

El gobierno también implementará un programa de 1.400 millones de dólares para comprar excedentes de productos afectados por la guerra comercial y distribuirlos a los bancos de alimentos, escuelas y otros programas para los pobres, así como también otros 100 millones para desarrollar nuevos mercados de exportación a los que los agricultores estadounidenses puedan dirigir sus cultivos.

Este apoyo financiero al sector agrícola llega después de que la administración Trump destinara el año pasado otros 12.000 millones de dólares en ayudas a los agricultores. Además, la semana pasada Trump redujo repentinamente los aranceles de acero y aluminio a Canadá y México, países que a su vez acordaron retirar los gravámenes sobre los productos agrícolas estadounidenses.

El Banco de la Reserva Federal de Nueva York dijo en un comunicado que los aranceles de Donald Trump costarán a cada hogar estadounidense un promedio 831 dólares al año.

Negociaciones comerciales estancadas

Con esta medida, Trump ha sugerido que estaba “contento” de continuar su lucha comercial indefinidamente. “Tengo la esperanza de que en algún momento nos reuniremos con China”. “Si sucede, genial. Si no sucede, está bien también”.

Las esperanzas de una rápida solución a la lucha comercial se han desvanecido después de que los negociadores estadounidenses acusaran a Pekín de incumplir los términos a los que se había comprometido anteriormente.

Ahora ambos países están endureciendo sus posiciones. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo el miércoles que no se habían programado más reuniones con Pekín y que estaba alentando a las empresas estadounidenses a reorientar sus cadenas de suministro y buscar sus productos en otros lugares.

Por su parte el presidente chino, Xi Jinping, en unas declaraciones desafiantes, pidió a sus ciudadanos comenzar una "larga marcha moderna”, invocando un momento de dificultades en la historia del país, que muchos observadores de China consideraron un endurecimiento de la posición comercial de Pekín.