jueves, 18 octubre 2018
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Europa

¡Acaben con la guerra de la Unión Bancaria!

La presidenta del Santander reclama a Bruselas una profunda reforma de la zona euro

11 de junio de 2018. 16:43h Xandre Mato (Bruselas)
  • Fuente / Wikimedia Commons
    Ana Patrica Botín ha urgido a la UE a poner en práctica la reforma de la eurozona

“Podemos buscar soluciones pragmáticas para una zona euro de muchas velocidades”. La petición expresa a los gobiernos europeos para desbloquear la reforma de la arquitectura institucional y económica, llega ni más ni menos que de la jefa del mayor banco del continente por capitalización, Ana Patricia Botín.

La Presidenta del Banco Santander participa en el Brussel Economic Forum, una de las citas económicas del año en la capital comunitaria, con la plana mayor de los dirigentes comunitarios, economistas y empresarios y numerosos políticos de todo el planeta. La intervención de Botín en la tercera en la agenda, tras el Presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y la del Banco Mundial, Kristalina Georgieva. Y no deja indiferente a nadie.

Botín comienza con decisión su discurso y no rehúye las recientes turbulencias políticas en Italia y España. “No podemos hablar de Europa sin conocer lo que ha pasado en las dos últimas semanas. Por supuesto, es sobre el sur de Europa, sobre mi propio país... Italia y España son bastante diferentes, tenemos diferentes desafíos, diferentes dinámicas de deuda, demografías, diferentes mercados laborales...”, exclama Botín.

Sus palabras recorrerán el continente y suponen otro mensaje más de confianza de las altas esferas españolas a Bruselas ante la llegada del nuevo gobierno. Se producen horas antes de que la noticia salte. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se lleva a la Directora de Presupuestos de la Comisión Europea, la coruñesa Nadia Calviño, como Ministra de Economía, reforzando el carácter europeísta del ejecutivo socialista y el compromiso presupuestario lanzado durante el debate de la moción de censura. España no será un problema para la estabilidad fiscal de la zona euro y está dispuesta a sumarse a la batalla contra los euroescépticos.

Pero Botín trae más bajo el brazo y entra de lleno en la gran batalla que Norte y el Sur libran por la gobernanza de la zona euro. “Las políticas en estos países son diferentes [España e Italia]”, dice la Presidenta del Banco Santander, “pero precisamente porque están interconectados y lo están también con el resto de la zona euro, deberíamos recordar que la capacidad de la zona euro para absorber shocks en periodos de incertidumbre es importante”.

La UE afronta semanas clave para su reforma y Botín quiso presionar. A finales de junio los líderes europeos deberían pactar el cierre, tras varios años sin conseguirlo, de la Unión Bancaria: la Garantía de Depósitos Común (EDIS), para que los ahorros de todos los bancos de la zona euro tengan un respaldo conjunto desde Bruselas; y acelerar la entrada del Fondo de Resolución Bancario, con el dinero suficiente para cubrir una gran quiebra bancaria. Ese instrumento todavía está en su fase inicial y economistas como Fernando Fernández, del IE Business School consideran que la arquitectura de la zona euro todavía es precaria. “Pensemos en el Banco Popular, ¿qué habría pasado si no hubiese habido un interesado?”, se preguntaba recientemente Fernández en Bruselas. “¿Se habría cerrado el banco sin una crisis mayor?”.

La Presidenta del Santander, entidad que precisamente compró el Popular por un euro durante su proceso de resolución hace justo un año, comparte la necesidad de poner en marcha el EDIS, “tenemos las bases para la Unión del Mercado de Capitales, también del FMI europeo y sobre la Garantía de Depósitos Común. Pero debemos convertirlo en un plan de acción claro”, pidió en Bruselas. Lo hace también el bloque ‘sureño’ que lidera Francia, con España, Portugal o Italia. Enfrentados a esta postura, un grupo de 8 socios comunitarios incluidos los Países Bajos, Finlandia o Dinamarca, halcones del rigor fiscal. En marzo, en un polémico documento conjunto, condicionaron la Garantía de Depósitos a reducciones drásticas de la morosidad en los sistemas bancarios nacionales y a tratar sin flexibilidad la exposición soberana de las entidades. Por supuesto, nada de eurobonos o un presupuesto específico para la zona euro. Reducciones de riesgos y reformas estructurales antes de compartir riesgos financieros y económicos.

El enfrentamiento entre los Estados Miembros preocupa a economistas y al sector bancario, conscientes de que la Unión Bancaria surgió en un momento en el que los cimientos de la eurozona eran carcomidos por la crisis de deuda europea. Fernando Fernández teme que, sin ese desafío existencial, la Europa del Norte bloquee las negociaciones actuales. “¿Necesitamos una nueva gran crisis financiera para tener en marcha la Garantía de Depósitos?”, dice el economista del IE Business School.

La seguridad de los depositantes y ahorros bancarios está en juego ante nuevas crisis bancarias, la Unión Monetaria de la UE debe contar con colchones macroeconómicos para afrontar futuras crisis y el continente debe acabar con la fragmentación bancaria “para que una empresa en Valencia pueda competir en igualdad que una empresa en Múnich”, reclamó Botín. El riesgo país, las primas de riesgo, encarecen el crédito y acentúan la fragmentación bancaria. El caso más extremo fue Grecia, las tensiones han vuelto con Italia.