martes, 17 septiembre 2019
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Alemania no consigue crear los gigantes que quiere

Ni Deutsche Bank/Commerzbank,tampoco Tata/ThyssenKrupp y Siemens/Alstom todavía menos - Angela Merkel está harta

24 de agosto de 2019. 00:00h Stefanie Claudia Müller
  • Alemania no consigue crear los gigantes que quiere

No tener una estrategia económica le podría costar a Angela Merkel pronto su cabeza. Además, con los últimos nombramientos en la Unión Europa ha aumentado la tensión con su aliado de coalición. Los socialdemócratas están pasando por una crisis histórica, y parece poco probable que siga en pie hasta las próximas elecciones generales en 2021. Cuando la economía crecía y creaba puestos de trabajo Merkel lo tenía más o menos fácil, a pesar de las críticas por su posición política en lo que concierne a la inmigración.

Pero el pronóstico del Bundesbank para el segundo trimestre 2019 para Alemania no es nada bueno: “La producción económica alemana disminuye ligeramente en la primavera de 2019”, dice en su último informe: “Los efectos especiales que contribuyeron a un aumento notable del producto interno bruto en el primer trimestre del año actual se están agotando o incluso retrocediendo”, explicaron los expertos del Bundesbank. De enero a marzo, la economía por lo menos había crecido un 0,4%.

M&A: LA ACTIVIDAD SE ESTÁ REDUCIENDO

Esto enfría también el mercado de M&A en Alemania que había vivido un auge el año pasado. Según datos de Thomson Reuters se puede observar que en el primer trimestre de 2019 el volumen de actividades con participación alemana supone solamente un poco más de un cuarto de lo que fue el mismo periodo del año anterior (254.706 millones de euros).

La canciller alemana sigue siendo sin duda la figura política europea más respetada, también por el actual Gobierno español. Pero los lobbys empresariales empiezan a perder la paciencia con la poca visión de su equipo.

Un Donald Trump últimamente nada amable con Alemania podría acelerar el proceso de la salida de la canciller. Junto con Emmanuel Macron se ha repartido ahora el poder en Bruselas con una compañera de partido como presidenta de la Comisión y una francesa como gobernadora del Banco central europeo. En medio de una nueva geopolítica es necesaria una Europa económicamente más fuerte para hacer frente a una Rusia rica en fuentes energéticas jugando más bien sucio, ya una China cada vez más ágil y potente pero proteccionista y a un EEUU cada vez más egoísta e intervencionista. En este contexto el acuerdo de libre comercio que queda todavía por ratificar es un paso muy importante para le economía alemana y también para la fuerza del euro ahora circulando en el mercado libre más grande del mundo.

DONALD TRUMP ES EL RETO MÁS GRANDE PARA ANGELA MERKEL

El Brexit puede parecer poco reto para Alemania comparado con la posibilidad de que Trump tenga segundo mandato en 2021, lo que sería como una confirmación de su política agresiva contra Alemania y Europa. El presidente americano acaba de criticar al Gobierno de Merkel por los bajos gastos en defensa. Otro punto de crítica fue la cuestión del gasoducto planeado en el Báltico, el Nord Stream 2, desde Rusia a Alemania.

Trump lo rechaza y advierte que Alemania podría convertirse en el“rehén de Rusia”. Hace un año impuso los primeros aranceles punitivos a los productos procedentes de China. El enfado de EEUU sobre las condiciones desiguales de empresas chinas respecto a las del resto del mundo es comprensible, pero fue el preludio de la disputa comercial entre las dos economías más grandes del planeta, lo que le ha costado a Alemania ya muchos billones de euros.

EUROPA Y LA COMPETENCIA: MERKEL ESTÁ ENFADADA

Por desgracia para los alemanes la propia Comisión Europea impide muchas fusiones transfronterizas que serían muy importante para hacer frente a este nuevo escenario. Pero la vieja industria europea está sufriendo carteles y corrupción y además algunos sectores como el de infraestructuras y automóvil son muy politizados por la importancia que tienen. Por razones de competencia y justamente también por un proyecto politizado entre Francia y Alemania se ha impedido también la fusión de Siemens y Alstom.

Aunque el hecho de que los funcionarios europeos se quedaran firmes en su decisión demuestra la independencia de los distintos órganos en la UE, algunos en Alemania creen que la actitud de la comisaria Margrethe Vestager es un poco ingenua viendo la situación de estas industrias en otras regiones del mundo. Habrá que ver quién será la sucesora y sucesor de la danesa, pero Alemania va a presionar que será alguien en favor de fusiones transfronterizas.

La fusión entre ThyssenKrupp/Tata también ha sido prohibida, aunque hubiera sido una concentración necesaria en un sector global que sufre una reducción en la demanda y enfrenta mucha inseguridad. El bloqueo llevó a ThyssenKrupp a cancelar su escisión en dos compañías ya proponer la salida a Bolsa de su división de ascensores, para así tener liquidez. La danesa Vestager demostró según, la prensa económica alemana, la falta de visión en lo que va a pasar en relación con la entrada de más competidores asiáticos en el mercado europeo. En un informe del despacho legalAllen & Overy se concluye que se politiza la economía global cada vez más, lo que tiene que ver también con el cambio climático que exige acciones concertadas, dice el analista de esta firma Hartmut Krause.

Algunas empresas abusan ya este hecho y refuerzan su lobbying para impedir ciertas fusiones, como es el caso de Deutsche Telekom contra la compra de Unitymedia por Vodafone en Alemania. Luego hay otros como los inversores chinos de Fosun queen poco tiempo han adquirido la mayoría en muchas empresas europeas sin que nadie les haya frenado.

MERKEL BUSCA EL CONTRAPESO, TRUMP EL LÍO

Merkel que ha sido hace poco condecorada con el doctorado de honor de la universidad de Harvard es un “team player”, mientras el presidente americano promociona un nuevo nacionalismo y proteccionismo dentro de un mundo ya completamente globalizado e interconectado por las múltiples redes de datos que tenemos. ElEEUU de Trump ya no es el amigo incondicional de Alemania, para Merkel se ha torcido la relación de confianza que las economías siempre tenían. La inmigración en Europa es una “desgracia” en los ojos del presidente americano. En el centro de su crítica: Merkel tiene dificultades de esconder su crítica a las posiciones de Trump. “Angela fue una superestrella hasta que permitió que millones de personas vinieran a Alemania”, comentó sobre la política migratoria alemana el año pasado.

Europa que está en un estado delicado debido a la debilidad financiera de Italia y Grecia y el Brexit duro en Reino Unido, necesita según Merkel más poder político y más cohesión económica. Por ello el gobierno alemán quiere una reforma de la ley de competencia de la UE a más tardar durante la presidencia alemana de la UE en la segunda mitad de 2020. Además, el ministro de economía, Peter Altmaier, quiere proteger la industria alemana contra OPAs por parte de los chinos que ya se han hecho con gran parte de la vieja industria de maquinaria y componentes en Alemania, entre ellas la empresa de robots Kuka. Otros países practican intervencionismo en fusiones de industrias estratégicas desde hace mucho tiempo, entre ellos también España y Francia. Alemania está aprendiendo viendo el entorno que hay.

EN ALEMANIA DESPIERTA TAMBIÉN EL INTERVENCIONISMO

Altmaier exige que compañías como Siemens y BASF tengan que recibir condiciones macro confiables, y hasta subvenciones para mantener su fuerza. Esto ha provocado mucha crítica en Alemania. Dado que el Estado,según él, también debería poder adquirir acciones de la compañía por un período de tiempo limitado. El líder de los liberales(FDP), Christian Lindner, le acusó de practicar una economía planificada. El economista Roland Vaubel, que asesora el Gobierno alemán en cuestiones de economía y tecnología, cree que es equivocado responder a proteccionismo con proteccionismo: “Fusiones no deben tener un carácter político, deben corresponder a un sentido empresarial”.

El caso Deutsche Bank y Commerzbankes, según economistas liberales como él, el mejor ejemplo de que la política debería abstenerse de este tipo de procesos. Fue una fusión que muchos no querían, pero que le pareció a Merkel y a su equipo la única solución para un banco sistémico envuelto en escándalos y con cada vez peor rating.

Aunque el problema del sector sigue siendo la poca rentabilidad, no se puede solucionar solamente confusiones, cree el catedrático de economía Ricardo J. Palomo dela Universidad CEU San Pablo: “Deutsche Bank ya es un dinosaurio en el contexto digital actual”. Recuerda que se tiene que actualizar la política y los modelos de negocio: “Las Fintech como hormiguitas, pequeñas pero molestas y peligrosas si son muchas y las Bigtech como verdaderos elefantes pueden aplastar el negocio, actúan en un entorno que es menos regulado que el de un banco tradicional”.

A PESAR DE LA GLOBALIZACIÓN, LA CULTURA EMPRESARIAL ALEMANA CHOCA TODAVÍA

Las fusiones como la de Deutschecon Commerz fracasan por lo que John Otto Magee llama un “choque cultural”. Cuando se trata de empresas de diferentes países como ha sido el caso de Daimler y Chrysler este choque todavía puede ser más dramático: “Muchas empresas no superan las diferencias”, dice el estadounidense, quien ha acompañado a varias fusiones germano-estadounidenses como consultor durante muchos años. Daimler quería con la fusión con Chrysler, Mitsubishi Motors y Hyundai Motor convertirse en la compañía automotriz líder del mundo. Era todo un sueño perdido que ha costado muchos billones. La participación mayoritaria en Chrysler y el negocio relacionado de servicios financieros de América del Norte se vendió en 2007. Las dos colaboraciones con Mitsubishi Motors y Hyundai Motor Company se resolvieron gradualmente.

Para los directivos estadounidenses, el humor es la expresión de su inteligencia, mientras para los alemanes humor no es algo que se mezcla con la vida laboral. Caroll Neubauer, nacido en los EE UU y CEO de B. Braun Medical advierte que, a pesar de la sonrisa de los americanos, la jerarquía empresariales extremadamente importante y poco comprensible para gente de fuera. Para entenderla hay que ser un insider, porque no necesariamente es el organigrama oficial lo que hay que seguir cuando se quiere cambiar algo sino hay que hablar que tienen realmente el poder.

A pesar de todos estos ejemplos, muchos empresarios alemanes creen que su cultura es muy similar a la estadounidense y se comportan en consecuencia. Una falacia, como saben los gerentes con experiencia en los Estados Unidos: “De hecho, estamos tan distantes culturalmente de los estadounidenses como lo somos de los chinos”, dice Anno Borkowsky, miembro de la junta de la empresa química Lanxess. “Si los alemanes tuvieran más en mente esto, podrían llegar muy lejos en China”, cree el consultor americano Zakary Dychtwald, incluso podrían, según él, llenar el hueco que han dejado los americanos en este país: “Es una oportunidad para Alemania”.