miércoles, 16 octubre 2019
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Bruselas declara la guerra a Facebook y su Libra

Bruselas ya señala claramente como riesgo sistémico que esta economía sumergida dé el salto al proyecto estrella de Facebook

09 de octubre de 2019. 09:12h Xandre Mato (Bruselas)
  • Bruselas declara la guerra a Facebook y su Libra

“La UE necesita un enfoque conjunto sobre las criptomonedas, como Libra. Pretendo proponer una nueva legislación al respecto”. Valdis Dombrovskis, actual vicepresidente de la Comisión Europea, confirmó lo que es un secreto a voces en Bruselas: la UE regulará el mercado de las divisas virtuales por suponer una amenaza para el euro y el sistema financiero.

El actual responsable del área de finanzas y del euro en el ejecutivo comunitario de Jean Claude Juncker mantendrá su cargo con competencias económicas reforzadas a partir del 1 de noviembre, cuando la Comisión von der Leyen asuma su cargo. A letón le corresponderá lidiar con las presiones del BCE, guardián del euro, las de un sector bancario receloso de perder su monopolio como tubería financiera de la economía y con los intereses de los Estados Miembros.

La Comisión Europea ha enviado a Facebook un amplio cuestionario con sus dudas y objeciones sobre Libra. Una preocupación que se extiende a las divisas virtuales que puedan aparecer y a las criptomonedas o criptoactivos ya existentes. Bruselas está ahora mismo analizando si el proyecto de Mark Zuckerberg encaja en la regulación financiera de la UE, si es necesaria una nueva específica para estas divisas o si basta con hacer cambios en las normas actuales.

Facebook debe explicar los detalles del funcionamiento de Libra, sus implicaciones para la estabilidad financiera, qué mecanismos pondrá en marcha para evitar el blanqueo de dinero a través de su moneda virtual y cómo piensa proteger los datos de sus usuarios. Entre los jefes de la zona euro “hay serias preocupaciones y unanimidad” para avanzar en la regulación, según el miembro del Consejo Ejecutivo del BCE, Benoit Coeuré.

“Aunque libra no está todavía operativa, podría suponer un riesgo para la estabilidad financiera por su escala, ya que los millones de usuarios de Facebook en Europa serían capaces de usarla como nueva moneda digital”, cree Dombrovskis. En la misma posición está el gobierno francés y su exigencia de que “que Libra no deba transformase en una moneda soberana”, como ha manifestado el Ministro de Finanzas, Bruno Le Maire, a sus colegas de la zona euro.

BASES PARA REGULAR LAS MONEDAS VIRTUALES

La firmeza de Coeuré procede de los temores con los que el BCE maneja la irrupción de estas alternativas al euro. La moneda única está respaldada por las reservas de oro de la institución monetaria de Frankfurt, como parte de un eurosistema al que pertenecen 19 bancos centrales. El BCE tiene además una cartera de reservas exteriores compuesta de dólares estadounidenses, yenes japoneses o renminbis chinos.

A finales de agosto, sus últimos datos disponibles, el BCE disponía un total de 75.877 millones de euros en activos oficiales como reserva. Las divisas extranjeras, o títulos convertibles en ellas, suponían dos terceras partes de esa cartera y el metal dorado el otro tercio. En última estancia el euro está respaldado por la economía de 19 países, por sus emisiones de deuda soberana en un proceso que es también recíproco.

Libra de Facebook carecería de este respaldo. Por eso, la Comisión también quiere saber cómo manejaría la red social sus reservas. Los 10 millones de euros en inversión prometidos por Visa, Mastercard, Spotify o Uber para este proyecto no suponen siquiera un colchón financiero.

La regulación sobre las monedas virtuales que promete desarrollar Dombrovskis desde la Comisión von der Leyen atenderá a estos parámetros y acotará el uso de estos activos como vehículo para la evasión fiscal. También el empleo de estas divisas como sustitutos del euro en ciertas operaciones estatales para escapar al control presupuestario de Bruselas o en la emisión de deuda.

Las criptodivisas actuales, menos desarrolladas que el proyecto de libra, son usadas masivamente con propósitos ilícitos. Philippe de Koster, jefe de la unidad de inteligencia financiera belga, acaba de reconocer recientemente en Bruselas, ante una audiencia de banqueros, que “pese a las nuevas reglas de la UE para reducir los riesgos en las plataformas de intercambio, la mayoría de países comunitarios no cuentan con legislación para frenar el blanqueo de dinero a través de las criptodivisas”. Cualquier regulación de Bruselas debe contar con la unanimidad de los socios comunitarios. O al menos de los 19 del euro.

Un estudio interno del Parlamento Europeo en 2018 cifró en más de 7.000 millones de euros el uso con fines fraudulentos de las monedas virtuales, aunque reconocía que “el problema es significativo” y que “la escala total del uso incorrecto de las monedas virtuales es desconocido”. Un estudio reciente de la Universidad de Sydney multiplicaba por diez la cifra del Parlamento Europeo al estimar sólo las actividades ilegales financiadas por bitcoins.

Los cálculos de la Eurocámara están ya desactualizados en un mercado global, el de las criptomonedas, con fuertes oscilaciones, cuya capitalización superó a comienzos de 2018 los 700.000 millones de dólares para desplomarse a casi la mitad en poco tiempo. Con sus millones de usuarios, Bruselas ya señala claramente como riesgo sistémico que esta economía sumergida dé el salto al proyecto estrella de Facebook.