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Carne de cerdo: un negocio “made in Spain”

Nuestro punto de vista sobre la carne ha cambiado. Al sector le espera una revolución donde España juega un papel importante

24 DE febrero DE 2022. 08:00H Stefanie Claudia Müller

Con la estrategia “De la granja a la Mesa”, la Unión Europea (UE) persigue el objetivo de transformar la forma de producir y de consumir alimentos en Europa para reducir la huella medioambiental de los sistemas alimentarios, reforzar su resiliencia frente a las crisis y garantizar, al mismo tiempo, la disponibilidad de alimentos saludables y asequibles para la población actual y para las generaciones futuras.

El actual Gobierno español en teoría apoya el “Green Deal” de la UE y pretende transformar su economía a una más verde y sostenible, “pero no quiere tocar la agricultura por el gran lobby que hay detrás con empresas como Campofrío, El Pozo etc.”, dice Javier Moreno de la asociación Igualdad animal. España es uno de los países de Europa donde más ha aumentado la producción cárnica en los últimos 60 años, según los datos de “Our World in Data”. El proyecto de análisis y visualización de datos de la Universidad de Oxford dice que ha aumentado un 965% desde 1961 - 10 veces más que en Alemania o Reino Unido.


La agricultura española no es nada sostenible

La Política Agraria Común (PAC) es uno de los pilares que sustentan la Unión Europea y sobre todo a las economías del Sur de la UE, como España. Cierto es también que, desde su puesta en marcha en 1962 hasta hoy, sigue siendo una ayuda muy controvertida por sostener una agricultura intensiva, fomentando monocultivos como el olivo y una ganadería industrial, en lugar de haber apoyado una buena distribución de granjas para cuidar recursos como el agua y la tierra fértil.

Países como Escocia o también en Francia cuidan sin embargo desde hace mucho tiempo la venta local de productos agrícolas de la región, ricos y variados a precios justos. Sin embargo, en muchos países de la UE se ha fomentado con la PAC una exportación de productos baratos. Ya el ex presidente de EEUU Donald Trump criticaba abiertamente que la UE juega sucio con las subvenciones agrícolas. 


Se necesita más diversificación, control y precisión en la agricultura

España sigue siendo la huerta activa para el resto de Europa con una concentración de producción agrícola en Almería, Murcia y Huelva, sabiendo que justamente en estas zonas falta agua y este año otra vez se está sufriendo una sequía severa por falta de lluvia. Sin embargo, después de Francia, España es el país que más ayuda ha recibido para su sector agrícola, al mismo tiempo es, justamente, el campo que también atrae la inmigración ilegal desde África, lo que ha aumentado la explotación laboral y el racismo en ciertas zonas.

Por parte de la ganadería, la enorme expansión de macrogranjas se debe en parte a esta estrategia de la PAC que ha trasferido millones y millones de euros a regiones como Murcia, Extremadura y Andalucía. Aunque según Moreno ha aumentado la sensibilización por la protección animal, “las prácticas más horribles siguen siendo legales en España, donde la producción de carne de cerdo durante los últimos cinco años ha crecido un 15%, mientras que en Europa ha descendido un 5%. (Datos MAPA).” 


Los días de las macrogranjas están contados

Moreno como muchos otros activistas y también el Deutsche Bauernverband (Asociación de granjeros alemanes), exigen al Gobierno español que impulse una política que esté en consonancia con la hoja de ruta marcada en Europa. “Proyectos como la fábrica de vacas lecheras de Soria con 23.000 animales no pueden ser aprobados”, exige Moreno.

Aproximadamente un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero procede de los sistemas alimentarios, según un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIECC). El modelo alimentario con tanta grasa animal tiene un efecto perjudicial en la salud de las personas, ya que más del 50% de los adultos europeos presentan sobrepeso.

Desde hace algún tiempo la presión mediática ha aumentado, aunque todavía está lejos de países como Alemania, donde se censura la tauromaquia al igual que el hecho de que haya tantos animales abandonados por las calles de Andalucía. Cuando en 2018 se emitió el reportaje “Stranger Pigs”, la empresa carnicera más grande de España, El Pozo, rompió relaciones con la macrogranjas. Sin duda, estos cambios que exigen algunos consumidores y activistas no pueden producirse de un día para otro. Como en Alemania, el Estado y el consumidor tienen que pagar esta transformación hacia un abastecimiento del propio mercado y ya no tan orientado hacia la exportación con la excepción del aceite de oliva o el vino. Los fondos “Next Generation” también están dirigidos en parte a esta trasformación. 3.000 millones de euros acaban de ser liberados para que los españoles hagan su agroindustria más sostenible e innovadora.

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