viernes, 18 enero 2019
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China empieza a ser un problema para la industria alemana

Europa empieza a ser proteccionista y quiere dificultar OPAs de gran peso para no perder el “know how” de su industria.

31 de diciembre de 2018. 00:00h Stefanie Claudia Müller
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    Foto / Shutterstock

Alemania ya empieza a tener miedo. Los coches eléctricos y la digitalización superan ya el potente sello “made in Germany”. El sector del automóvil, la fuerza natural de la economía alemana, está además debilitado por la campaña internacional contra el diesel. Añadiendo los problemas en el sector bancario con Deutsche Bank y Commerzbank muy flojos, el gobierno está preocupado por la evolución cada vez más pesimista de su economía y su posición como primer exportador. En este contexto teme que la pérdida de su know how industrial por plagios o falsificaciones pueda acelerar este proceso. El gran enemigo en este contexto es chino.

En la última década, muchas empresas e inversores chinos han adquirido empresas industriales en toda Europa, pero especialmente en Alemania. También han comprado participaciones, últimamente los chinos han entrado por ejemplo en Deutsche Bank y en Daimler. Pero en la mayoría de los casos eran grupos empresariales familiares en situación complicada que no tenían sucesores o tenían problemas financieros. Los chinos de esta manera han salvado también muchas industrias y marcas en toda Europa, no solamente en Alemania. Lo que aprenden con cada compra es un paso lógico y no ilegal.

UNA NUEVA LEY QUIERE PROHIBIR COMPRAS EN SECTORES ESTRATÉGICOS

Pero en un contexto económico ya no tan amable, el caso de Kuka, una empresa robótica de primer nivel que también estaba en bancarrota, ha encendido las alarmas en Alemania. En 2017, ha sido comprada por 4.500 millones de euros por el inversor chino Midea. Desde la reciente salida forzada del CEO Till Reuter no paran las noticias sobre un posible traslado de parte de Kuka a China y también de un “robo” de datos por parte de los chinos que han firmado la OPA en 2017 que no tocaban información sensible como planes o datos de clientes. Por el momento no hay pruebas, pero la prensa está llena de titulares que describen cómo los alemanes se han dejado engañar por los chinos.

Bajo esta presión mediática, el gobierno alemán quiere sacar una nueva ley que complica este tipo de operaciones y que garantiza que no roben datos y se respeten los derechos de patentes. Ya a partir de una inversión del 10% en el capital se quiere activar un protocolo especial según informaciones del diario alemán Handelsblatt. Este prevé que el gobierno pueda intervenir a partir de este momento en la operación si es de importancia estratégica para el país. A parte de la industria de nuevas tecnologías se quiere proteger también de esta manera el sector de alimentación, energía, defensa e infraestructura.

EE.UU. SE MUESTRA PROTECCIONISTA, EUROPA TAMBIÉN

El proteccionismo americano se refiere más a aranceles y ayudas indirectas a la propia industria, mientras Europa considera a partir de ahora proteger su know how como quiere hacerlo Alemania. La UE en su conjunto quiere acordar un sistema de inspección de inversiones extranjeras y también actuar si hay un peligro de perder peso en ciertos ámbitos. El motivo de la reciente preocupación es que se teme que algunas adquisiciones chinas son claramente dirigidas por su gobierno. Así se ha impedido por ejemplo la compra del 20% del gestor de redes eléctricos 50Hertz hace poco, también una empresa alemana. El posible comprador era el competidor público de China - State Grid Corporation of China.

Pero no todos están en favor de este proteccionismo. También hay voces críticas dentro del mundo empresarial que temen un control político sobre sus inversiones y así menos interés en sus sectores y mercados. "Alemania necesita inversores extranjeros. Con esta nueva ley solamente preocupamos”. El consultor alemán Hermann Simon reconoce que los sistemas económicos de los dos países son muy diferentes, pero también dice: “No vamos a ganar nada impidiendo inversiones chinas”. Y no hay que olvidar una cosa: las inversiones directas de los alemanes en China son de 70.000 millones de euros al año, el doble de lo que China invierte en Alemania.