martes, 26 marzo 2019
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Europa

El progreso reformista de Italia sufre un varapalo

La Comisión Europea lanza una alerta seria a Italia por la corrección de sus desequilibrios macroeconómicos

27 de febrero de 2019. 12:58h Xandre Mato (Bruselas)
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La Comisión Europea lanza una alerta seria a Italia por la corrección de sus desequilibrios macroeconómicos, el segundo país de la UE por ratio de deuda sobre PIB, del 130%, sólo superado por Grecia.

El vicepresidente la Comisión, Valdis Dombrovskis, ha sido claro este miércoles sobre las dudas que Italia crea en el ejecutivo comunitario. “Seguimos preocupados porque no se espera una reducción en la ratio de deuda pública PIB durante los próximos años debido al débil crecimiento económico y los planes fiscales del gobierno”, señaló el letón.

Bruselas acaba de publicar el informe invernal sobre el Semestre Europeo, el calendario de coordinación macroeconómica entre Bruselas y las capitales del continente, y constata su preocupación por la evolución económica italiana por un motivo claro, “la incertidumbre relacionada con la postura del gobierno”. Al lado de Dombrovskis, el Comisario de Economía, Pierre Moscovici, apostilló que “es crítico que la deuda no vuelva a crecer de nuevo y es absolutamente esencial aplicar una estrategia a medio plazo creíble”.

Italia es uno de los tres países de la UE con “desequilibrios excesivos”, junto a Grecia y Chipre. Una categoría en la que no está España, que, además de otros nueve socios comunitarios, incluyendo Francia, Alemania o Irlanda, sólo tiene “desequilibrios” macroeconómicos.

“El progreso de años anteriores en algunas áreas” de Italia, alerta la Comisión Europea, “ha sido eclipsado por un empeoramiento de las perspectivas que procede principalmente del deterioro en los planes presupuestarios”. La presión de los mercados sobre el país ha aumentado por el desafío que durante meses el gobierno italiano mantuvo con Bruselas por las cifras de déficit de este año y de los dos siguientes, provocando “rentabilidades más altas en la deuda soberana”, avisa la Comisión.

Bruselas constata que la agenda reformista se ha paralizado “ampliamente” en Italia, dirigida por un ejecutivo de coalición formado por la Liga y el Movimiento 5 Estrellas, y que algunas de sus últimas medidas económicas “dan marcha atrás” a las políticas puestas en marcha durante los últimos años y que “afectarán negativamente a la sostenibilidad de las finanzas públicas, a la productividad y al crecimiento potencial del PIB”. Una alusión, por ejemplo, a la reforma de las pensiones, que ha situado de nuevo la edad de jubilación en los 62 años siempre que se acumulen 38 años cotizados, frente a los 67 anteriores.

A mediados de abril, los países de la UE deberán enviar a Bruselas sus Programas Nacionales de Reformas donde “se espera que identifiquen los desafíos” apuntados por la Comisión Europea. La vigilancia es reforzada para los socios del euro, que también adjuntarán sus Programa de Estabilidad con sus estrategias fiscales para los próximos años. Es decir, un calendario de varios años con los niveles de déficit y deuda pública sobre PIB que pronostican.

En el caso de España esta tarea seguirá encomendada al equipo económico del gobierno actual, dirigido por la Ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y la titular de Economía, Nadia Calviño, que deberá confirmar el objetivo del 1,3% en el agujero presupuestario de este ejercicio. Entre los retos que la Comisión pone a España está “un desempleo temporal que en un 60% son personas jóvenes”. Una situación similar a la de Italia o Portugal.

“España seguirá teniendo un crecimiento económico alto y robusto” destacó el Vicepresidente de la Comisión, “por encima de la media comunitaria y de la eurozona. Seguimos viendo que un entorno macroeconómico favorable contribuye a reducir los desequilibrios”. Bruselas mantiene que el PIB del país crecerá un 2,1% este año y un 1,9% en 2020.

Bruselas sí da un pequeño toque de atención a España, un país que recorrerá 2019 con cuentas prorrogadas, por “las medidas que aumentan el gasto en pensiones” y, sin mencionarla concretamente, por el menor progreso para asegurar la sostenibilidad fiscal del sistema de salud. Un reto que deberá afrontar el próximo gobierno salido de las urnas el 29 de abril. Las elecciones generales parecen no preocupar a la Comisión, “son algo normal en el desarrollo democrático... hay elecciones, hay cambios de gobierno, es parte de cómo hacemos las cosas”, señaló Dombrovskis.

Las cuentas italianas sí estarán bajo una vigilancia mayor porque “el empeoramiento o alivio de los desequilibrios macroeconómicos dependerá crucialmente de las políticas para mejorar la calidad de sus finanzas públicas”, advierte la Comisión Europea. Dombrovskis mencionó concretamente “el grado de ambición del programa de reformas” italianos. Aunque el enfrentamiento entre el gobierno populista italiano y la Comisión Europea consiguió encauzarse antes de Navidades, el culebrón dista mucho de estar solucionado. Abril, apenas un mes antes de las elecciones europeas, supondrá un nuevo capítulo.