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El rechazo histórico del Parlamento británico refuerza un brexit duro

Fueron 432 votos en contra y 202 a favor, el mayor varapalo parlamentario sufrido por un gobierno del Reino Unido en décadas

15 DE enero DE 2019. 23:45H Xandre Mato (Bruselas)

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La UE y Reino Unido entran en modo crisis. La derrota del acuerdo del brexit durante la noche del martes en la Cámara de los Comunes británica convierte la salida abrupta y desordenada del Reino Unido, el hard brexit o brexit duro, como una opción cada vez más factible.

Es el escenario que nadie quería en marzo de 2017 cuando Theresa May solicitó oficialmente la salida del Reino Unido. A poco más de 70 días del 29 de marzo de 2019, la fecha del brexit, el portazo abrumador al acuerdo de 500 páginas suscrito entre el gobierno británico y la UE para una desconexión ordenada, abre el abismo de lo impredecible a los pies de los dirigentes comunitarios. Aunque Bruselas está acostumbrada a llegar a acuerdos de última hora, como demostraron los rescates griegos.

Fueron 432 votos en contra y 202 a favor, el mayor varapalo parlamentario sufrido por un gobierno del Reino Unido en décadas. La primera ministra May es un cadáver andante, incapaz durante meses de conseguir el suficiente apoyo de su partido a las negociaciones con la UE ni tampoco los votos favorables de la oposición laborista.

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, tuvo que abandonar de urgencia Estrasburgo, donde esta semana el Parlamento Europeo celebra su sesión plenaria mensual. Y en Bruselas se preparan para recibir de urgencia a May, cuyo avión de la Fuerza Área Real (RAF, en sus siglas en inglés) estuvo toda la tarde del martes preparado para despegar hacia la capital comunitaria.

“El presidente Juncker necesita estar en Bruselas”, reconoció el Comisario de Economía, Pierre Moscovici, desde Estrasburgo. “Tiene que ver con sus obligaciones como presidente ante esta emergencia específica”. La llegada de May se producirá en las próximas 48 horas porque esta tarde afrontará una moción de confianza parlamentaria, que previsiblemente ganará.

Bruselas no convence a los brexiters

Oficialmente la UE sigue actuando como si no estuviésemos ante una crisis sin precedentes. “El proceso de ratificación del Acuerdo de Retirada continua... la Comisión Europea seguirá con sus trabajos de contingencia para asegurar que la UE está plenamente preparada”, respondió inmediatamente Bruselas a la derrota en los Comunes, centrando el foco en las consecuencias económicas de un brexit duro y no en el desafío político existencial que vive.

“Si un acuerdo es imposible, y nadie quiere un no acuerdo, entonces, ¿quién tendrá al final el coraje de plantear la única solución posible?, preguntó el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. El polaco insiste es su idea de parar el brexit y se mantiene como una de las pocas voces en Bruselas que todavía cree en el milagro.

La premier sólo puede ahora rascar nuevas clarificaciones de la UE sobre el backstop, las garantías para que en Irlanda del Norte no se levante una dura frontera el 1 de enero de 2021 si, para entonces, Bruselas y Londres son incapaces de pactar su futura relación política y económica. Ese backstop obligaría a Irlanda del Norte y, por extensión, a todo Reino Unido a permanecer de forma indefinida en una Unión Aduanera con sus socios europeos. No es el escenario deseado por Bruselas y el resto de capitales, pero es el único que impediría un ‘muro’ ficticio en la isla irlandesa, arriesgando los Acuerdo de Paz de Viernes Santo.

Si el backstop entra en vigor, sería “temporalmente” habían asegurado Juncker y Tusk a May en una de las clarificaciones que consiguió apenas 24 horas antes de la votación de los Comunes. No fue suficiente para convencer al ala dura de su partido. Y la UE sigue rechazando la petición de fijar una fecha límite para esa garantía legal. En Francia, su presidente Emmanuel Macron reaccionó al portazo británico asegurando que la UE ha ido “tan lejos como podía”.

Haber conseguido la cesión del backstop habría significado que la UE estaría reabriendo el texto del brexit, pactado laboriosamente durante dos años. Hasta el momento, es una opción que tanto la Comisión como las 27 capitales europeas niegan a Londres. El compromiso que ofreció Bruselas al gobierno de May fue trabajar rápidamente para que el 31 de diciembre de 2020 haya una alternativa.

Porque la UE, reconocieron por carta la Comisión y el Consejo, “no desea que el backstop entre en vigor”. Y no sería una situación óptima para ambas partes. Además, el objetivo es que Irlanda del Norte tenga un acuerdo alternativo a “una frontera dura”. La misiva también aclaró a Londres que tendría capacidad de veto para aplicar cualquier ley que afectase a Irlanda del Norte durante las negociaciones para establecer la relación futura. Un derecho que también tendrían las autoridades de este territorio. Pese a todas estas garantías, los diputados del DUP, el partido protestante norirlandés, votaron también en contra del acuerdo del brexit.

“El riesgo de una salida desordenada del Reino Unido ha aumentado”, reconoce la Comisión Europea. La visita de May a Bruselas puede ser la última bala para evitar la ruptura total. El lunes, en un último esfuerzo, volverá a la Cámara de los Comunes con una enmienda para aclarar la hora de ruta sobre el brexit pactada con la UE.

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