sábado, 15 diciembre 2018
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El sufrimiento del Diésel

Alemania está forzada a cambiar su chip. La revolución de la movilidad afecta también la bolsa, así como el miedo a un crash

13 de noviembre de 2018. 00:00h Stefanie Claudia Müller
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The Show must go on. Es el slogan de Mercedes & Co, en Alemania. A los líderes de la industria del automóvil les cuesta ver todavía que ya no hay vuelta atrás, que se han cavado su propia tumba con los últimos escándalos. La bronca comercial con EE.UU. empeora la situación para los fabricantes. Pero es un hecho que en 65 ciudades de Alemania, a pesar de la fuerza del partido de los Verdes y la aceptación de los renovables la contaminación supera la norma, a veces llega al doble de los límites.

Aunque los expertos están de acuerdo en que la eliminación de los coches diésel de los centros urbanos no transformará el escenario si no viene acompañado de otras medidas, algo grande está cambiando en la economía alemana y también en la bolsa, donde empresas Fintech como Wirecard están robando el “show” a los antiguos “made in Germany”. Las acciones de Wirecard han doblado su valor en un año y han echado valores como Commerzbank del Dax y los títulos de Daimler, VW & Co. Casi todos los días están ya entre los valores del índice de referencia que peor van.

ENFADO ENTRE INVERSORES Y CIUDADANOS

El rencor con los coches alemanes no es sorprendente. Muchos conductores alemanes están tan enfadados con sus compatriotas que empiezan a soñar con un Toyota, Renault o Ford, aunque estas empresas han hecho lo mismo en menor o mayor medida con las emisiones del diésel. Todos los encuentros de las últimas semanas entre políticos alemanes demuestran que queda mucho por hacer todavía en “Dieselgate” y que el tema va a molestar para rato a la bolsa alemana, igual como Italia, Turquía y Trump. Los más grave: aún no está claro quién paga la restauración de los motores diésel. Añadido a estos malestares de la bolsa, está el miedo de un crash.

El economista alemán Volker Schnabel de la Hamburger Vermögensverwaltung Mack cree que, con todo lo que se nos viene encima, viene también el fin del poder de la moneda de referencia del dólar: “El endeudamiento externo de los americanos es demasiado grande, ya no tienen su destino en los manos”. Schnabel recomienda por todo lo que viene invertir en metales preciosos. Pero los fondos de este tipo de su propia casa de gestión de patrimonios están ahora en negativo, por lo que tampoco sabemos cuánto valen estas recomendaciones que no solamente da él.

Más comprensible parece pensar que, después de 10 años de crecimiento en Alemania, vienen simplemente otros tiempos más complicados y hay que prepararse y quizás moderar el endeudamiento. Por ello, el analista Jens Herdack de Weberbank aconseja no correr grandes riesgos en 2018: "Recomendamos cautela y posiciones conservadoras en los portfolios".