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España está solamente al principio de ser una economía circular

La presión de Bruselas ha provocado de nuevo un cambio de rumbo de las empresas para entrar en un negocio multibillonario en el que pueden ser un referente

13 DE abril DE 2022. 08:30H Stefanie Claudia Müller

Cuando llegué a España en el año 2000, me molestaron muchas cosas de la gestión de la basura y los residuos. En general, me parecía que muchos españoles no tenían sensibilidad a la hora de ahorrar recursos que son de todos y limitados. Dejaban el aire acondicionado encendido durante toda la noche y la calefacción a tope en las tiendas, igual que dejaban el motor de su coche encendido cuando esperaban a sus hijos en la entrada del colegio. Mucha basura terminaba en el suelo y no en la papelera adecuada. Me daba la sensación de que faltaba educación medioambiental y respeto por los recursos naturales.

En los últimos cinco años, España ha dado un giro enorme, presionada por Bruselas. El actual Gobierno acaba de lanzar un proyecto de economía circular que toca muchos ámbitos y que, si los ciudadanos y empresas colaboran, puede poner al país a la vanguardia en temas de reciclaje en muy poco tiempo.

DIRIGENTES habla con Antonio Dobón, gerente del Área Tecnológica de Reciclado y Valorización de Residuos del centro tecnológico ITENE. 

¿Es España consciente de la importancia de la economía circular y la gestión de sus residuos?

En estos momentos, en España, las empresas del sector están implantando acciones de rediseño de sus envases. Asimismo, los cambios legislativos en España como el impuesto al plástico o la futura ley española de envases y sus residuos están motivando cambios significativos en la distribución alimentaria, que está haciendo de tractor a sus proveedores para llevar a la práctica dichos cambios que han llegado para quedarse. 

Ahora mismo estamos desarrollando el proyecto Valquibio, financiado por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE) del gobierno regional de la Comunidad Valenciana, en el que se incorporan los principios de la economía del bien común. El proyecto se centra en el tratamiento de aquellos envases cuya reciclabilidad está más comprometida por su composición, de manera que extraigamos materias primas de alta calidad para fabricar nuevos envases que generen oportunidades de negocio en el tejido empresarial valenciano dentro del sector del reciclado de materiales, la biotecnología y la industria química. 

¿Qué empresas son, en su opinión, las más avanzadas en estos dos ámbitos?

El sector de la distribución alimentaria es el que mayor efecto tractor está teniendo para estos cambios en España. El poder de influencia de algunas de las cadenas de distribución en nuestro país es tan grande que las acciones y cambios sobre los sistemas de envase parten directamente de este tipo de empresas. Hay que tener en cuenta que en España la cuota de mercado de proveedores únicos o cuyas ventas dependen en gran medida de otro grupo de distribución alimentaria es muy destacable. 

Proceso de deslaminado multicapa 

¿Se invertirán fondos Next Generation en estas dos cuestiones?

Desde luego, de hecho, uno de los ejes clave de los fondos Next Generation es el relativo al medio ambiente y encaja con los criterios del Pacto Verde Europeo, y eso implica no únicamente ser un continente climáticamente neutro en 2050, sino ser capaces de aplicar medidas de sostenibilidad en otros ámbitos. Por ejemplo, las acciones sobre la política de consumo sostenible enlazada con la mejora de la gestión de residuos y su reciclabilidad, así como la estrategia from farm to fork están orientadas directamente no solo a la producción de alimentos, sino también a las empresas que los procesan y al sector de la distribución alimentaria.

¿Puede España colocarse en una posición de referencia en gestión de residuos? 

En el caso de ITENE, el auge de las tecnologías para el reciclado y la valorización de residuos han propiciado un aumento espectacular de nuestra actividad en todos los aspectos de la economía circular: desde el análisis de ciclo de vida/huella de carbono o las evaluaciones de reciclabilidad, hasta el desarrollo de tecnologías de deslaminado de plásticos multicapa en bandejas o la valorización biotecnológica de los residuos orgánicos y subproductos alimentarios para convertirlos en precursores químicos para la industria química, plásticos y envases.


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