martes, 23 julio 2019
ZONA PREMIUM
Europa

Europa pierde posiciones en la carrera de la economía digital

La economía digital europea sigue rezagada respecto a los enormes avances de los otros dos grandes bloques mundiales, China y Estados Unidos, aunque ya existe un impacto palpable a pie de calle con los avances en movilidad urbana, que están transformando el paisaje de las ciudades más importantes del Viejo Continente

15 de junio de 2019. 00:00h Xandre Mato (Bruselas)
  • Image

Las bicicletas rojas eléctricas desembarcan en Bruselas y lo hacen por decenas, de la noche a la mañana, abandonadas por sus usuarios en las aceras, aquí y allá, tras una carrera gratuita de 20 minutos. No existe un orden ni tampoco aparcamientos específicos como sí tienen las bicicletas grises y doradas, las del servicio público del ayuntamiento.

Las rojas son de Uber, desperdigadas siguiendo un mismo patrón anárquico que los patinetes eléctricos que colonizaron la ciudad hace más de un año. Bicicletas rojas y patinetes negros y verdes, puntos de color baratos que vuelan por la ciudad, sorteando a peatones y coches. Fáciles de usar, muy fáciles. Basta descargarse la aplicación en el smartphone y escanear el código QR del vehículo.

Estos dos ejemplos de la nueva movilidad urbana muestran la creciente penetración de la economía digital en la sociedad y los servicios que ofrece en el día a día, con un impacto directo en nuestras vidas y transformando las relaciones económicas. En los dos primeros meses del desembarco de Lime y sus patinetes en Bruselas, se recorrieron más de 200.000 kilómetros en sus dispositivos. Las estimaciones apuntan a una reducción de 62.000 kg en emisiones de CO2 gracias a un sistema con 40.000 usuarios en una ciudad de un millón de habitantes.

Las bicicletas y patinetes eléctricos vienen a sumarse a un nuevo modelo de movilidad dentro de las ciudades basado en las posibilidades de la actual revolución tecnológica digital. La misma en la que operan los servicios de arrendamiento de vehículos con conductor gracias a las licencias VTC, lo que llamaríamos modelo Uber, para la movilidad urbana y en pequeñas distancias.

MOVILIDAD 3.0

El ecosistema urbano de la emobility o movilidad basada en las posibilidades tecnológicas tiene otro último elemento: los nuevoscoches para alquilar a través de plataformas de Internet y que funcionan como servicios de movilidad para trayectos cortos. Los ofrecen startup con sus nuevas flotas de vehículos, empresas tradicionales de alquiler y fabricantes de automóviles como Avis o BMW. El funcionamiento es el mismo que con bicicletas y patinetes, apenas una app en nuestros dispositivos digitales para registrarse, asociar una cuenta bancaria y buscar el vehículo aparcado en el mapa. Con ella se desbloquea cuando nos disponemos a usarlo. Devolverlo es sencillo, basta aparcarlo de nuevo, cerrarlo y bloquearlo electrónicamente con la aplicación al finalizar el viaje.

Parte de toda esta nueva flota de vehículos son eléctricos para reducir el consumo y abaratar costes, evitar problemas de repostaje al usuario y al tratarse de coches más pequeños, un plus en las ciudades. Son algunos de los más de 1,2 millones circulando por las carreteras europeas gracias a 160.000 puntos de recarga fácilmente identificables por Internet.

Lejos queda el impacto inicial, más mediático que una merma real de los viajeros de autobuses o trenes, que supuso la aparición a principios de siglo de BlaBlaCar y el modelo de vehículos compartidos, lo que en Francia se denomina como covoiturage, para la media- larga distancia, principalmente entre ciudades. Fueron algunos de los pioneros en aprovechar la potencialidad de Internet y hoy un engranaje más dentro de toda esta red de transporte público/privado de nuestras sociedades.

A principios de 2014, las dos principales empresas en Europa eran la francesa BlaBlaCar y la alemana Carpooling: la primeracontaba con 6 millones de usuarios de los que un millón eran activos mensualmente. Carpooling contaba con millones de miembros registrados y transportaba a 1,3 millones cada mes. En 2018, BlaBlaCar movió a 50 millones de personas, un 40% más queen 2017 y casi la mitad de los jóvenes franceses hasta los 35 años usan su servicio.

Estas empresas no definen su actividad en el ámbito del transporte sino como prestadores de un servicio digital que pone en contacto a conductores con vehículo con los viajeros. Explotan nuevas áreas denegocio abiertas por las TIC e Internet, como a principios de siglo también detectaron las aerolíneas de bajo coste. Ryanair, Easyjet o Vueling surcan los cielos europeos tras romper la implantación física que tenían las compañías tradicionales, que dependían de la venta de billetes en sus stands o a través de agencias de viaje. Desembarcaron con la venta online y triunfaron hasta el punto de que hoy es el sistema prácticamente único entre aerolíneas y viajeros.

La transformación digital también está llegando a otro transporte por carretera, el del autobús, que operaba hasta hace un lustro bajo una fuerte regulación, pero donde la UE está forzando la liberación de las rutas de media y larga distancia. Los pioneros son Flixbus, una startup alemana que que nació en la región de Bavaria. Pablo Bastega, su director general para España y Portugal, nos reconocía recientemente en una entrevista que “nuestro modelo de negocio se basa en utilizar tecnología para optimizar líneas de transporte de largo recorrido y llegar a acuerdos con socios locales, más de 300 personas, con las que colaboramos para operar de la mejor forma posible”.

FlixBus ha prescindido de tener una gran flota de autobusespara ‘externalizar’ la propiedad y centrarse en la comercialización online y el diseño de una extensa red de líneas de media y largadistancia entre ciudades, a precios más competitivos que las empresas tradicionales, aprovechando precisamente las posibilidades un continente extremadamente urbanizado. “Nosotros les ofrecemos la tecnología, el marketing o la gestión de las operaciones”, detalla Bastega a estas empresas de autobuses “y ellas se ocupan de lo que saben hacer, conducir el autobús y que llegue en hora a su destino”.

Flix es hoy el mayor operador de Europa con más de 1.700 destinos en 27 países y cada día, cerca de 100.000 personas se suben a unode sus 1.500 autocares verdes desde Kiev, Lisboa y Oslo. Países como Alemania o Francia son algunos los pioneros en la liberación de estas rutas. Fue precisamente en 2015 un ministro de Economía llamado Emmanuel Macron el que abrió en su país estas líneas a la competencia. En España todavía no se ha producido.

Con las capacidades tecnológicas y digitales ya probadas en varios sectores, el siguiente salto que darán las empresas será en el transporte ferroviario de pasajeros de la mano de la liberación del mercado. Flixbus ya ha probado su sistema con la venta de billetes de tren en Alemania.