sábado, 15 diciembre 2018
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Gibraltar amenaza con descarrilar el Brexit

España muestra su negativa a validar el texto acordado entre la Comisión y el gobierno británico

23 de noviembre de 2018. 00:00h Xandre Mato (Bruselas)
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“Alguien no ha hecho su trabajo”. La frase se escucha desde hace días en los pasillos de Bruselas para referirse a la ausencia de la cuestión de Gibraltar en los textos finales de las negociaciones del Brexit. El tiempo apremia ante la Cumbre Extraordinaria de este domingo que debe validar el acuerdo de salida del Reino Unido.

España amenaza con bloquear ese texto pactado entre la Comisión y el gobierno británico porque no recoge la bilateralidad hispano-británica en la negociación sobre el Peñón. Ese trabajo mal hecho supone un reproche claro a los negociadores europeos liderados por el francés

El ministro de Exteriores, Josep Borrell, lanzó el órdago este pasado lunes, cuando llegó a Bruselas para escuchar y analizar junto a sus colegas europeos los términos de un acuerdo que la primera ministra británica, Theresa May, ya había paseado por su gobierno y era motivo de dimisiones en las islas.

Sin utilizar la palabra veto, nada más llegar Borrell disparó un “queremos que quede claro que las negociaciones entre el Reino Unido y la UE no se aplican a Gibraltar. Como la señora May ha dicho que no aprobará el acuerdo de retirada hasta que no tenga la declaración sobre la relación futura, pues nosotros lo mismo”.

Fuente / Statista
- Fuente / Statista

El Brexit y Gibraltar

En la negociación a contrarreloj de estos días, porque sin acuerdo este domingo sería materialmente muy difícil lograr posteriormente otro con tiempo para su trámite y aprobación parlamentaria antes del propio Brexit en sí, en marzo de 2019, hay dos textos en circulación.

Por un lado, está el Acuerdo de Retirada, los términos de la propia salida pactados entre Barnier y May. Se convertirá en tratado internacional cuando la Cámara de los Comunes lo apruebe, lo hagan el resto de los 27 Estados Miembros de la UE y reciba la ratificación del Parlamento Europeo. Por otro, la Declaración Política sobre la futura relación entre Reino Unido y la UE, un documento legal que irá anexo al Acuerdo y que establecerá los términos de la cooperación política, económica, comercial o de seguridad entre ambos lados del Canal de la Mancha.

Desde el inicio de estas negociaciones, una de las directrices iniciales que los 27 encomendaron a Barnier, fue que correspondía a España y Reino Unido negociar bilateralmente el estatus de Gibraltar. Cualquier acuerdo aplicable por la UE al Peñón pasaría antes por Madrid. Un requisito al mismo nivel que la factura a abonar por Londres por sus compromisos adquiridos en la UE, el respeto de los derechos y libertades de los ciudadanos o la obligación de evitar una dura frontera en la isla de Irlanda que reviviese conflictos pasados.

Hasta hace una semana Gibraltar no era un problema. En Bruselas, en Madrid, en Londres, todas las partes aludían al pacto de la relación hispano-británica recogido por varios protocolos y un memorándum sobre el Peñón, que se adjuntarían al Acuerdo de brexit. Pero a la hora de la verdad, los textos de la desconexión británica no citan a Gibraltar y los acuerdos políticos parecen legalmente no suficientes.

Las demandas españolas pasan porque “quede claro” a nivel europeo, según el ministro Borrell, que “lo que se negocia entre el Reino Unido y la UE tiene un ámbito territorial que no incluye a Gibraltar y que las negociaciones futuras sobre Gibraltar son negociaciones aparte”.

Bilateralidad España-Reino Unido

El artículo 184 del Acuerdo de Retirada fue el detonante del bloqueo español. En él, la UE y Reino Unido reconocen sus “mejores esfuerzos en buena fe” para “negociar rápidamente los acuerdos que rigen su futura relación”, sin mención a Gibraltar. Ese artículo, según Borrell, fue introducido a última hora sin conocimiento del resto de países. “Ha aparecido el miércoles [14 de noviembre] por la noche después de que lo viese la señora May”, señala una fuente del Gobierno, reprochando “que el señor Picardo lo ha visto antes que nosotros”.

“No hay ni reserva ni veto, hay una petición clarísima de clarificación, apoyada por bastantes países, que respaldan la petición para una solución acordada por España”, reconocen estas fuentes.Si la bilateralidad hispano-británica respecto a Gibraltar no entra en el acuerdo de salida, Madrid exige que se incluya en la Declaración Política sobre la relación futura, y que así Londres no aproveche su condición de Estado-no UE tras el Brexit para negociar directamente con Bruselas.

Con el reloj descontando horas para la Cumbre Extraordinaria del domingo, los términos de la Declaración Política se acaban de cerrar entre Londres y la Comisión, Bruselas los ha enviado este jueves a los gobiernos de los 27 y, por segunda vez, no aparece Gibraltar. La situación parece ir a peor para España porque desde la Comisión insisten que el Acuerdo del Brexit es inamovible y ahora esta Declaración también. Al mismo tiempo, los portavoces de la Comisión aseguran que las cuestiones de “Gibraltar y la pesca aún deben ser abordadas y resueltas”.

Entre bambalinas, los diplomáticos europeos tratan de cerrar los flecos de ambos textos. Es donde España libra la batalla. Y las filtraciones en Bruselas no son halagüeñas. El embajador español habría asegurado que “no aceptan que Reino Unido fije los términos” porque la situación de Gibraltar “no está resuelta”. La discusión habría subido de tono con reproches a Alemania por querer cerrar ya los textos y no mostrar solidaridad cuando España fue un país que apoyó su reunificación.

Si la diplomacia y los políticos no encuentran el encaje legal de la autonomía española para negociar sobre Gibraltar con Reino Unido, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tendrá su primera y gran prueba de fuego este domingo en Bruselas, un dilema inédito para otro mandatario español. ¿Se atreverá a vetar un acuerdo del Brexit?