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“La Agenda 2030 es una hoja de ruta para progresar en el siglo XXI”

Entrevista a Àngel Pes, coautor de ‘Cambiar el mundo. Los ODS como herramientas de transformación. Empresas para un futuro sostenible’

16 DE abril DE 2021. 08:25H Isabel Garrido

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Frente a los cambios disruptivos que la sociedad está atravesando, Cambiar el mundo. Los ODS como herramientas de transformación. Empresas para un futuro sostenible se presenta como un canto a la esperanza y una oportunidad para apostar por el futuro. En este libro publicado por LID Editorial, sus autores, Àngel Pes y Àngel Castiñeira, abordan el papel fundamental de las empresas en la Agenda 2030 y por qué los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) suponen la mejor respuesta ante los desafíos globales. 

En una charla con DIRIGENTES, Pes explica de qué manera el factor diferencial de esta iniciativa reside en su carácter inclusivo, pues tiene en cuenta al conjunto de la humanidad y alcanzarla dependerá de la voluntad que tengamos de estar dispuestos a realizar los cambios necesarios “para que la Agenda sea una realidad”, superando el temor que inspiran las transformaciones que debemos afrontar.

¿En qué medida la Agenda 2030 representa una oportunidad para la sociedad y una posibilidad real de progreso?

Creo que la Agenda 2030 es una hoja de ruta para progresar en el siglo XXI, por tres razones. En primer lugar, ha sido acordada por unanimidad por todos los estados de Naciones Unidas y, por lo tanto, es un programa común a escala universal. Esto es un hecho absolutamente singular y destacable. En segundo lugar, tiene como lema no dejar a nadie atrás. Se trata, por tanto, de una propuesta enormemente inclusiva pues el objetivo fundamental es que beneficie al conjunto de la humanidad, tanto en términos de países como a los distintos grupos sociales. En tercer lugar, la Agenda 2030, a pesar de ser un acuerdo político entre estados, subraya el papel del sector privado, que va a ser fundamental para conseguir los 17 ODS. La Agenda es un plan de acción para el conjunto de agentes políticos y sociales. Por todo ello, nos parece que ofrece un camino de progreso respecto al mundo heredado del siglo XX. 

¿De qué manera supone una hoja de ruta?

El texto tiene un contenido muy detallado. Son 17 objetivos que abordan cuestiones cruciales como eliminar la pobreza, conseguir la igualdad de género o crear un sistema productivo basado en una economía circular. Detalla 169 metas que hay que cumplir. Es decir, es un plan que permite orientar las agendas políticas y económicas de los países, en un sentido de progreso muy bien definido para el conjunto de la humanidad.

El libro también destaca que se trata de una agenda global. ¿Por qué representa un factor clave?

En el caso de la Agenda 2030 se ha especificado claramente que la magnitud del proyecto requiere de la participación activa del sector privado. En este sentido, la propuesta no es solo para los estados, sino que también interpela a las organizaciones no gubernamentales, a las empresas e, incluso, también a los ciudadanos porque muchos de los objetivos requieren su compromiso activo. En todos estos aspectos, el comportamiento individual pesa y, además, la movilización de la ciudadanía es un factor muy importante para que los propios gobiernos cumplan realmente el compromiso adquirido al aprobar la Agenda 2030. 

El autor, Àngel Pes

También reconoce la importancia de la implicación de las empresas como actores fundamentes en el desarrollo sostenible. 

Durante muchos años se ha dicho que el único objetivo de las empresas es generar beneficios para sus accionistas y propietarios. Sin embargo, para hacer frente a los desafíos que plantea la crisis actual, sanitaria, ambiental y económica, hay que situarse en el marco de la Agenda 2030. Las compañías que quieren ser sostenibles, entendiendo por ello regirse por los principios que inspiran esta iniciativa, deben superar este concepto de empresa y convertirse en entidades que tienen en cuenta al conjunto de grupos de interés. Es decir, no solo los propietarios y accionistas, sino también los propios trabajadores, los clientes y, en general, el impacto que causan en el conjunto de la sociedad. 

¿Cuáles son los principales elementos que se deben tener en cuenta a la hora de incorporar los ODS en las estrategias?

Los compromisos de cada compañía tienen que adaptarse al sector en el que trabajan. Hay tres ámbitos en los que el liderazgo empresarial es fundamental. Primero, la innovación. Hay que cambiar la forma de trabajar y de producir. No se trata de hacer más de lo mismo, ni siquiera de hacer mejor lo mismo, sino de hacer las cosas de forma distinta y, en esta idea de innovación, las empresas juegan un rol absolutamente fundamental. En segundo lugar, la economía circular. Pasar del modelo de extraer, producir, consumir y tirar los residuos, a un proceso en el que aumente la duración de los productos y el concepto de servicio tome mayor relevancia respecto al de producción. En tercer lugar, es fundamental que los modelos de negocio se adapten a los objetivos de la Agenda 2030. 

¿Estas actuaciones son independientes del tamaño?

Por supuesto, los ODS son válidos para todo el tejido empresarial. Hay que tener en cuenta que las grandes compañías normalmente necesitan el apoyo de pymes. Desde este punto de vista, toda la cadena de producción que se desarrolla bajo el paraguas de la gran empresa debe adoptar los principios de la Agenda 2030 para que el conjunto del proceso sea realmente sostenible. 

¿En qué medida la Unión Europea está ligada a la consecución de los ODS? 

La Agenda 2030 será una referencia fundamental para el desarrollo de la Unión Europea en el siglo XXI. Así lo han entendido la Comisión Europea y el Consejo Europeo, como lo demuestra el programa Next Generation EU, aprobado para apoyar la recuperación de los países miembros. El proyecto europeo no se puede desligar del desarrollo sostenible. Convertir la Agenda 2030 en la hoja de ruta va a ser un elemento fundamental para que Europa tenga voz propia en el escenario internacional. En un mundo cada vez más interconectado y en el que las grandes potencias son territorios de escala continental como China, Rusia, EE.UU. o Brasil, cada uno de los países de Europa por separado es demasiado insignificante para tener un peso relevante en este contexto. 

Caixabank, Fundación La Caixa, Iberdrola, Repsol, BASF España o Leroy Merlin son las compañías que menciona como ejemplos de éxito a la hora de aplicar los ODS. ¿Cuál es su denominador común?

Todas las empresas que se identifican con la Agenda 2030 tienen en común dos cosas. En primer lugar, la voluntad de comprometerse, explícitamente expresada por los órganos de dirección y de gobierno, dejando claro ante la plantilla, ante sus clientes y proveedores, que opta por desarrollar su actividad de acuerdo a lo que señala la Agenda 2030. En segundo lugar, traducir esta voluntad en propuestas operativas. Es decir, en objetivos identificables, medibles y gestionables. Son cuestiones muy concretas y específicas que traducen la voluntad expresada por sus órganos directivos de avanzar en la transformación de su modelo de negocio para devenir una empresa sostenible.

A estas alturas ninguna compañía ha recorrido todo el camino. Todas están inmersas en este proceso y requiere un esfuerzo importante, pues una de las cuestiones que tenemos pendientes es conseguir cumplir con los plazos establecidos, para que en el año 2030 la Agenda sea una realidad.


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