miércoles, 17 julio 2019
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Europa

La eurozona teme el fuego cruzado entre Trump y Pekín

La preocupación empieza a cundir dentro del Eurogrupo ante el recrudecimiento de la guerra comercial entre EEUU y China

15 de mayo de 2019. 08:00h Xandre Mato (Bruselas)
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Este jueves los Ministros de Economía de la zona euro se reunirán en Bruselas con una preocupación evidente por la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China. “Un riesgo serio, que no es bueno”, según un alto funcionario europeo, para la recuperación de la economía que disfruta la zona euro.

El encuentro del Eurogrupo, que antecede a la reunión a 28 entre todos los ministros de Economía de la UE, “comienza con una discusión sobre la situación macroeconómica y los desafíos que están enfrente”. La base de trabajo son las últimas Previsiones de Primavera que publicó la Comisión Europea a principios de mayo, con una rebaja de una décima en el crecimiento de la eurozona para este 2019, hasta el 1,2%, y una lenta recuperación del 1,5% en 2020. La Comisión alertó entonces de que las tensiones comerciales entre la primera potencia del planeta y el gigante asiático pasaban a ser “riesgos en torno al escenario central” pero no la principal causa de preocupación para la economía global o la UE dada la “tregua de duración indefinida” pactada por Washington y Pekín.

Este escenario en el que se movía Europa saltó hace unos días por los aires cuando, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, autorizó el aumento del 10% al 25%, por valor de 200.000 millones de dólares, las tasas arancelarias a miles de productos importados chinos. China ha respondido con una subida arancelaria de hasta 60.000 millones contra productos estadounidenses. Y en Bruselas han saltado todas las alarmas. “Es uno de los riesgos que preveíamos y se ha materializado, es un riesgo serio”, reconoce la fuente comunitaria sobre el impacto de este conflicto en las perspectivas de crecimiento de los países del euro.

En Bruselas confían en la recuperación de la economía europea, “por fortuna, el primer trimestre fue mejor de lo que esperaban algunos”, analiza este funcionario, con acceso a las discusiones internas del Eurogrupo. Espera que los efectos de la mayor tensión comercial “se contrarresten” con una actividad económica más vigorosa durante el primer semestre del año.

El PIB de la eurozona creció el pasado trimestre un 0,4%, el doble que a finales de 2018. El mercado y los analistas prevén un ritmo similar durante este trimestre, lo que actuaría como un comodín extra ante los riesgos externos.

El talón de Aquiles de la apertura económica europea

A principios de mayo, la Comisión advirtió también de “la posición de la UE como una economía profundamente abierta con grandes economías dependientes de las exportaciones”. Este es el frente al que ahora prestan atención en el Eurogrupo. “Justo cuando las estrellas comenzaran a alinearse hacia una evaluación másentusiasta de las previsiones de la eurozona, el crecimiento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China ha hecho mella de nuevo en ese sentimiento”, escriben los economistas de Oxford Economics. El índice ZEW de confianza empresarial en Alemania acaba de hundirse cinco puntos en mayo para entrar en territorio negativo, pasando del 3,1 en abril a un -2,1, una gran corrección similar al de la eurozona, del 4,5 al -1,6 en mayo.

La última decisión en política comercial de Donald Trump cogió por sorpresa hasta a la propia delegación china que negociaba en Washington un amplio pacto entre ambas potencias sobre las tarifas arancelarias entre sus productos. Además, Trump ha solicitado directamente al Departamento del Tesoro que “comience el proceso para aumentar las tarifas esencialmente en las importaciones restantes desde China”. El golpe podría ascender a otros 300.000 millones de dólares. La unilateralidad de estas medidas pone de nuevo en riesgo a los productos europeos. “Las nuevas tarifas estadounidenses ahora aumentan los riesgos para las conversaciones entre Estados Unidos y la UE”, creen en Oxford Economics.

La UE quiere minimizar el impacto de estas nuevas tensiones y de las que pueden resurgir contra sus productos e industrias. En los trabajos previos de cara al Eurogrupo entre altos funcionarios de cada gobierno, “nos habían circulado una issue note sobre cómo debe adaptarse la política económica ante una cierta ralentización”, reconoce una fuente del Ministerio español deEconomía.

España mantendrá ante sus socios del euro los “objetivos recogidos en el Plan de Estabilidad [enviado a la Comisión Europea] con un ajuste estructural significativo y una senda fiscal ambiciosa”. El gobierno pospuso a 2020 las subidas de impuestos por 5.600 millones de euros con las que reducir el déficit al 1,1%, evitando frenar la economía con recortes de gasto este año. Ahora celebran que fue lo conveniente. “En el escenario de ralentización se ve que la consolidación se haga gradual”, explican desde el Ministerio de Economía al tiempo apoyan a la Comisión Europea al pedir más inversión a socios como Alemania o los Países Bajos para apuntalar el crecimiento europeo. “Los países que tienen espacio presupuestario que aprovechen para reforzar el carácter expansivo en un entorno de decrecimiento”, insisten estas fuentes.

Si tras China, Trump se vuelve otra vez contra los productos europeos y decreta tarifas permanentes del 25% para los automóviles europeos, las ventas alemanas en este sector caerían un 50%. Es lo que advierte un estudio de Instituto CESifo, que eleva a 9.000 millones de euros la caída en los ingresos reales para toda la UE, si la guerra comercial se vuelve también contra la eurozona.