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La industria militar española experimenta un pequeño auge

Andalucía se perfila cada vez más como un ecosistema para la industria de la defensa y el sector aeroespacial. La Unidad Militar de Emergencias ya es un referente a nivel internacional.

30 DE abril DE 2021. 08:30H Stefanie Claudia Müller

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El almirante Ignacio Céspedes Camacho está más que feliz de que haya empezado el “Marfibex” – el ejercicio de adiestramiento-. Después de un año sin poder organizar maniobras el jefe de los dos buques de guerra “Galicia” y “Juan Carlos I” de la base militar de Rota vuelve a entrenar a alrededor de 1000 marinos, pilotos y soldados en una operación anfibia en la Costa de Cádiz: “Todos estamos vacunados con una primera dosis, además cada persona se ha hecho una prueba y nadie ha dado positivo, estamos muy contentos de estar completos a bordo”, dice el veterano quien regresa los fines de semana a Madrid y disfruta a diario, después de sus turnos, de la gastronomía andaluza: “Se vive muy bien aquí”.

El presupuesto oficial de defensa en España es uno de los más pequeños en Europa pero para el país empresas como Airbus, Amper, Indra y Navantia son de mucha importancia, no solamente a nivel de soberanía nacional sino también en relación con el empleo porque han creado diversos ecosistemas. Además, el liderazgo de la Unidad Militar de Emergencias (UME) durante la pandemia y el temporal de nieve del pasado enero ha llamado la atención a nivel internacional. La imagen de la armada española, en consecuencia, es según las encuestas del CSIC muy buena, lo que también sucede gracias a cómo se involucra en la sociedad, algo que en países como Alemania no es tan usual.

Céspedes Camacho ha trabajado en los últimos meses sobre todo en remoto, lo que le ha llevado también a ganar algunos kilos: “He echado de menos trabajar en persona y en equipo con mi gente”, admite el militar que no esconde que su trabajo también le ha causado algunos problemas morales durante los muchos años de servicio: “Soy religioso. Gracias a Dios personalmente todavía no he tenido que matar a nadie”, admite el almirante que por su amable carácter no corresponde en absoluto a la imagen que muchos tienen de los militares.  Si los españoles tienen una gran virtud es el buen rollo que trasmiten, hasta en el servicio militar. El ambiente en los buques de guerra es tan bueno bajo el mando de Céspedes Camacho que el alemán Wolfgang Heiβ, teniente de Navío, que está de intercambio en España, no quiere volver a Alemania: “Estoy triste de que me tiempo se acabe aquí”, dice el joven, muy apreciado en el barco por su gran capacidad de adaptación, también a nivel lingüístico: “No solamente habla ya muy bien español, también tiene amplios conocimientos de nuestros vinos y quesos”, sonríe Céspedes Camacho que enseña con orgullo que el “Juan Carlos I” hasta tiene una capilla y un hospital con UCI para misiones humanitarias: “Los dos son de Navantia”. El “Juan Carlos I” es el mayor buque de guerra jamás construido en España con gran capacidad anfibia y aeronaval. Tiene un sistema antimisiles y alcanza una velocidad de 21 nudos.

Andalucía como ecosistema de la industria de defensa

Muchos de los operativos de la reciente maniobra “Marfibex” vienen de Andalucía. La región se está convirtiendo, cada vez más, en un ecosistema industrial militar y aeroespacial. “El sur de España presenta también un frente militar importante ante Marruecos que provoca constantes conflictos por sus movimientos de tráfico de droga, inmigración clandestina y agresiones indirectas contra España y Europa”, dice el experto en política de seguridad del Magreb Ignacio Cembrero. Al mismo tiempo, se ha creado un ecosistema que tiene todavía mucho potencial de desarrollo. La noticia sobre la continuidad de la fábrica de Airbus en Puerto Real ha sido otro punto positivo después de que se retomara la actividad militar tras la pandemia. Un gran proyecto que ahora por la situación ha quedado en el aire es la construcción del Hyperloop en El Puerto de Santa María. La empresa americana Airtificial tiene una planta para trabajar con la cápsula que viene de Francia. Mientras el Hyperloop está todavía pendiente, la primavera es dulce para el sector.

Aunque la clase S-80 del celebrado submarino de Navantia “Isaac Peral” llega con retraso y sobrecostes, es uno de los proyectos más ambiciosos de la industria naval y militar española. Por el momento suma cerca de 4.000 millones de euros, cuando el presupuesto original para la construcción de los cuatro nuevos submarinos era de 1.800 millones. Aunque España está buscando su lugar en el atractivo mundo de la defensa, desde de los círculos de la marina alemana se critica la producción “low cost” que se refleja, según ellos, en la calidad sobre todo en el caso de Navantia.  Para la sociedad española es difícil de entender en el contexto de la actual crisis económica y falta de liquidez del estado, “pero si los esfuerzos sirven para desarrollar también en Andalucía un ecosistema que ayude a la región que sufre un paro grande en invierno, la gente lo comprenderá mejor”, dice el Coronel Manuel Alfonso Pérez del campo de adiestramiento militar de la sierra del Retín, en Barbate.

¿El renacimiento de Indra?

Indra es a nivel tecnológico una de las empresas más importantes que tiene España y también a nivel de defensa, junto con Amper. Actualmente la primera asume una participación clave en todas las fases del diseño del sistema con Hensoldt y multiplicará su participación industrial en el desarrollo del mismo. Además, liderará el desarrollo de funcionalidades clave, explotando su conocimiento en guerra electrónica y modos de funcionamiento y las capacidades de la nueva tecnología incorporada al radar. La empresa española está también negociando con KKR sobre la compra de una parte en Hensoldt, que se acaba de estrenar con éxito en bolsa. Por el momento España exporta el 80% de lo que produce a nivel militar y es así el séptimo mayor exportador en el sector de la defensa en el mundo. Un modelo similar al Juan Carlos I se ha vendido a Australia y los buques logísticos tipo ‘Cantabria’ y la fragata F100, fueron adquiridos por Noruega. La competencia en este sector es enorme, las inversiones billonarias.

Una política exterior más activa en España refuerza el sector de la defensa

Había muchos comentarios últimamente sobre el traslado de la base militar americana en Rota al Norte de África pero Céspedes Camacho cree que son rumores para hacer ruido sin ningún fundamento. El almirante vive durante la semana en la base y regresa los fines de semana a Madrid: “Hay alrededor de 5000 soldados en la base que tienen un impacto en la zona y son importantes para la colaboración en el marco de la OTAN”, dice Céspedes Camacho. La nueva importancia de África en la política exterior de España y Europa también refuerza Andalucía como punto estratégico para misiones de seguridad y humanitarias. Todos los expertos están de acuerdo en que la industria espacial y de la defensa estarán cada vez más vinculadas. Las dos viven un momento de auge lo que ha llevado a Starburst, el primer y único acelerador aeroespacial y de defensa global del mundo, a operar también en España, donde el gasto militar aumenta aunque a un nivel muy bajo comparado con otros países. El presidente ejecutivo de Indra, Fernando Abril-Martorell, ha reivindicado hace poco el importante papel de la industria de la defensa en la digitalización de la economía española por su carácter tecnológico, ser intensiva en I+D y generar empleo de alta cualificación. “Sin duda nuestras tareas van a cambiar con la diferencia de las guerras actuales, pero la marina cada vez tendrá más importancia”, cree Céspedes Camacho.


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