martes, 18 junio 2019
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Europa

La subida y caída del sector automovilístico alemán

EEUU, China, Brexit y el cambio climático complican 2019 para Volkswagen, Mercedes & Co.

28 de marzo de 2019. 00:00h Stefanie Claudia Müller
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La guerra comercial entre China y EEUU, al igual que el entorno Brexit y el proteccionismo de Donald Trump con respeto a las propias marcas americanas, dañan la industria alemana, en especial sus pilares industriales: componentes, coches e industria de máquinas. Bosch, Mercedes, BMW, Volkswagen, Porsche, Audi – casi todos han anunciado una reducción de personal importante a nivel mundial. Desde hace un año, sus acciones sufren en bolsa porque los mercados emergentes como el chino ya no arrastran como antes. Según un estudio del Landesbank LBBW en Alemania, este año se reducen por primera vez las ventas en China, comparándolo con el mismo periodo del año pasado. En los dos primeros meses de 2019, las ventas de automóviles cayeron un 17,4%.

Quien quiera invertir en el sector, tiene que elegir entre las empresas más innovadoras con respeto a los cambios estructurales y disruptivos.

TOP TEN DE ACCIONES DEL SECTOR AUTOMÓVIL PARA 2019, SEGÚN TRADING TREFF

1. BMW

2. Continental

3. Daimler

4. Faurecia

5. Ferrari

6. Fiat-Chrysler

7. Hella

8. Nokian Renkaat

9. Peugeot

10. Plastic Omnium

Fuente: Trading Treff

LOS ALEMANES TIENEN QUE SER LOS PIONEROS DEL CAMBIO

Hemos asumido que tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas contra el calentamiento del planeta. Ahora también hay que preparar a la sociedad y a la economía para afrontar estos cambios, porque se tienen que financiar en gran parte con impuestos, es decir, con nuestro dinero. Solamente a Alemania, la transformación del flujo de tráfico en las ciudades y la prohibición de ciertos vehículos de Diesel, le va a costar al Estado, según una comisión de expertos, unos 120 mil millones de euros hasta 2030. Estas inversiones están acompañadas de una muerte anunciada de todo un sector, el del combustible, con masivas pérdidas de puestos de trabajo. Las ventas mundiales de automóviles (hasta 6 toneladas) cayeron un 0,7% en 2018. Se vendieron alrededor de 94,6 millones de unidades menos – el primer descenso desde 2009.

Aunque el empleo en el sector del automóvil en España subió casi un 1% en 2018, todas las patronales alemanes de fabricantes ven 2019 un año complicado y ya no hay vuelta atrás.

Tony Seba, de la Universidad de Standford, prevé que en 2025 ya no se van a vender vehículos con motores de combustible. También dice que cada vez más personas van a pasar de comprar un coche a compartirlo, especialmente en centros urbanos. Así, no solamente la industria alemana está en crisis, también lo están los fabricantes en EEUU, Francia, Italia, Japón y en otras partes del mundo que no hayan sabido adaptarse a la nueva realidad. Para España, la nueva movilidad también supone un enorme cambio porque es uno de los países más importantes en el sector de componentes, donde triunfa con empresas como Antolín y Ficosa. En Alemania destaca Bosch, Schaeffler y Hella, por ejemplo. Pero un coche eléctrico casi no necesita ni componentes ni reparaciones.

SE VERÁN CAMBIOS DRÁSTICOS EN LA ECONOMÍA DE ALEMANIA

La demanda de trabajo en el sector del automóvil va a cambiar de manera drástica, porque con menos vehículos y más coches eléctricos se transforma también el mundo de los componentes, las inspecciones, las gasolineras y las reparaciones, donde hasta ahora trabajaron millones de personas en todo el mundo. La revista alemana Wirtschaftswoche habla de una crisis existencial que se está produciendo sobre todo en Alemania, que ya tuvo que digerir estos últimos años la pérdida de la industria tradicional de fotografía y electrónica de consumo con la muerte de marcas conocidas o empresas como Braun, Grundig y Agfa. Además, sufre un retraso en el mundo digital y tiene un sector financiero débil expectante ante la fusión entre Deutsche Bank y Commerzbank.

La presión en Alemania con respeto a los esfuerzos de la lucha contra el cambio climático aumenta enormemente mes a mes. Aunque han mejorado mucho los coches y la eficiencia energética desde 1990, el volumen de vehículos en circulación también ha crecido por el aumento de la población, una expansión económica y también debido a un poder de adquisición mayor. Así la calidad del aire no ha mejorado mucho, a pesar de todas las medidas emprendidas desde 1990 en Alemania.

ALEMANIA APUESTA POR LA MOVILIDAD ELÉCTRICA

Para cambiar esto, el Gobierno alemán ha creado una mesa, “Futuro de la movilidad”, en la que debaten los fabricantes, los sindicatos y las instituciones medioambientales, así como los lobbies de consumidores. Por el momento, el ambiente en esta mesa está muy “caldeado” porque los intereses son muy opuestos y en algunos casos los miedos son existenciales. El debate es tan serio que hasta algunos fabricantes como Volkswagen piensan ya en salir de su patronal VDA, hasta el momento toda una eminencia en el sector. Henning Kagermann, Jefe de la plataforma de debate “Futuro de la movilidad” y asesor de Innovación de Angela Merkel, considera que hasta final de 2030 habrá 14 millones de coches y miles de autobuses y camiones eléctricos en Alemania.

Sin embargo, la industria ve solo probable unos 10,5 millones coches eléctricos para 2030. Pero las organizaciones medioambientales aumentan la presión sobre los últimos porque, aunque realmente se consigan 14 millones de coches eléctricos, Alemania no llega a sus objetivos de protección del clima. El periódico alemán Handelsblatt exige por ello una restructuración total del transporte público y la tecnología que se aplica al sector logístico. Lo que parece poco probable es que los consumidores que también están en esta mesa acepten otra subida de impuestos sobre la gasolina como algunos exigen. Alemania ya es uno de los países de la UE más caros a nivel energético. El consumidor eléctrico ya paga un precio muy alto para la salida de la nuclear, y lo hace con bastante dignidad.

ES NECESARIO UNA ACCIÓN CONCERTADA

El actual Gobierno alemán quiere impulsar más medidas e impuestos contra el calentamiento del planeta, pero a nivel mundial para no perder competitividad y ser más eficaz en la lucha. CDU y CSU proponen en sus programas electorales que se introduzcan impuestos internacionales de clima, primero a nivel de G20. Las patronales de los fabricantes exigen también que se acabe con una “economía de planificación” y que el clima lo regule el mercado y no la política. Así, la “Mittelstandsvereinigung“ exige que se quiten las subvenciones para renovables. Creen que las actuaciones solitarias de Alemania no tienen sentido y que son necesarios actos globales para generar un impacto decisivo. En este contexto, el jefe de los liberales (FDP) en Alemania, Christian Lindner, exige al Gobierno más valor: “Podemos ser pioneros y empezar a transferir el trading con certificados de emisión a otro sector diferente al energético, como por ejemplo la agricultura, el tráfico y la industria del real estate”.