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Las sombras de la Comisión von der Leyen

Gentiloni, Jourová, Schinas y Trócsányi tendrán que despejar todas estas dudas y no será la primera vez en la historia de la Comisión Europea que la cámara rechaza a un político o fuerza un cambio de su cartera

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Xandre Mato (Bruselas)

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Gentiloni, Jourová, Schinas y Trócsányi. Cuatro nombres y los cargos recibidos que empañan la presentación de Úrsula von der Leyen, presidenta electa de la Comisión Europea, de la estructura de su ejecutivo comunitario. La primera Comisión paritaria en la historia de la UE comenzará su andadura el 1 de noviembre. Pero antes, tendrá que pasar por el examen de la Parlamento Europeo.

La alemana subió al pódium del edificio Berlaymont, el gigante de cristal y acero sede de la Comisión en uno de los dos corazones del barrio europeo de Bruselas -la plaza Luxemburgo donde se encuentra la Eurocámara es el otro centro neurálgico-, para anunciar un Colegio de Comisarios de quilates, con mucho peso político. Ex primeros ministros, antiguos titulares de Finanzas o Exteriores, vicegobernadoras de Bancos Centrales y hasta un ex presidente del Parlamento Europeo, el español Josep Borrell. Sin embargo, varios puestos están provocando una importante polémica y rechazo.

Las sombras de la Comisión von der Leyen

Las razones son diversas. Que un italiano, Paolo Gentiloni, sea nominado como próximo comisario de Economía cuando su país es el segundo con la mayor ratio de deuda/pib de la UE, un 134%, con un presupuesto que desafiaba las recomendaciones de ajustes estructurales de Bruselas, ha desatado la ira en algunas capitales. El enfrentamiento Norte-Sur en el seno de la eurozona por políticas económicas dispares vive un nuevo capítulo.

Anticipándose al movimiento con Gentiloni, el canciller austríaco, Sebastian Kurz, aseguró rechazar “categóricamente un relajamiento de las reglas del [Tratado de] Maastricht, como exige Italia”. Y ponía el dedo en la llaga de los problemas de endeudamiento de ese país al asegurar que “no debe convertirse en una segunda Grecia” y que “en cualquier caso, ¡no estamos preparados para pagar las deudas de Italia!”. Kurz es uno de los líderes de un movimiento de varios Estados Miembros, que incluye a Países Bajos o Finlandia, que pide “sanciones automáticas” para los socios que “incumplan las normas presupuestarias” del Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Gentiloni es un político experimentado, fue primer ministro de su país y antes ministro, pero ni su formación académica ni sus cargos previos están relacionados con la economía, lo que dificultará su aprobación por el Parlamento Europeo. Sin el apoyo de la cámara, ningún candidato a comisario puede salir elegido. El italiano se beneficiará del acuerdo tácito entre populares europeos, socialdemócratas y liberales para sacar adelante la Comisión von der Leyen pero son previsibles votos en contra tanto de varios conservadores como entre las filas liberales escandinavas o bálticas.

¿BRUSELAS Y EUROPA COMO REFERENTES?

Más problemas pueden tener la checa Věra Jourová y el húngaro Lázsló Trócsányi para sus cargos como vicepresidenta y comisaria de Valores y Transparencia y como comisario de Vecindad y Ampliación. Jourová tendrá que lidiar con los dosieres por vulneración del Estado de Derecho de Polonia y Hungría cuando, precisamente, procede del partido de un primer ministro acusado de uso fraudulento de fondos europeos en su holding agroalimentario. Además, el gobierno rumano la denunció por falsificar su investigación como actual comisaria de Justicia sobre los progresos de Rumanía en la lucha contra el crimen y la corrupción.

Igual que hace cinco años con la Comisión Juncker, el nombramiento de un comisario húngaro procedente del gobierno de Viktor Orbán vuelve a ser controvertido. Trócsányi fue el ministro de justicia de Orbán que puso en marcha la polémica reforma del Tribunal Constitucional para erosionar sus poderes y así la separación de poderes en Hungría. Un político capaz de defender que “hay diferentes interpretaciones” de la democracia y miembro de un ejecutivo que al cerrar sus fronteras durante la crisis de los refugiados provocó el colapso de los centros de recepción griegos. Uno de los pesos pesados del gobierno Orbán, detrás de los recursos ante la justicia europea contra los mecanismos de reasentamiento y redistribución de los demandantes de asilo, necesarios para evitar un ‘tapón humano’ en los Balcanes, ocuparía la cartera de Vecindad y Ampliación.

La eurodiputada liberal Katalin Cseh califica su nombramiento como “totalmente inaceptable” al tiempo que mencionaba el asilo otorgado por Trócsányi al ex primer ministro macedonio, que escapó de la justicia en su país para no ir a la cárcel, o las ayudas a traficantes de armas rusos.

Josep Borrell supervisaría a este comisario en una dirección colegiada que puede provocar chispas. La migración queda fuera de las competencias de ambos, pero como reconocen fuentes diplomáticas “hoy es difícil encontrar una política que no tenga una dimensión exterior” y citan la política migratoria “aunque esté en la cartera de Home Affairs (Interior)”.

La última de las carteras polémicas será también una vicepresidencia, ‘Proteger nuestro modelo de vida europeo’. En este caso no por la persona que la ocupará, Margaritis Schinas, ex portavoz jefe de la Comisión Juncker, antiguo eurodiputado, ferviente europeísta, un griego que habla perfectamente el castellano, inglés y francés, sino por las competencias a su cargo. Bas Eickhout, uno de los jefes de la bancada verde en la Eurocámara, alerta que existen “serias dudas sobre las prioridades” en el título de esa cartera “al incluir seguridad y migración”. El eurodiputado verde se pregunta si “mantener a la gente fuera de Europa es el modelo de vida europeo”.

En pocos días comenzarán en el Parlamento Europeo las audiencias de los candidatos a comisarios, para examinar sus competencias y aptitudes al puesto designado por von der Leyen. Gentiloni, Jourová, Schinas y Trócsányi tendrán que despejar todas estas dudas y no será la primera vez en la historia de la Comisión Europea que la cámara rechaza a un político o fuerza un cambio de su cartera. Ya ocurrió con el actual comisario húngaro que llegaba, también, del Gobierno Orbán.

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