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Lufthansa se autodestruye

Los días de Carsten Spohr como CEO están contados. Su estrategia durante la pandemia y, ahora, en un verano con récord de turistas no gusta a nadie y los sindicatos no entienden el contexto de la crisis

08 DE agosto DE 2022. 07:32H Stefanie Claudia Müller

Lufthansa Iberia Dirigentes Digital

2022 no es un buen año para Lufthansa. Y tampoco lo han sido los dos anteriores. La rescatada línea área más grande de Europa representa una parte de los problemas actuales que viven los aeropuertos alemanes con sus miles de vuelos cancelados. “El grupo despidió demasiado personal de mantenimiento y administrativo durante la pandemia sin pensar en que el turismo y el tráfico aéreo volverían con mucha intensidad”, explica André Dosé, exjefe de la línea área Swiss que ahora también es parte de Lufthansa. El caos de los vuelos provocó 158 millones de euros en pagos de compensación a los clientes durante el segundo trimestre, dijo la aerolínea. Sin embargo, con una mayor ocupación, los ingresos promedio, un indicador de los precios de los billetes, aumentaron un 24% en comparación con el mismo periodo del año pasado e, incluso, un 10% por ciento por encima del nivel anterior a la crisis.

Lufthansa Cargo es el gran ganador de la actual crisis

Con la excepción de Swiss, todas las aerolíneas de pasajeros registraron pérdidas en el segundo trimestre. La filial de fletes Lufthansa Cargo es la que volvió a salvar el resultado del grupo. Ajustada por efectos especiales, la compañía ganó 393 millones de euros de abril a junio tras una pérdida de 827 millones de euros hace un año. 

El problema es que, a pesar de un volumen de turistas récord en 2022, casi todas las líneas áreas viven unas crisis de márgenes debido a la casi duplicación de los precios del combustible para aviones con respecto a 2019. Esto, unido a la inflación de los salarios y las tasas de aterrizaje, hace que los viajes requieran una mayor eficiencia operativa. Lufthansa, a diferencia de Iberia, claramente falla en este intento. Unos retos a los que hay que sumar la escasez de personal de tierra en el caso de Alemania.

En el país germano, este verano se mezclan las pocas ganas de trabajar de algunos con una gran demanda en casi todos los sectores, lo que lleva a un empleo pleno técnicamente. A diferencia de España, en Alemania los infectados con COVID-19 tienen que quedarse en casa, aunque no tengan síntomas. Y, por ello, algunas compañías de handling tienen actualmente al 40% de su personal en casa debido a alguna enfermedad: “Está claro que de esta parte hay un buen porcentaje de gente que aprovecha la situación y simplemente no quiere trabajar”, dice una ejecutiva del sector. 

Las críticas se encendieron sobre todo con el CEO Carsten Spohr, que parece no saber controlar el enfado de su personal. No obstante, los sindicatos tampoco parecen entender la situación actual del sector aéreo. Después de un periodo de negociaciones en el que exigían un aumento salarial del 9,5%, de al menos 350 euros al mes, en 12 meses, lo que se traduciría en mayores aumentos en los tramos salariales más bajos y que que el salario por hora fuera de al menos 13 euros, este requisito ya ha sido aprobado. No obstante, ahora los pilotos amenazan con organizar una huelga.

El espíritu de “yo quiero más por menos trabajo” hunde a Alemania 

En España este debate no existe. Así Iberia está en otra onda y aprovecha el momento para mejorar su imagen. No sufre huelgas y en los últimos años la compañía ha ganado enormemente en prestigio debido a sus inversiones en tecnología y su buena relación precio/calidad. Tal y como acredita la consultora internacional Cirium, Iberia es una de las aerolíneas más puntuales de Europa. Mientras en el aeropuerto de Düsseldorf a las 7 de la mañana ya se están formando colas kilométricas, Iberia sale a la hora prevista y llega antes de lo acordado. El consejo de administración de Lufthansa intenta aguantar este bache temporal y prepararse para el futuro que, a la fuerza, tiene que ser más verde. 

Spohr tiene que aprender rápido cómo ahorrar dinero teniendo en cuenta los altos precios del queroseno que, según el físico español, Antonio Turiel, no van a cambiar: “Queda muy poco crudo barato y la demanda para combustibles fósiles no cambiará a corto plazo”. El experto considera que tal y como está planificada la transición verde no será posible y solamente nos queda un cambio de sistema económico como ya lo estamos viviendo. En este escenario variopinto, Lufthansa quiere posicionarse como línea aérea ecológica. Bajo el nombre de "tarifa verde", el grupo está probando una oferta que incluye la compensación de CO2 en la tarifa. Para ello, Shell suministrará a Lufthansa queroseno sintético.

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