lunes, 17 junio 2019
ZONA PREMIUM
Europa

Mafia, economía de sombra y deudas: Italia necesita un Macron

Nápoles concentra todo lo bueno y lo malo de un país que se está autodestruyendo. Los refugiados no son el problema y tampoco el gobierno actual

11 de diciembre de 2018. 00:00h Stefanie Claudia Müller
  • Image
    Panorámica de Nápoles (Italia). Foto / Shutterstock

Nápoles es auténtico, acogedor y creativo. Pero también oscuro y pobre. La Camorra no es visible para los turistas, “pero nosotros sabemos quién es y dónde están”, dice la activista política Francesca de Marinis. Se dice de España que es un país con una enorme capacidad de autodestrucción, pero no parece nada comparado con Italia. Sus mafias han crecido tanto en las últimas décadas que están ya operando en toda Europa. Justo este miércoles hubo una gran operación policial en Holanda, Alemania y Bélgica contra la “Ndrangheta”, un grupo mafioso del sur de Italia. Mientras que en España se lucha contra la corrupción y a nivel económico parece que el país ha salido de su maldición de autodestruirse, Italia entra cada vez más en un túnel sin salida. Debido a la poca transparencia económica, su renta per cápita con 28.500 euros al año no se aleja mucho ya de los 25.100 euros de España. Con una deuda pública que está en el 131% de su PIB, mientras España ya ha bajado a un 98%, Italia no tiene maniobra y quizás dentro de poco se produzca lo que ya previó José Luis Rodríguez Zapatero: “España va a ser más rico que Italia”.

Si algunos italianos creen que la austeridad de Merkel era ya difícil, se van a sorprender de lo que vendrá en los próximos años para bajar la deuda. España – sus empresas y sus bancos - han aprendido rápidamente de su última crisis, mientras las entidades italianas dan dolor de cabeza a todo el mundo. La economía española se ha internacionalizado y modernizado. El gobierno italiano y su tejido industrial al contrario parece que no han entendido la urgencia de unas reformas a fondo. Gran parte de los italianos tampoco están dispuestos a sufrir recortes como los portugueses, griegos y españoles para que luego el país salga reforzado y con una nueva base económica sostenible. Como Emmanuel Macron, el actual gobierno debería hacer reformas a fondo que recorten privilegios de empleados y funcionarios a pesar de las huelgas y protestas que se puedan producir. En Alemania, la agenda 2010 del canciller de entonces Gerhard Schröder tampoco ha gustado mucho, pero ahora todo el mundo elogia su trabajo.

SER ANTIEUROPEO SALE YA CARO

Por lo menos parece que el gobierno italiano tan criticado en Bruselas ha entendido que su estrategia antieuropea le sale cara. El periódico italiano de oposición "Il Folgio" de Roma dice que el spread de la deuda soberana ha causado unos 36.000 millones de gastos de financiación este año. Además, la bolsa de Milán está en una tendencia bajista desde el inicio del Gobierno esta primavera. Ahora mismo cada uno de los 60 millones de italianos paga como 1.000 euros de intereses al año solamente para bajar la deuda antigua. La refinanciación del estado es una trampa que ya ha forzado a otros como Grecia y Portugal a recortes sociales sangrantes, para tener otra vez oxígeno.

Martina Nesci es una de los muchos napolitanos que están hartos de las pocas perspectivas en su país. La estudiante se queda en Nápoles para terminar su carrera de biología: “¿Pero qué trabajo puedo yo luego encontrar por aquí? Me tendré que ir a Alemania, Francia o Inglaterra como muchos de mis amigos”. Denuncia la gran cantidad de gente que trabaja en negro y que no está dispuesta a cambiar: ”Obviamente hay un problema cultural aquí”. Nesci se queja además de una burocracia abundante e ineficiente, sobre todo en el mundo educativo. Su padre Giuliano que lleva un pequeño “Bed & Breakfast” en Nápoles cree que a causa de todos estos males todavía existe la mafia en gran parte del país: “Al final son inversores y en sitios como Nueva York casi se ha podido erradicar la mafia de la calle porque se han dado cuenta de que es más fácil y rentable invertir en el capital de empresas que ganar dinero con la recaudación forzada y violenta”.

ITALIA ESTÁ ARRIESGANDO TODO

A causa de todos estos problemas de fondo, Italia ha perdido su fuerza económica. Hace solo 25 años era referencia en moda, en muchos oficios como cristal, cerámica, diseño, coches y alimentación. ¿Pero qué ha quedado de su industria y de sus marcas tan prestigiosas? En el norte de Italia se venden muchas fábricas e inmuebles abandonados a inversores americanos y en el sur aumenta el paro. Mientras que estos son los problemas reales de Italia, el polémico ministro del interior Matteo Salvini sigue produciendo titulares negativos para la imagen de su país y se representa sin vergüenza como un racista, en lugar de reconstruir la fuerza económica. “Los italianos en su mayoría somos capaces de compartir y ayudar al prójimo, da igual que color de piel tiene”, dice De Marinis. Ella misma es voluntaria en un gran centro social en el centro de Nápoles.