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Entran más y más inversores extranjeros en el mercado alemán de e-movilidad

Los e-coches ya no proceden de BMW & Co. sino de Tesla, Togg y Nio. Grupo Antolín es uno de los mayores proveedores de un negocio cada vez más internacional.

24 DE agosto DE 2021. 07:24H Stefanie Claudia Müller

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Gürcan Karakaş, CEO de TOGG

Con el cambio climático encima, el sector ha aprovechado el momento de la pandemia. Rápidamente se ha creado a nivel global toda una industria de movilidad verde de reciente aparición que parece más abierta a nuevos jugadores. Esto ha empujado a todo el sector de forma que el primer trimestre de 2021 ha sido para los grandes fabricantes de automóviles mejor que el de 2019 - gracias a la creciente demanda asiática. El beneficio operativo de las 15 mayores marcas es casi un tercio más alto que en 2017. Los fabricantes alemanes siguen fuertes en este mercado pero han apostado durante demasiado tiempo por el motor de combustión siendo ese el negocio más importante comparado con el coche eléctrico que se compone de menos partes y requiere menos trabajo de mantenimiento. Volkswagen, BMW y Daimler han dominado el sector durante mucho tiempo, sobre todo en las marcas de alta gama y han abusado de su poder. Sin embargo, los constantes escándalos de corrupción, cárteles en cuanto a precios y hábitos criminales han dañado a su imagen. También los proveedores españoles se dan cuenta que hacer negocio con los chinos es, en algunos aspectos en contra de todos los estereotipos, más fácil que con los alemanes que exigen demasiado. El CEO de Tesla, Elon Musk, llenaba al principio las cajas de algunos proveedores pagando por adelantado, mientras los grandes fabricantes alemanes suelen pedir descuentos notables para cierto volumen de negocio antes de empezar a comprar componentes y quieren cada año mejores condiciones.

El coche eléctrico supone un gran negocio global

Con más de 80 millones de habitantes Alemania es un mercado muy interesante para probar cualquier tipo de movilidad verde. Además, el Gobierno se ha fijado el objetivo de reducir las emisiones de CO2 en su sector de transporte en alrededor de un 40 por ciento para 2030, lo que también supone una renovación de sus flotas de transporte público. La densidad de población es una de las más altas en Europa y la presión ecológica por parte de la población reflejada en el éxito del partido de Los Verdes es enorme. El país es un hub logístico y un cruce de caminos importante para la mercancía por carretera. Muy probablemente los Verdes estarán en el próximo Gobierno que se forma este otoño en Alemania y hasta podrían presentar una nueva canciller, lo que supondrá un enorme impulso para los coches eléctricos y la energía renovable. Solo para lograr el actual objetivo de emisiones alrededor de diez millones de autos eléctricos tendrían que circular por las carreteras de Alemania. Por ahora no son ni 800.000, incluyendo los híbridos.

La llegada de los turcos

Ahora toda la lucha se concentra por el motor eléctrico y las baterías, con las patentes alrededor. En estos segmentos los alemanes sí buscan dominar el mercado. Sobre todo, Bosch, ZF y la sucursal de Continental Vitesco esperan generar un alto volumen de negocio. Tanto para los proveedores de componentes, como para el Grupo Antolín de Burgos, ha empezado una interesante carrera que se centra, por sorpresa para muchos expertos, otra vez en Alemania. La nominada “Gigafactory” de Tesla en Berlín ha roto todos los esquemas. El ultimo fabricante que ha llegado al mercado alemán es Togg (Turkey Automobile Initiative Group) cuya directiva está compuesta por exmiembros de Bosch y Hyundai. La marca turca quiere competir con un SUV eléctrico asequible. El ex gerente de Bosch y CEO de Togg, Gürcan Karakas, tiene que jugar a dos bandas y luchar contra el abuso político de su presidente Recep Tayyip Erdogan que había prometido comprar los primeros 30.000 modelos para la administración pública. En Alemania llaman ya a la marca “el coche de Erdogan”. Como el político turco no está muy bien visto entre los alemanes por su estilo autoritario, su vínculo con Togg podría ser más bien una desventaja a la hora de vender en el mercado germano. Sin embargo, viendo el precio de los vehículos, los turcos tienen ventaja reforzada por su débil moneda. Karakaş ha confirmado que la batería se producirá de la mano de Bosch en Turquía. A medio plazo, la joven empresa se ha marcado el objetivo de producir hasta 175.000 vehículos al año. También para España el e-choche es un negocio con gran futuro por el que Seat ya había apostado hace 28 años en los Juegos Olímpicos de Barcelona con el e-Toledo.

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