domingo, 18 agosto 2019
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"Merkel 2" quiere más libertad económica

La nueva jefa del CDU no pudo demostrar logros económicos como ministra del "Land“ Saarland, pero ahora en Berlín quiere aprender de sus errores y de las de su antigua jefa

22 de enero de 2019. 00:00h Stefanie Claudia Müller
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Menos inmigrantes, menos impuestos, más moral cristiana, más controles sobre prestaciones sociales, menos debates negativos sobre el diésel y más ayuda práctica para los que realmente la necesitan. Esto resume la estrategia de la sucesora de Angela Merkel en el oficio de jefa del partido y quizás también canciller en 2021, cuando haya nuevamente elecciones al parlamento nacional en Berlín.

Annegret Kramp-Karrenbauer, con el apodo AKK, sube contra las predicciones en las encuestas y empieza el nuevo curso del CDU con una medida que muchos han esperado en Alemania con respeto a los más de cuatro millones de personas que reciben algo como una renta básica, la famosa prestación de Hartz IV. Ella exige: más control de este pago social, más exigencia de la necesidad del recipiente y más iniciativa propia de los que aprovechan Hartz IV. Quien está en este programa y niega trabajos tiene que aceptar que se le reduce la ayuda sucesivamente.

Lo que más gusta a los opositores del Gobierno de Merkel: la nueva jefa del CDU quiere también investigar si puede haber puntos legalmente cuestionables con la política de inmigración desde 2015 bajo el mando de la actual canciller como denunciaron algunos Gobiernos europeos y la extrema derecha en Alemania, la AfD (Alternative für Deutschland). Una política más estricta en temas de inmigración hace también subir la simpatía de AKK en el CSU, el partido hermano de Bavaria con el que Merkel ha tenido discusiones constantes sobre su curso en esta materia.

Con estos primeros pasos, se nota que AKK es una mujer independiente con una inteligencia práctica y con un instinto político diferente al de Merkel, a la que culpan por no haber movido nada a nivel económico desde 2015. Sin embargo, AKK es en su gestión similar a ella, seguramente la representativa alemana más popular en todo el mundo desde la primera Guerra Mundial. La sucesora de Merkel es femenina, amable, dulce, un poco "Mutti“ (máma) como Merkel, pero firme y más consciente de que hay que cambiar mucho en el rumbo del partido para frenar la extrema derecha y la desaceleración económica.

AKK BUSCA ALIADOS EN LA ECONOMÍA

AKK es como Merkel una mujer que no quiere liderar por su instinto de poder, si no realmente por una responsabilidad cívica. Ella sabe que necesita a los ultraliberales en la CDU que apoyaron al otro candidato a la presidencia del CDU Friedrich Merz para su mandato. Este banquero de inversión fracasó en diciembre ante una AKK que con cada paso que da sorprende a su entorno con un estilo modesto, pero muy firme y inteligente.

Ella quiere implicar a Merz en su estrategia económica y acoge algunos de sus puntos, entre ellos, bajar la carga fiscal a las empresas. Así quiere intentar, como el PP en España, convencer a los votantes perdidos a la AfD de hacer la cruz de voto otra vez dónde el CDU. Las 15 elecciones regionales y comunales que hay en Alemania serán ya una prueba para su mandato y su posible candidatura para la posición de canciller.

AKK QUIERE UNA POLÍTICA AMBIENTAL RAZONABLE Y MENOS IMPUESTOS

Para ganar otra vez la mayoría absoluta en Alemania quiere también dar la vuelta a algunos debates actuales, por ejemplo, sobre gasóleo. Deutsche Umwelthilfe, una fundación financiada por el estado, inició el año pasado una campaña muy negativa que ha liderado la prohibición de este tipo de coches en algunas ciudades alemanas, siendo el sector automóvil la industria principal de Alemania, de la que dependen casi medio millón de puestos de trabajo. AKK ha dicho que hay que repensar todo este debate negativo sobre el gasóleo y también si Deutsche Umwelthilfe debería recibir dinero estatal. Alemania va mejor que nunca económicamente, pero los alemanes se quejan. AKK no lo entiende, pero tiene que reaccionar si quiere salir de la situación de estancamiento de la Gran Coalición con la SPD que aburre al país.

AKK quiere bajar los impuestos a las empresas y acabar con el impuesto de solidaridad que paga la parte occidental de Alemania para la parte oriental antes de los previsto, el Solidaritätzuschlag. Con estas medidas, la nueva jefa de la CDU quiere hacer paces con el enfado que crece en su país en la derecha y viendo que la economía alemana después de 10 años de crecimiento se está deacelerando. Lo que está claro desde el punto de vista de las mujeres que trabajan: AKK no fomenta, igual como Merkel, un rol de mujer tradicional solamente orientada a ser madre y sabe poner igualdad en la práctica de manera inteligente. Cuando preguntan a esta madre de 56 años como ha combinado su carrera política con su familia, dice: "¿Y por qué no preguntan esto a todos los hombres que están en política?"