miércoles, 21 agosto 2019
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Reino Unido atraviesa una crisis histórica

Con British Steel en concurso, ya hay otra víctima del Brexit. Theresa May podría renunciar a su cargo este viernes por la difícil situación económica y política en la que se encuentra

23 de mayo de 2019. 17:32h Stefanie Claudia Müller
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El acero representa en el Reino Unido mucho más que un importante material de construcción. Ha dado trabajo a miles de británicos durante décadas y ha provocado los peores enfrentamientos con el Gobierno nacional. De los 320.000 británicos que trabajaban en la industria siderúrgica en 1971, quedaban recientemente poco más de 32.000. Con el Brexit, la crisis del sector se acelera: British Steel ya está en concurso de acreedores. Los clientes europeos han reducido sus encargos debido al temor por las dificultades de suministro. La empresa emplea a 5.000 personas, además de los 20.000 puestos indirectos entre proveedores y empresas dependientes.

La oposición quiere que se nacionalice British Steel

La noticia de la muerte de British Steel es una bomba para toda la economía británica, pero sobre todo para el Gobierno de Theresa May. Muchos británicos y la oposición están enfadados porque su equipo se haya negado a rescatar la empresa. “Esto es contrario a la ley”, dijo el ministro de Economía, Greg Clark. Las demandas de la oposición para nacionalizar la empresa en vista de su gran importancia para los trabajadores no han sido respetadas. Ahora el propietario de British Steel, la empresa de Private Equity Greybull, busca un nuevo propietario, pero no debe ser fácil en el actual entorno del sector. ThyssenKrupp podría estar interesado en comprarla después del divorcio con Tata Steel, pero está también en medio de una tormenta histórica, con problemas financieros cada vez más urgentes por la caída de su valor en bolsa.

El caos británico a nivel económico y político es ya tan grande que Theresa May anunciará su dimisión este viernes, según “The Times”. Según el periódico británico, May permanecería en el cargo hasta que se encuentre un sucesor. Adicionalmente May tiene que afrontar también un resultado desastroso de su partido en las elecciones europeas si se cumplen las encuestas.

Ya va nada como se pensaba en Reino Unido

En realidad, los británicos querían estar fuera de la UE hace mucho tiempo para quedar liberados de la Unión, según los partidarios del Brexit. Pero como no pueden acordar las condiciones para salir del bloque, este jueves, los británicos tienen que decidir sobre 73 diputados para el próximo Parlamento de la UE. Junto con los Países Bajos, son la primera oleada de las elecciones europeas. Para el Reino Unido son condiciones muy específicas, pero sus consecuencias pueden ser graves. Según encuestas a nivel nacional, el partido “Brexit”, creado el 20 de enero de 2019 y a favor de un Brexit inmediato y duro, estaría en cabeza con hasta un 37 por ciento. El Partido Laborista y los demócratas liberales luchan por el segundo lugar. Los conservadores estarían en cuarta o quinta posición, por detrás de los verdes.

La posible muerte política de May se produciría después de una delicada situación desde hace meses, que culminaría con el rechazo a salvar a una empresa emblemática del país que toca además la fibra de los británicos. Aunque British Steel ha pasado por tiempos turbulentos, no se merecía este fin en parte provocado por la política desastrosa del gobierno británico, creen algunos observadores. British Steel fue creado en 1967 y privatizado en 1988. Once años más tarde se fusionó con la planta de acero holandesa Koninklijke Hoogovens para formar Corus. Corus, a su vez, fue comprada por Tata Steel en 2007. Y en 2016, Tata Steel vendió grandes partes de sus operaciones al inversor privado Greybull capital, que tres años más tarde tiene que registrar la insolvencia de la empresa.

El impacto económico fatal de un referéndum

Después de los problemas que tiene también la empresa emblemática de turismo Thomas Cook, se teme un efecto dominó en la economía británica. El país corre el riesgo de pasar de la quinta economía más grande del mundo a la séptima, advierten los analistas de Pricewaterhouse Coopers (PwC). Según lo informado por la Oficina Nacional de Estadísticas, el PIB aumentó solo un 1,4 por ciento el año pasado, su crecimiento más débil desde 2012.Los estadísticos registraron sobre todo una disminución en la actividad comercial en la producción de industrias clave como la industria automotriz y el acero, así como en los sectores de construcción y servicios. La inversión corporativa también se redujo por cuarto trimestre consecutivo. Además, los hogares privados, hasta ahora casi sin preocuparse por su comportamiento de consumo, gastaron solo un 0,4 por ciento más en el último trimestre de 2018.