lunes, 16 julio 2018
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Rusia apuesta por el potencial gasista del Ártico

Empresas rusas invierten cantidades millonarias en mejorar las rutas árticas y el transporte de recursos energéticos

11 de julio de 2018. 00:00h Adrián Varela
  • Fuente / Shutterstock
    Rusia, a la conquista de la riqueza gasista del Ártico

Desde hace un lustro, el Gobierno y el sector energético ruso se han marcado el objetivo de convertir el Océano Ártico en una nueva ruta comercial y energética que ayude al país a paliar su situación económica. El país, lastrado por sanciones internacionales y progresivamente aislado de sus socios comerciales tradicionales, busca aprovechar el cambio climático para reforzar su economía.

De hecho, según los expertos climáticos, los hielos perennes del Ártico son ahora más fáciles de romper y atravesar con buques especializados y equipos de perforación gasista, debido al incremento paulatino de la temperatura terrestre.. Este fenómeno ha motivado que la industria energética invierta buena parte de sus recursos en barcos capaces de surcar el océano más septentrional y abrir nuevas rutas.

Ése es el caso de la gasista Novatek, que ha reunido a un amplio grupo de inversores para sufragar la construcción de quince buques de más de 300 metros de eslora y que contarán con los depósitos de carga más grandes jamás construidos. Así, según la agencia Bloomberg, cada uno de ellos podría transportar el equivalente a un millón de barriles de petróleo, mientras que conjuntamente serían capaces de mover al año 16,5 toneladas de gas natural liquificado.

El tamaño de los depósitos de estos buques se justifica por la elevada capacidad de producción que Novatek estima en su yacimiento Yamal, a 600 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico. Así, la planta está valorada en 27.000 millones de dólares, debido a que dispone de una capacidad estimada de 1,24 billones de metros cúbicos de combustible fósil por explotar, que equivalen a 8.000 millones de barriles de petróleo.

La construcción de estos nuevos buques, que no necesitan de barcos rompehielos que les abran camino, permitirá la circulación de barcos en el Mar de Kara, desplazándose a través de hielo de más de dos metros de espesor. De este modo, los cargueros surcarán en invierno rutas con dirección a Europa y en verano hacia Asia, alcanzando el Estrecho de Bering en menos de una semana. Esta capacidad de desplazamiento ha sido posible gracias a la participación de compañías foráneas, como la compañía de ingeniería sueco-suiza ABB, que ha diseñado los propulsores de los buques.

La "colonización del Ártico" es uno de los principios geoestratégicos con los que el presidente ruso, Vladimir Putin, pretende volver a impulsar el papel de su país como potencia política y económica a nivel mundial. En el pasado mes de diciembre, el propio Putin inauguró la planta Yamal de Novatek y destacó que "Rusia, al igual que consiguió conquistar Siberia en el siglo XVIII y XIX, conseguirá a lo largo del siglo XXI y el próximo dominar el Ártico y abrir la ruta del Mar del Norte".

A pesar de la oposición de los grupos ecologistas y de EEUU y Canadá, que ven como su lado del Ártico no se está descongelando a la misma velocidad que la orilla rusa, Moscú conseguirá posiblemente ser la primera potencia en explotar comercial y energéticamente el Gran Norte. De hecho, los expertos prevén que, en torno a 2040, cuando los hielos del Ártico empiecen a desaparecer completamente durante el verano, Rusia ya habrá expandido su dominio en una región que todavía está por explorar.