miércoles, 24 abril 2019
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Sebastian Kurz - el rockstar de la política europea

El joven canciller no ha acabado sus estudios, pero con su éxito demuestra que en política hay que ser sobre todo práctico y ágil.

04 de febrero de 2019. 00:23h Stefanie Claudia Müller
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Sebastian Kurz es, con 32 años, el jefe de gobierno más joven de Europa. No presume de títulos y reconoce en su página oficial que no ha acabado sus estudios de Derecho. A diferencia de España, en Austria esto nunca ha sido causa de polémica. Lo que le aporta simpatía es, entre otras cosas, que los salarios netos de los austríacos van a seguir subiendo en 2019, según previsiones del Wirtschaftsforschungsinstitut (Wifo).

Pero igual que en Alemania, el gobierno austríaco tenía que revisar a la baja el crecimiento del PIB de este año. El economista austríaco Christoph Badelt ve “nubes, pero no son negras”. En lugar de un 2,7%, Austria crecerá solamente un 2% en 2019, según las previsiones del Wifo. España no es un aliado importante, pero para las empresas españolas el mercado austríaco es cada vez más importante. Aparte de infraestructura, invierten en el sector hotelero, industrial y de la moda.

Aunque en su discurso en el Foro de Economía Mundial en Davos elogia a España por ser un país que ha podido agitar le economía bajando impuestos, el tema de conflicto entre Austria y España es la inmigración. Kurz, que gobierna con la ultraderecha FPÖ, ha protegido las fronteras austríacas y ha cortado ayudas sociales para ciudadanos extranjeros que viven en Austria. España, sin embargo, empieza el año con una fuerte presión inmigratoria.

Si bien es cierto que el número de personas que llegaron a Europa sin papeles ha disminuido en 2018 según datos de Acnur, en el caso de España ha aumentado un 131% hasta 65.400 y en enero la tendencia sigue así. Muchos de estos inmigrantes ilegales suben luego al norte de Europa, lo que enfada a los austríacos y alemanes. Kurz apuesta por una creciente inversión europea en países africanos para frenar estos flujos que han provocado el éxito de la ultraderecha en su país.

Ágil y buen orador

Kurz, que habla inglés con un fuerte acento austríaco, ha llegado a la política nacional como estudiante cuando ha liderado el grupo de los jóvenes del partido conservador Österreichische Volkspartei (ÖVP). Su ambición era grande desde el principio: con 27 años ya era Ministro de Asuntos Exteriores. Peter Filzmaier, experto político y docente de Universidad, cree que el éxito de Kurz es extraordinario, pero al mismo tiempo lógico: “Kurz ha simplificado procesos concentrando el poder del partido conservador en él”. Desde entonces la ÖVP, que tradicionalmente era la tercera fuerza del país, obtiene de nuevo en las encuestas más de un 30%. Desde su llegada al Gobierno en 2017, Kurz se ha convertido en referencia para muchos de los veteranos como Angela Merkel y también para los nuevos jefes de gobiernos como Emmanuel Macron o Pedro Sánchez, aunque todos ven con cierta repugnancia su coalición con la ultraderecha.

Esta alianza no es fácil y el joven conservador se concentra en política económica para no perderse en los debates racistas de sus aliados. En 2018 ha conseguido sanear las finanzas públicas sacando unos presupuestos que por primera vez después de 60 años no suponen más endeudamiento para Austria, que cuenta con alrededor de 9 millones de habitantes. El éxito de Kurz también se basa en que aprende de los errores y de los éxitos del vecino germánico, con el que tradicionalmente Austria no tiene muy buena relación. Kurz quiere copiar de los alemanes el sistema de financiación estatal del cuidado doméstico a los mayores. Sin duda es más ágil que Merkel y sabe jugar con las redes sociales. Además, no se deja presionar por los medios de comunicación tradicionales.

El valor del silencio

Por ello, a Kurz le llaman también el canciller del silencio porque cuando su aliado en el gobierno dice algo polémico, él muchas veces no reacciona porque no quiere dejarse provocar. Irrita a periodistas, porque no responde a preguntas y empieza a hablar de algo totalmente diferente, por ejemplo, que quiere ahorrar este año a los austríacos 5.000 millones de euros en impuestos. Los expertos dudan que pueda logarlo, pero suena bien. Kurz es un hombre de relaciones públicas y sabe que cuando dice cosas, como que las personas tienen que poder vivir de sus salarios, llega también a la parte socialdemócrata de la población. Kurz, que vive con su novia de toda la vida, sabe cómo se ganan los votos: con política de familia: “Desde este año reciben más bonificaciones y de hecho tienen que pagar menos impuestos”, dice en una entrevista. Sin embargo, a los liberales les gusta cuando dice que quiere simplificar el sistema fiscal y que hay que bajar las altas contribuciones de los empleados y empresas a la seguridad social. Además, promete que quiere facilitar la administración para los ciudadanos y ser referencia a nivel de infraestructura en 5G en Europa.

Además Kurz se declara pro europeo, lo que expresa también en su discurso en Davos en el Foro de Economía Mundial. Sin embargo no tiene miedo de enfrentarse a la UE. Por ejemplo, no quiere pagar a familias extranjeras que viven en Austria ni para sus hijos lo mismo que para los que viven en el país de origen. La Comisión Europea ha iniciado ya un proceso jurídico contra Austria por vulnerar la ley de un trato igualitario para las personas que viven en la UE, porque esto también es relevante para muchos inmigrantes rumanos en Austria. También en relación con una tasa especial para empresas digitales como Google y Amazon, ha decido actuar ya y no esperar la burocracia europea. Austria quiere introducir este impuesto este año. El joven austríaco no está libre de polémicas y tiene a veces un tono de sabiendo lo todo, pero por el momento tiene más amigos que enemigos.