viernes, 17 mayo 2019
ZONA PREMIUM
Europa

Una movilidad limpia cambia toda la industria

El sector del automóvil está ante un cambio revolucionario que afecta sobre todo a Alemania, España y Francia. Los escándalos aceleran la autodestrucción del motor diésel

21 de febrero de 2019. 00:00h Stefanie Claudia Müller
  • Image

A pesar de que en 2017 se ha batido otro récord con casi 100 millones de coches vendidos a nivel mundial, se nota un cambio de tendencia en el sector del automóvil, por lo me- nos válido para Europa. Todo el mundo sabía que llegaría, pero nadie hubiera pensado que se produciría tan rápidamente. En dos años, la revolución energética y la lucha decidida de Europa contra el cambio climático han producido una revolución en el mundo del transporte. Drones, coches y taxis compartidos, bicicletas eléctricas y patinetes son cada vez más importantes en el transporte de personas y de mercancía. Los grandes fabricantes PSA, Mercedes, BMW, Renault y Volkswagen se habían prepara- do para este cambio desde hace décadas, pero aun así los Tesla, Toyota, Drivy, blablacar, Uber y Cabify han venido pisando fuer- te, además de destapar una gran corrupción en un sector que se sentía muy seguro y a gusto.

Todavía muy subvencionado en muchos países y en algunos ya gratuito, el transporte público de cercanías está en auge en muchas ciudades, entre ellas, también en Madrid y Barcelona. Atascos, ruidos, altos precios de combustibles y contaminación han convencido a muchos hogares y jóvenes para cambiar sus hábitos. La compra de coches híbridos que ofrecen el uso de combustible y electricidad con descuentos fiscales atractivos ha crecido en todo el mundo y también en el país de los coches diésel por excelencia: Alemania. Aunque líder en este segmento de híbridos no son los alemanes sino los japoneses con Toyota.

El éxito de esta tecnología es indudable. Además, los precios para híbridos son cada vez más razonables. Mientras en 2006 solamente circulaban según Statista alrededor de 6000 coches híbridos en Alemania, hoy son ya casi 234.000. En todo el mundo hay tres millones de vehículos de este tipo que funcionan, según algunos expertos, como el transporte puente para llegar a la era del coche eléctrico puro y duro, algo que en China ya empieza a ser realidad. En el país asiático ya circulaban en 2017 unos 1,23 millones de coches, el mercado más grande en números absolutos, seguido por EEUU, según datos de la International Energy Agency (IEA).

También crece a nivel mundial la cuota de coches conduciendo con gas tipo CNG (gas natural) o LPG (gas líquido). Por el momento, el problema sigue siendo la recarga como con el coche eléctrico. En Alemania solamente hay 7.100 gasolineras que ofrecen CNG o LPG. Seat apuesta por este tipo de coche ante el eléctrico, sobre todo en España. La propaganda funciona. Las matriculaciones de vehículos de este tipo han crecido aquí un 112 % en 2017, hasta alcanzar las 2.332 unidades, frente a las 1.100 vendidas en 2016.

ALEMANIA LIDERA CON DIFERENCIA EL RANKING DE PRODUCTORES DE COCHES

Aunque Alemania es, con diferencia, el fabricante más grande de coches combustibles en Eu-ropa, seguido por España, es sobre todo aquí donde el gobierno ha castigado al sector del motor combustible por las manipulaciones varias en sus pruebas de emisiones de nitrógeno (Dieselgate). Volkswagen reconoció que el escándalo después de los 5.000 millones de euros le costará este año otros 2.000 millones de euros.

La actual campaña mediática y política contra el motor diésel no solamente afecta la producción y venta de vehículos de este tipo, sino también a la importante fabricación de componentes. Este sector con empresas como Antolín ingresó en 2017 en España unos 36.240 millones de euros y creó casi 13.000 empleos. En total, el sector da aquí trabajo a 224.700 personas y en Alemania a 300.000. En 2017 salieron 2.848.335 millones de coches de las 17 fábricas españolas. Se fabrican aquí 43 modelos, 20 de ellos en exclusiva mundial. Francia es otro perdedor del actual “Dieselgate”. El 42% de las ventas automovilísticas en Europa son “made in France” y también en el país vecino el diésel pisaba fuerte hasta ahora.

MUNDOS PARALELOS: EN UNA PARTE DEL MUNDO MÁS Y EN LA OTRA MENOS COCHES

Está claro que un coche eléctrico en 2018 la alternativa más buscada en las ciudades, necesita mucho menos equipo y por ello muchas empresas de componentes como Antolín y la alemana Bosch tienen que reorientarse; algunas pequeñas van a morir o ser compradas. Pero para esto todavía hay un período de adaptación, porque aún florece el negocio del coche de combustible y del transporte sobre cuatro ruedas en general. En solamente siete años ha aumentado el número de automóviles en el mercado germánico en alrededor de cuatro millones, hasta los 46,47 millones de vehículos, y uno de cada dos alemanes tiene un coche: “Pero la tendencia es que los jóvenes ya no van a querer un coche de combustible”, admite Luca de Meo, presidente de Seat. En muchos mercados el crecimiento viene ahora sobre todo de los inmigrantes trabajadores en España. Francia y Alemania que provienen de Marruecos, de los Balcanes, de Europa del Este o Rusia. Ellos, al igual que Polonia o Serbia, todavía consideran un Mercedes o BMW, también de segunda mano, un sólido símbolo de estatus.